viernes, 13 de abril de 2012

Intervención en crisis con pacientes suicidas hospitalizados



* Comentario de la Dra. Ximena Fuentes, en el marco del Seminario y Taller: ¿Por qué?....¿Lo podríamos haber evitado?: Intervenir terapéuticamente con familias que han vivido la experiencia del suicidio dictado por Silvia Giliotti PhD. LCSW y organizado por el el Instituto Chileno de Terapia Familiar en convenio con el Ackerman Institue for the Family. Para informaciones e inscripciones pinche aquí





El intento de suicidio o la ideación suicida activa que requiere hospitalización, representa una crisis para la familia. En algunos casos ésta puede ser inesperada (un evento no esperado por los cercanos al paciente). En estas situaciones las familias están muy afectadas, angustiadas, se defienden, se protegen y por lo mismo, son más permeables a las intervenciones y a la ayuda.
En otros casos, cuando los intentos son parte de un funcionamiento habitual de un miembro del grupo familiar, de ocurrencia repetida, hablamos de una crisis de tipo estructural. Los miembros de estas familias suelen estar molestos, irritados, afectados y, al mismo tiempo, pueden ser menos permeables a las intervenciones.
En ambos casos, se produce un estado de vulnerabilidad del sistema familiar, en que las formas de funcionamiento se cuestionan, existiendo un período de desorganización emocional, dada la fuerza e impacto que tiene el intento o la ideación suicida activa de un miembro de la familia.
La evaluación al ingreso de estos casos, es clínica, de manera de estructurar un plan diagnóstico y de tratamiento, que oriente hacia las causas que motivaron el intento o la ideación, realizando en primer lugar, una evaluación de la patología psiquiátrica, de la red social y de apoyo del paciente, de los factores de riesgo, de la personalidad, del funcionamiento psicológico y el nivel de impulsividad; con todo lo cual se define el tratamiento y las intervenciones psicoterapéuticas para el paciente y su familia.
La intervención individual tiene por propósito aliviar al paciente y elaborar su situación crítica, descubriendo el significado y la situación que lo llevaron a perder el sentido de la propia vida, sentar las bases para un cambio en el modo de funcionamiento y establecer las estrategias para continuar con el tratamiento posterior a la hospitalización.
Con la familia, en tanto, las intervenciones se centran en comprender su emocionar, evitar las culpabilizaciones, centrarse en la búsqueda de recursos y ponerlos a trabajar juntos en cómo ayudar al paciente y su cuidado.
En la medida que se va comprendiendo lo ocurrido y tratando la patología de base, al mismo tiempo que el paciente responde a la intervención, se comienza con salidas breves supervisadas y acompañamiento de la familia. Cuando esto ha sido posible, se estructura -con la familia y el paciente- un plan de contingencia al alta, definiendo, quién acompañará al paciente (si la familia no puede asumirlo, puede ser un chaperón externo), quién dará los fármacos, a quién se le pedirá ayuda en caso necesario, quién acompañará a los controles, entre otras cosas.
El intento de suicidio de un miembro de la familia o la ideación suicida activa, compromete a todos los miembros de la familia, nadie queda indiferente frente a esto, que todos juntos trabajen por la recuperación del paciente, los enriquece y los hace salir fortalecidos de esta crisis.

Dra. Ximena Fuentes M.
Médico Psiquiatra
Servicio de Psiquiatría Clínica UC-San Carlos
Terapeuta familiar y de Parejas del Instituto Chileno de Terapia familiar

domingo, 18 de marzo de 2012

Conversaciones dialógicas que valoran la complejidad

Comentario de la Terapeuta Familiar Loreto Céspedes sobre el artículo "Relaciones de colaboración y conversaciones dialógicas: Ideas para una Práctica Sensible a lo Relacional", de Harlene Anderson, 2012 (Family Process 51:8-24, 2012. Traducción de Ps. Soledad Sánchez en el marco del convenio del Instituto Chileno de Terapia Familiar con la Revista Family Process)

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Leer este artículo es una buena posibilidad de dejarse interpelar y cuestionar, así como fortalecer la postura reflexiva crítica de nuestros supuestos y práctica terapéutica. Para mí, fue inevitable.

Cuando leí este artículo, estaban resonando en mí las noticias del conflicto de Aysén en Chile y las dificultades de establecer EL DIÁLOGO, así como mis sentimientos de impotencia y desconcierto -y confieso también de desesperanza- que “no será posible el acuerdo”. Como si diálogo y acuerdo fuesen lo mismo y la solución fuese un discurso homogéneo o monológico. Gran error.

Por eso cuando leí el párrafo que copio a continuación, sentí que este texto podía ser relevante para mi hoy: “… somos testigos de una fuerte y creciente demanda por democracia, justicia social y derechos humanos. Las personas desean participar, contribuir y compartir la propiedad. Demandan una escucha respetuosa, receptividad a las necesidades que expresan y tomar decisiones con respecto a sus vidas. Se rehúsan a que se las deje de lado como si fueran números y categorías (…) demandas nos obligan a reevaluar cómo experimentamos y comprendemos el mundo, a nuestros clientes, a nosotros mismos(as) y nuestros roles como profesionales”. De ahí que la afirmación de Harlene sobre ser una profesional más sensible a lo relacional y buscar conversaciones y relaciones que nos permitan ajustar nuestra práctica a las circunstancias de cada persona y que sean transformadoras en sí misma, vuelve a desafiarme.

Creo que el desarrollo del artículo aporta un sólido cuerpo de ideas que pueden ayudar a dar sentido y significados nuevos e impulso para facilitar conversaciones y diálogos, desde el reconocimiento y respeto de la experticia del otro en su vida.

El artículo presenta una síntesis acabada del pensamiento actual de H. Anderson y de su modo de entender las relaciones que favorecen el cambio: relaciones de colaboración y dialógicas. Permite vislumbrar la evolución de sus planteamientos y las conversaciones con los autores que hoy están presentes en sus ideas.

Quiénes trabajamos en clínica, compartimos la pregunta sobre ¿cómo puede nuestra práctica clínica ser relevante y útil para quiénes nos consultan? Es muy aliviador conocer que esta pregunta sigue siendo el norte para una terapeuta de la trayectoria de Harlene. Su respuesta parte valorando la sensibilidad a lo relacional, la singularidad de las circunstancias de cada persona y el valor transformador de las conversaciones. Desde este punto comienza a profundizar recorriendo un camino desde la reflexión teórica hacia la práctica clínica, en que el eje es la filosofía del terapeuta que se traduce en una forma de ser en relación con.

El cuestionamiento reflexivo y crítico es facilitado por la explicitación de que todo conocimiento debiera estar sujeto a duda, en cuanto a su afirmación de ser verdadero, ya que las verdades universales pueden ser atractivas y peligrosas. Invita a considerar a las personas como desconocidos y excepcionales, para que nuestros conocimientos parciales no inhiban la apertura a la novedad de cada persona o grupo.

La consideración de conocimiento y lenguaje como procesos sociales relacionales y generativos, es una idea troncal en la terapia que focaliza en las relaciones. Los planteamientos del artículo nutren y actualizan la mirada terapéutica y van más allá al eliminar la dicotomía de “el que sabe” y “el que no sabe”. El cambio se genera en el lenguaje, entendido éste como algo relacional. La concepción de diálogo, conocimiento y lenguaje como procesos sociales interactivos que evolucionan, destacan su naturaleza mutuamente transformadora.

Asimismo las ideas sobre la construcción dialógica del self, integran planteamientos de K. Gergen y también de teóricos del desarrollo como Vygotsky y Trevarthen que plantearon la naturaleza interdependiente e intersubjetiva del desarrollo.

Luego de plantear supuestos que orientan a la reflexión continua, autocritica y apertura a la crítica de los demás (práctica ética), se refiere a un modo de ser terapeuta que se desprende de éstos. El o la terapeuta despliega un modo de ser en terapia que da posibilidad de que emerjan posibilidades nuevas en la relación. Se refiere a la relación colaborativa facilitada por un modo de ser terapeuta, como un “medio fértil” para “fines creativos”.

Anderson habla de una filosofía de la terapia, para enfatizar una forma de ser con, versus un sistema de hacer por. Con es la palabra clave, lo distintivo es el proceso de estar–con (withness) la otra persona orientándose hacia ella y conocer y actuar “dese dentro” del momento. Se trata de una actitud de estar preparada para responder espontáneamente a la situación presente , es un estado, no algo que uno hace.

Harlene en este texto logra describir, clara y profundamente, el momento de estar con otro, integrando los aportes de J. Shotter, la acción conjunta y saber desde dentro, y D. Stern, momentos de encuentro y ahora. Perspectivas que aportan y dan palabras a la compleja experiencia relacional. Es novedoso y sorprendente, en relación a sus otros textos, la descripción que hace de los momentos de cambio y, por otra parte, tremendamente sintónica con los planteamientos que hace Eduardo Carrasco, en el Instituto Chileno de Terapia Familiar en sus escritos respecto a estos temas.

La autora plantea que el quehacer terapéutico es establecer una relación colaborativa que favorezca conversaciones dialógicas, entendidas como indagación mutua a través de las cuales emerge novedad. Plantea cómo facilitar las condiciones y el espacio metafórico para el diálogo entendido como colaboración conversacional.

La postura filosófica, es decir la sensibilidad que orienta la acción terapéutica, se caracteriza entre otros por: indagación mutua, es decir estar juntos en esto; expertise relacional, que se refiere a favorecer un espacio de construcción de conocimiento en conjunto una forma de saber compartido intersubjetivamente; no-saber previo, sino la construcción de saber-con creado momento a momento de la terapia; ser abierto; vivir con incertidumbre; conciencia de transformación mutua; y orientación hacia la vida cotidiana.

Espero que muchos lean este artículo y podamos tener ocasión de intercambiar reflexiones, dudas, y diálogos, que nos transformen mutuamente. Necesitamos aprender a dialogar, y seguir desafiando los monólogos que se sustentan en “verdades universales”, sin esperar acuerdos o sometimientos a la verdades de otros. Pienso que las conversaciones dialógicas entre colegas y con nuestros pacientes y familias y amigos, pueden ayudar a ir transformando nuestros espacios relacionales e ir un poco más allá. Los planteamientos de H. Anderson, contribuyen a sostener la complejidad y a encontrar en ella nuevas posibilidades y recursos.


Loreto Céspedes P.

18 de marzo de 2012

jueves, 19 de enero de 2012

Familias y Parejas 3.0: Las Relaciones Humanas mediatizadas por la Tecnología virtual.

El 3 de Diciembre de 2011 el Instituto Chileno de Terapia Familiar celebró los 18 años de su revista Institucional "De Familias y Terapias". Esta ocasión fue la oportunidad para revisar algunos de los temas de las familias, las parejas y sus terapias que cada vez tienen mayor presencia como en nuestra sociedad así como en nuestros campos profesionales.

Uno de esos temas fue la tecnología y su relación con la vida de las familias y parejas en la actualidad. Este tema fue abordado en una conferencia virtual por la Psicóloga y terapeuta argentina Arielle Cotton. "Familias y Parejas 3.0: Las Relaciones Humanas mediatizadas por la Tecnología virtual." se centró en las posibilidades y condiciones que requiere el acompañamiento terapéutico a través de internet. Un tema que más allá de las aprenhensiones que despierta está y al parecer, vino para quedarse.

Si Ud. quiere leer esta presentación puede hacerlo en el link : http://ichtf.blogspot.com/p/familias-y-parejas-30-las-relaciones.html

Departamento de Extensión
Departamento Clínico
Instituto Chileno de Terapia Familiar

domingo, 13 de noviembre de 2011

Formación de Terapeutas Familiares y de Parejas en el Instituto Chileno de Terapia Familiar.

Cada año que termina es un nuevo comienzo: Hay grupos de formación que se despiden luego de dos años de intenso trabajo y simultáneamente nos abocamos a recibir las postulaciones de los nuevos psicólogos y psiquiatras que quieren formarse como terapeutas de familias y parejas. Cada año es un desafío mayor, pues el escenario de la oferta académica de Post-titulo es muy diferente a aquella de 1983 cuando había sólo una institución, además de la nuestra, que se aventuraban en formar terapeutas en el modelo sistémico.

Preparando el ingreso para el año 29 del IChTF, volvemos a pensar en la pregunta acerca del “sello” de la formación que entregamos. Esta vez queremos compartir -con quienes han pasado por nuestras casas y con quienes buscan formarse y deben elegir entre variados programas, con diferentes historias y énfasis- aquello que creemos es esencial que conozcan si quieren elegir vivir la experiencia de formarse como terapeutas de nuestro instituto.

El IChTF es una Corporación de derecho privado sin fines de lucro que nace con el objetivo de difundir el modelo sistémico en Chile. Surge en el contexto de un momento muy dificil en la historia de nuestro país, como un espacio de libertad de pensamiento sustentado en el respeto por la diversidad, la tolerancia y los derechos humanos. Esta impronta se ha plasmado en la forma de plantear la docencia y la clínica hasta la actualidad.
Desde entonces, buscamos que nuestros programas se vinculen a la realidad. Valoramos los aportes de los maestros históricos, abordamos las temáticas generales de la teoría y la práctica sistémica e incluimos los temas de las familias y las parejas de hoy. Entregamos herramientas para que los terapeutas se desenvuelvan con las familias y las parejas en contextos privados, pero también nos interesa que conozcan modelos de trabajo desarrollados en nuestra institución en el trabajo con familias vulnerables y en situación de exclusión social.

Abordamos la diversidad de las formas de vida en familia y pareja, desde la diversidad de miradas que son posibles bajo el título de “sistémicos”. Nuestros alumnos tienen la tarea de ir integrando esas diferentes miradas y construir sus miradas propias. No siempre es fácil esta tarea y toma tiempo. Pero, en la diversidad que honramos, podemos identificar un aspecto esencial que nos interesa a todos y que se plasma en el trabajo de los equipos clínicos y docentes del instituto: Las relaciones entre las personas en contexto.
Aspiramos a que nuestros alumnos comprendan y a que sus prácticas clínicas den cuenta de una mirada contextual-relacional. Esto significa leer los procesos de las personas en términos de las relaciones en sus múltiples contextos: históricos, sociales, ideológicos, familiares, etc. Cada cual le pondrá a estos procesos diferentes contenidos desde algunas especificidades conceptuales que incluyen lo intersubjetivo, lo narrativo, lo estratégico, lo estructural y otros que aportan los distintos docentes que participan en la formación.

Entonces, a la formación en la diversidad y el pluralismo como parte esencial del sello IChTF, debemos agregarle un segundo y fundamental aspecto que ha estado presente en los programas durante estos 28 años : El trabajo con y desde la persona del terapeuta.

Es cierto que hoy cualquier programa que aspire a ser reconocido por la Comisión Nacional de Psicólogos Especialistas en Psicoterapia debe contar con algunas horas de trabajo de autoexploración de los terapeutas, o en su defecto, con el equivalente en horas de psicoterapia personal de los alumnos. Para nosotros la inclusión de este trabajo es un núcleo fundante que integramos de distintos modos y con diferentes énfasis en todos los espacios de la formación y entrenamiento. Nos ubicamos en el continuo de los tipos de entrenamiento en psicoterapia en el punto que integra los aspectos técnicos y los aspectos personales como pilares indisolubles de la práctica clínica.

Que el observador está en lo observado y que la realidad es una construcción relacional en la que estamos incluidos indefectiblemente nos obliga a mirarnos y a conectar nuestras fortalezas y debilidades como terapeutas con nuestra propia historia y con nuestras situaciones de vida actuales. Tenemos la convicción de que trabajando esas conexiones podemos convertir nuestras heridas y nuestros recursos en herramientas útiles para acompañar a otros en el camino del crecimiento y de la construcción de historias que les permitan salir de las pautas de sufrimiento en que se han enfrascado.

Nuestra formación es exigente, demanda tiempo y un compromiso que va mucho más allá de lo académico. La formación es en un sentido, una experiencia transformadora en lo profesional y en lo personal. Así lo manifiestan quienes han hecho este camino. Eso, nos enorgullece y nos desafía.

Parte de los desafíos es que hemos optado por mantener esta formación como una formación eminentemente clínica. Hemos tomado el riesgo de diferenciar la obtención de grados académicos y la formación académica del entrenamiento clínico. Queremos que nos elijan peferentemente quienes aspiren a ser y desempeñarse como terapeutas sistémicos, pero no queremos dejar de lado a quienes desean aprender y entrenarse en el enfoque para aplicarlo a otros campos de las ciencias sociales, así como a quienes desean integrar la clínica con la docencia y la investigación. Por eso, diseñamos caminos junto a la Universidad Alberto Hurtado para que quienes quieran complementar el entrenamiento clínico con la investigación y la academia lo puedan hacer.
Estos caminos nos permiten perseverar eb ofrecer un post-título para quienes quieran convertirse en terapeutas de familias y parejas para aportar en los diferentes campos clínicos y psicosociales en que la mirada sistémica-contextual-relacional hace una diferencia sustancial, con el sello de la diversidad y la integración técnica y personal: El sello IChTF.
Formamos un cuerpo, un paisaje creado a partir de múltiples colores, al que cada uno aporta su especial pincelada en un proceso creativo que incluye el arte de los primeros y los trazos de las nuevas generaciones.
Ps. Claudia Cáceres P.
Instituto Chileno de Terapia Familiar

viernes, 9 de septiembre de 2011

TESTIMONIO DE UNA EXPERIENCIA DE VIVIR CON CÁNCER

Este es mi testimonio, la experiencia de vivir con una enfermedad, y también es la sistematización de las reflexiones que he procesado en este tiempo. Hacerlo ha sido profundamente útil para mí, y tengo el deseo que también lo sea para otros, ya sean enfermos, quienes trabajan con ellos, sus familiares y amigos, o cualquier persona que quiera pensar sobre la propia vida y su sentido.

Carla Vidal Pollarolo.


Para leer el texto de “Testimonio de una experiencia de vivir con cáncer”, descargar documento en la barra lateral derecha “documentos” o ir directamente al link http://ichtf.blogspot.com/p/testimonio-de-una-experiencia-de-vivir.html

Si quiere conocer detalles del taller: La Práctica de Mindfulness en la Experiencia de Vivir con Cáncer, que realizará Carla junto a la Psicóloga Verónica Guzmán, puede visitar la página http://www.institutomindfulness.cl/2011/08/taller-mindfulness-experiencia-de-vivir-con-cancer/

jueves, 25 de agosto de 2011

Acerca de la Revista De Familias y Terapias

Me han pedido que escriba sobre la importancia de contar con una revista de terapia de enfoque sistémico en nuestro país, en este caso la revista De Familias y Terapias del Instituto Chileno de Terapia Familiar.

Como diría la abuela, me acuerdo como si fuera ayer cuando Sergio Bernales soñaba esta revista que ya cumplió 18 años y 29 números, de la
zozobra para sacar cada nuevo ejemplar y el cálculo implacable con cifras ¿rojas o azules? que podrían arrojar este esfuerzo y su impacto en las finanzas del IChTF. Así también, recuerdo las discusiones sobre las líneas teóricas y secciones que debían dar una identidad a ésta. Esta tarea fue llevada con compromiso, dignidad, tenacidad y mucho afecto. Era algo que importaba y que tenía un halo de trascendencia.

Ahora, la revista es hábito en nuestras vidas. La hemos leído, recomendado y regalado a otros. Salió a recorrer mundo y habita hogares, bibliotecas y librerías. Es una visita intrusa de numerosos seminarios, mete su portada en las mesas de los libreros y siempre se las arregla para llamar la atención. Ya sea por la promesa de aquello que a uno le interesa o por leer algo que escribió un/una colega. La revista atrae. Se acoge con cariño y se despliega con orgullo.

De Familias y Terapias pertenece a un grupo que la sabe suya, la busca, la espera y la lee. Sin embargo, una revista es por excelencia vinculación con otros. Busca encontrar un interlocutor que le de vida en cada acto de abrirla y leerla. Si esto no sucede es palabra sin vida. Se necesita un lector para que adquiera sentido y cumpla su cometido, al menos dos participantes , y como nos recuerda Bakhtin, el texto y su lector interesado serían lo básico de este acto. ¿Cuántos interlocutores necesitamos para hacer una revista?.

Para comenzar hay creadores, comité editorial y autores que escriben. El círculo se cierra con la lectura y su socialización en comunidad. Con ese gesto, se transforma en un acto comunicativo propiamente en que se ofrece la palabra para que otro se la apropie, en este caso, los lectores se apropian de aquello que leen y lo hacen parte de su acervo para luego transformarlo y transmitirlo.

La revista deviene en una herramienta de trabajo, un modo de acercarse a otros, un instrumento de formación, una provocación para la reflexión, un modo de ser comunidad y reclamar pertenencia, un modo de distinguirse y mostrar quién se es y a qué se dedica uno, con quienes lo hace y la importancia que asigna a su afán . Permite poner en la palestra visiones de mundo, valóricas, éticas, teóricas y bajadas a prácticas profesionales. Con De Familias y Terapia somos.

Imagine usted, estimado/a lector/a que usted accede a un número, sabe de ella o lee algún artículo vía web. Usted puede encontrarse en cualquier punto de nuestra loca geografía o allende la cordillera y el azul pacífico, ojalá lejos y que esa revista después de varios azares llegue a sus manos y sea de utilidad su lectura. Allí, en ese imaginario punto habremos de completar el virtuoso circuito sistémico. De Familia y Terapia es un importante eslabón. Le invito a que contribuya escribiendo, lea lo que otros reflexionan, comente, pásela a otros, haga trabajar a sus estudiantes a través de su material.Nuestra revista tiene secciones que permiten una colaboración desde muy distintos quehaceres y perspectivas.

Finalmente, creo haber dejado claro el punto. La importancia de tener y mantener una revista que desarrolla visiones sistémicas en psicología clínica y social trasciende la revista misma: nos permite recrearnos de distintos modos, nos permite desarrollarnos y hacer psicología con un sello identitario. ¡De Familias y Terapias abre sus páginas para recibir a todo aquel que quiera compartir esta maravillosa aventura!

María Teresa del Río Albornoz (PhD)
Terapeuta familiar y miembro IChTF
Decana Escuela de Psicología
Universidad Central

domingo, 24 de julio de 2011

Diplomado UNICEF-FOSIS-Departamento Psicosocial IChTF

Al cabo de 6 años de dar atención a familias vulnerables ligadas a programas institucionales y de capacitar a agencias sociales vinculadas a actores sociales cuya ligazón con sus familias ha sido conflictiva, UNICEF nos ha recomendado, como institución experta en temas de familia y pobreza, para hacer un diplomado con las personas que trabajan directamente con familias del programa Puente.

Para nosotros como departamento psicosocial es un reconocimiento y una oportunidad de seguir reflexionando e interviniendo en lo esencial de nuestro objetivos iniciales.

El programa Puente es una oportunidad que se le brinda a las familias más vulnerables de salir de su condición de extrema pobreza. Se trata de una puerta de entrada para aproximadamente 210 mil familias que involucra a casi 850 mil personas (un 5,7% de acuerdo a la CASEN del año 2000).

Para llevarlo a cabo, más de dos mil quinientos monitores han sido formados para dar apoyo psicosocial a las familias que lo contratan libremente y se ejecuta en los hogares de dichas familias. Dicho apoyo se ha dividido en áreas de Identificación, Salud, Educación, Habitabilidad, Trabajo e Ingresos.

Para no extendernos demasiado, la idea es que los miembros de estas familias tengan cédula de identidad, esté inscrita en los servicios primarios de salud, los niños tengan sus vacunas al día, que los niños asistan a algún programa de educación de párvulos, que en la familia existan prácticas de conversación sobre hábitos, horarios, espacios para la recreación, que la familia tenga su situación habitacional clara respecto del sitio y de la vivienda, que al menos un miembro adulto de la familia trabaje de forma regular y tenga una remuneración estable, que los miembros que tengan derecho a asignación familiar la obtengan, etc., por citar ejemplos de condiciones mínimas de cada uno de los 6 rubros antes mencionados. Se trata de un programa que se ejecuta en 24 meses en dos fases.

¿Qué se nos ha pedido?

Que transformemos el cumplimiento de las condiciones mínimas (que han crecido de 52 iniciales a casi 80 en la actualidad) en algo interactivo de modo que los Apoyos Familiares (el nombre con que se designas a estos monitores), al saber más de la complejidad de lo sistémico, llamado por nosotros contextual relacional, puedan co construir con sus familias a cargo, los recursos necesarios de una experiencia singular que culmine con una familia más empoderada con su entorno social inmediato y con la sociedad en su conjunto.

Como esta oportunidad encarna una idea que nos ha rondado desde que empezamos nuestra práctica con las familias y las agencias, cumplir con este desafío nos permite aportar a que la familia logre vincularse, ocupar la red y salir del aislamiento, y averiguar, como lo suponemos, si nuestra misión ha tenido sentido.

Hacer un programa de diplomado de esta envergadura, nos ha implicado conocer las bases, fundamentos, momentos por los que pasó el Programa Puente en sus 9 años de existencia, sistematizar nuestra experiencia e ideas en torno al trabajo con familias y plasmarlo en una experiencia que permita replicarla a lo largo de todo el país. Ha significado además pensar una metodología para transmitir aquello que a nosotros nos parece muy conocido a personas muy experimentadas en trabajos de primera línea, con un agregado que les permita distinguir, por ejemplo, entre proceso y contenido, entre recurso y resignación, entre el escuchar activo y estigmatización.

Podemos decir con alegría que ya hemos terminado en julio la primera de tres fases a lo largo de dos apretadas semanas en que tuvimos 61 alumnos por 60 horas.
En agosto y septiembre realizaremos la segunda fase. Las (os) docentes a cargo de la realización e implementación de este curso son Constanza Raurich, Marcela Flores, Soledad Pérez, Paz Canales y Sergio Bernales.

Departamento Psicosocial
Instituto Chileno de Terapia Familiar