jueves, 18 de julio de 2019

Proyecto Piloto Subsecretaría de la Niñez

El IChTF está colaborando con la Subsecretaria de la Niñez en un importante proyecto piloto para la instalación de un modelo de intervención de Terapia Familiar en las oficinas locales de la niñez. Las Oficinas Locales surgen desde el gran Acuerdo Nacional por la Infancia y su propósito será mejorar la articulación territorial de protección a la niñez. Este proyecto piloto se está implementando en Viña del Mar y Limache , y como Institución hemos colaborado , desde ya fines del 2018 en el diseño del programa de Terapia Familiar, en la elaboración de un manual que facilita el trabajo a las terapeutas , y supervisión al equipo que está en la primera línea atendiendo familias.

En la foto, el equipo IChTF que participa de este bello proyecto. De izquierda a derecha: Ps. Carolina Daroch, Ps. Sylvia Campos, Dr. Sergio Bernales, Ps. Francisca Morales, Ps. Marcela Flores y Ps. Constanza Raurich.


miércoles, 10 de julio de 2019

Hombres en Terapia de Pareja


Todos somos únicos y en constante cambio, por lo que generalizar características de algún grupo puede llevar a conclusiones inadecuadas. Sin embargo, es posible encontrar algunas tendencias que se presentan con mayor frecuencia en la práctica clínica. Si pensamos respecto al modo en que muchos hombres experimentan la terapia de pareja, surgen algunas consideraciones importantes:

• “Tener que hablar”

Resolver los problemas a través de la conversación muchas veces se asocia a una habilidad más “femenina”, en la cual muchos hombres se sienten inicialmente en desventaja. Más allá de los estereotipos, varios llegan a terapia de pareja sintiendo que es un espacio en que están menos entrenados que sus parejas. A modo de broma (y a veces en modo serio), en muchos círculos masculinos cuando la pareja dice “tenemos que hablar” es considerado como un motivo de alerta frente a algo potencialmente difícil o muy grave.

• Largas conversaciones

También ligado al expresarse verbalmente, muchos hombres se aproximan a la terapia de pareja con la idea que la principal solución que se propondrá es que será necesario hablar largamente de cada tema que pueda provocar conflicto.
Frente a eso, suele aparecer la idea a priori, más o menos explícita, de tener que enfrentarse a unas extensas y a veces tediosas reuniones. A menudo, esto también provoca grados de reticencia hacia estas intervenciones. De hecho, más de alguien frente a conversaciones que les parecen extremadamente extensas, prefieren expresar que están de acuerdo con lo que plantea su contraparte (sin necesariamente estarlo!!) con el fin de acabar con la situación. Obviamente esto puede, a corto plazo, terminar con la conversación, pero a mediano y largo plazo ,generar desconfianzas, acumular resentimientos y no resolver los conflictos de fondo.

• Vulnerabilidades y emociones

Pero, en una terapia no se trata sólo el “tener que hablar ”, sino también conectarse y expresar emociones y vulnerabilidades. Esto suele aparecer también como una amenaza, ya que puede ser un área en que varios hombres se sienten menos expertos.
Directa o solapadamente persisten aún aprendizajes asociadas a ideas de “los hombres no lloran” o “un macho se muestra duro, no muestra debilidad”. Muchos han aprendido a intentar ocultar vulnerabilidades o expresarlas indirectamente, por ejemplo a través de emociones menos amenazantes como la rabia o el enojo. Referirse por ejemplo a vergüenzas o temores implica exponer temas que muchas veces cuesta incluso reconocerlos en privado.

• Roles de género en cuestionamiento

Si bien es un proceso que lleva muchos años, en el último tiempo se ha ido intensificando el cuestionamiento a los roles tradicionales de género. Esto suele llevar a algunos grados de desconcierto, inestabilidad e incertidumbre mientras se llega a nuevos paradigmas. Más de algún hombre ha manifestado en el espacio terapéutico cómo las nuevas demandas los dejan sin un marco preestablecido que oriente lo que se espera de ellos. Esto implica desafíos respecto a cómo se entiende la masculinidad y las nuevas construcciones en las relaciones de pareja.

Algunas ideas del abordaje de estos temas en terapia de pareja

El espacio de la terapia de pareja puede transformarse en una experiencia en que los temas anteriormente citados sean considerados y se busquen formas de ayudar a un clima colaborativo y útil para ambos miembros.

Puede ser una oportunidad de experimentar nuevas formas de comunicarse, en que se es escuchado en un espacio de cuidado. Todo esto suele ayudar a los hombres a sentirse más invitados a expresarse sin que se transforme en la amenaza del “tenemos que hablar”.

Y, aunque enfrentar verbalmente los temas suele ser un buen medio terapéutico, esto no significa que tenga que ser algo muy extenso o difícil de abordar. También, en un adecuado ambiente terapéutico, se debe favorecer el desarrollo adicional de modos de comunicación que no sean sólo verbales.

Al lograr un buen clima de interacción, abrir vulnerabilidades y emociones difíciles, puede transformarse en una experiencia reparadora, que permite el desarrollo de una mayor empatía y comprensión mutua. Para ello es fundamental crear un espacio no amenazante y respetuoso de las fragilidades de cada uno.

En este tipo de ambiente, se pueden generar también nuevos acuerdos respecto a los roles que cada uno vaya tomando y lo que se espera del otro. La idea es favorecer una construcción compartida y acordada sobre la base de valores compartidos y respetos mutuos.

Ps. Daniel Rodríguez Grau
danieljrg@gmail.com
Instituto Chileno de Terapia Familiar

viernes, 5 de julio de 2019

Seminario: La situación actual de los derechos de niñas y niños en Chile. ¿Cómo prevenimos desde la primera infancia?

Fuimos invitadas a participar en este Seminario organizado por la Fundación INTEGRA en el que nos pidieron referirnos al rol de la familia en la prevención de la vulneración de derechos. Esto debido a que desde el año 2002, en el Departamento Psicosocial del IChTF nos hemos especializado en el trabajo con familias y programas sociales que tienen en el centro de su atención a personas en situación de exclusión social y de vulnerabilidad, a partir de lo cual  hemos desarrollado programas de capacitación y de apoyo técnico a los equipos multidisciplinarios en lo que respecta a la intervención familiar. 

Nos hemos aproximado a este trabajo a través de un modelo contextual relacional, que nos ha permitido transmitir la importancia que tiene considerar los vínculos, los contextos y una mirada centrada en los recursos como ejes articuladores del trabajo.

Tiene que ver con sacarse los lentes de lo individual, y ponerse unos que nos muestren a los sujetos, a los sistemas y los múltiples contextos, incluidos nosotros  mismos como observadores ….

El tener en cuenta el contexto (incluidos nosotros) nos permitir acercarnos a una complejidad que es particular en cada caso, y que nos ayuda a entender tanto las dificultades y ver los recursos de los sistemas en general y en particular.
Desde esta perspectiva pensamos que los principales desafío y preguntas a tener en cuenta al hablar de prevención en contextos educacionales y vulnerables son al menos 4 aspectos.

1.-  Las habilidades parentales en contexto

La primera infancia  es un período sensible al fortalecimiento del apego como factor protector del riesgo psicosocial temprano y en las edades posteriores. Sin embargo, la tarea de ser padre/madre no se ejerce en un vacío, ni depende exclusivamente de las características de los progenitores. Somos en un contexto y en relación a un contexto histórico y cultural. 

No hay dos tipos de madres/padres, los buenos y los malos, sino múltiples  ecologías en las que las madres y los padres construyen su tarea con diversos grados de dificultad, en una diversidad de relaciones posibes. 

Lo que define la calidad de esas ecologías, es el equilibrio entre los factores de riesgo y de protección del entorno, entre las capacidades de los padres/madres y las necesidades evolutivas/educativas de los hijas/as; todo esto en un marco relacional que está cruzado por momentos vitales e históricos particulares. 

¿Cuándo hablamos de disfunción parental?  ¿en qué momento los sistemas parentales pierden habilidad?
Cuando los modos de adaptación de las organizaciones familiares no están respondiendo a las necesidades de cuidado, pertenencia y autonomía de cada uno de sus miembros. 
Cuando las familias, frente al estrés, incrementan la rigidez de sus pautas de transacción y de sus fronteras y evitan explorar alternativas o son renuentes a hacerlo. 
Cuando la presencia de estresores psicosociales dificulta la tarea de ser padres. La sobrecarga que supone la atención a dichos estresores, compite con la necesaria atención e implicación en la crianza de los hijos.


2.- Somos parte de la relación y participamos en el resultado

Ser parte de un dispositivo cuyo objetivo es la prevención, supone hacerse cargo y hacerse responsable de cómo influimos y participamos nosotros en esta labor. Saber que formamos parte de las interacciones y que participamos en los resultados obtenidos (tanto los exitosos como los fracasos). 

¿Cómo participamos en el circuito de la disfuncionalidad de la familia?
Cuando nos debatimos entre la confianza y la sospecha
Cuando no respetamos la delicada ecología familiar
Cuando no incluimos el efecto relacional (acá y allá; ellos, nosotros) de nuestra  intervención.

3.- “Control versus Confianza” en los Contextos de ayuda: un complejo desafío

Prevenir desde la lógica de la confianza, implica incluir la posibilidad del error y del riesgo  como parte del proceso. Es decir, pensar que el error no nos convierte en sospechosos …. Así como un grito de una madre a un hijo no la convierte en maltratadora. Esta lógica implica mirar la complejidad del contexto del otro y supone pensar que el otro hace eso que hace por que no vio más posibilidades. Ayudar en ese contexto implica pensar CON el otro en alternativas, más que hacer un juicio o un diagnóstico. 

Si escuchamos y respondemos desde la sospecha (qué me está ocultando? No sabe que hay que bañar a los niños?)….. el otro se aleja, se siente enjuiciado, no pide ayuda, se defiende, se esconde. Se cierran sus posibilidades.

Si escuchamos y respondemos desde la confianza ……. (a veces es difícil, veamos en qué te puedo ayudar?, Cuéntame, cómo es que antes lograbas bañarlo, está pasando algo?)


Puede ser que el otro reconozca que a veces se siente sobrepasado y no sabe cómo actuar y que podría servirle alguna compañía. Esto abre posibilidades y alternativas de acción. Si controlamos corremos el riesgo de cuestionar la organización familiar y dejar el lugar de lo parental desvalorizado

4.- Mirada apreciativa : modelo centrado en los recursos para una lógica colaborativa
Centrarse en los logros de las personas, los equipos y sus intervenciones, facilita que aparezcan los recursos en los cuales es posible apoyarse para construir las soluciones, identificar las salidas y contextualizar las dificultades. Tenemos el desafío de aprender a ver recursos …. Por que siempre hay. 
Como se hace?
Centrarse en los pequeños logros  (metas muy pequeñas devuelven la esperanza y las ganas)   
Relevar las interacciones positivas
Preguntas que apunten a la construcción  de posibilidades (que podrías hacer tu para que el resultado sea un poco mejor?)
Revisar con ellos otras alternativas que se sientan capaces de desarrollar  más que subrayar limitaciones
Osvaldo Ramos, Director ejecutivo INTEGRA, Matías Marchant, psicólogo, Luisa Montenegro, Defensoría de la niñez), Constanza Raurich IChTF, Paz Canales  IChTF y  Margarita Vilches  de INTEGRA. 



jueves, 4 de julio de 2019

Trilogía en torno a la maternidad en los tiempos de hoy

No es novedad que los cambios culturales en los últimos años han sido acelerados y con ello, también  los cambios en el rol de la mujer y la maternidad.  La Psicóloga Romina Manili nos habla sobre los nuevos desafíos de la maternidad en esta trilogía de nuestros vídeos de "Notas de Familias y Terapias".


Parte 1
Si Ud. quiere ver este video en alta definición, puede hacerlo en el link: https://www.youtube.com/watch?v=thVJUUvHlMc

Parte 2


Si Ud. quiere ver este video en alta definición, puede hacerlo en el link: https://www.youtube.com/watch?v=3nsbVr-m_7E

Parte 3


Si Ud. quiere ver este video en alta definición, puede hacerlo en el link: https://www.youtube.com/watch?v=MpS61anNkys




Esperamos que les guste !!

martes, 18 de junio de 2019

¿Cuándo está indicada la Terapia de Parejas?


La terapia de parejas es una alternativa útil para salir de entrampes en los que las parejas entran muy frecuentemente. 

Constituye un espacio seguro, mediado por un tercero imparcial en que es posible escuchar y ser escuchado disminuyendo la reactividad emocional defensiva que habitualmente lleva a debates sin salida que se van estereotipando a lo largo de los años generando sentimientos de soledad, cansancio y desesperanza que muchas veces pueden llevar a quiebres definitivos. 

El propósito final de una terapia de pareja es aumentar los niveles de tolerancia y aceptación mutuas e intentar desarticular pautas de resentimiento y descalificación. 

¿Cuándo una pareja debiera considerar la posibilidad de consultar a un terapeuta?
  • Cuando los silencios se hacen muy largos.
  • Cuando se hace persistente el sentimiento de “soledad acompañado”
  • Cuando el depósito de resentimientos de uno y del otro se están llenando.
  • Cuando el humor y la liviandad brillan por su ausencia.
  • Cuando la culpa siempre es “de el otro”.
  • Cuando han dejado de tocarse.
  • Cuando estar con el otro deja de ser un panorama en si mismo.
  • Cuando se pasa sólo tiempo “en familia” y ningún tiempo “en pareja”.
  • Cuando los teléfonos móviles y las redes sociales han sustituído espacios de disponibilidad emocional. 
  • Cuando escasea el deseo.
  • Cuando se atraviesan los limites del respeto y cuidado por el otro.
  • Cuando se ha atravesado el umbral de los insultos.
  • Cuando se ha llegado “a las manos”.
  • Cuando ha habido deslealtades o traiciones.
  • Cuando se ha pasado de las gratificaciones a las cobranza y reclamos mutuos.
  • Cuando se entra en ciclos interminables de ataque y defensa.
  • Cuando hay sentimientos mutuos de ser víctima del otro.
  • Cuando la ausencia del otro se transforma en un alivio.
  • Cuando la agenda de los niños invade completamente la agenda de la pareja.
  • Cuando se enfrentan problemas externos que asfixian el espacio de pareja.
  • Cuando todo diálogo es una lucha de poder.
  • Cuando la crítica y el aislamiento emocional son la tónica de la relación.
  • Cuando hay desprecio.
  • Cuando hay alguien que se siente intimidado/a.
  • Cuando las relaciónes con las familias de origen son omipresentes y no dejan espacio de libertad y autonomía a la pareja. 
  • Cuando se ha dejado de disfrutar del sexo.
  • Cuando el único tema de conversación son los niños.
  • Cuando se enfrentan cambios de organización de la familia. Nacimiento del primer hijo, adolescencia de los hijos, cambios de país o de trabajo, etc y la convivencia se hace difícil.
  • Cuando solo hablar de platas duele o enoja.
En cualquiera de estas situaciones la terapia de parejas puede transformarse en un alto en el camino que permita salir de las imágenes estereotipadas que sólo hacen sufrir, mirar los recursos y recuperar la esperanza y el sentido de la vida conjunta.


Dr. Fernando Rosselot R.
Unidad de Terapia de Parejas Transgeneracional
Instituto Chileno de Terapia Familiar.

lunes, 29 de abril de 2019

Cómo divorciarse…..¿Es algo que se pueda decidir?


En latín, el verbo amar se expresa con una palabra preciosa: diligere, que supone la realización de actos de elección. 


Cómo divorciarse…..¿Es algo que se pueda decidir?

La terapia familiar en procesos de separación conyugal tiene como propósito contribuir a la reorganización familiar post-separación y acompañar a la pareja que termina su relación a transitar por un camino que conlleva una serie de decisiones importantes, una de las cuales es si van a continuar otorgando a los hijos e hijas la experiencia de familia. Esta decisión es trascendente y, muy difícil cuando los padres y madres luego de la separación experimentan vivencias de daño e injusticia mutua que permanecen en el tiempo  y que dan lugar a dinámicas maltratantes al interior de la familia, dejando de lado las conductas de protección y cuidado necesarias para el establecimiento de relaciones sanas y de buen trato. 

Detenerse en este momento y ayudar especialmente a estos padres y madres que están en las veredas opuestas a sentir nuevamente empoderamiento en sus vidas y en sus relaciones para construir con el otro y no contra él o ella, es un gran desafío terapéutico, pues nos enfrenta a dinámicas relacionales en las que predomina lo defensivo expresado a través de conductas de  hostilidad y lucha, no sólo entre ellos, sino también hacia los terapeutas. Contribuir a empoderarlos significa facilitar que redescubran sus cualidades como padres y madres, que sean capaces de conectarse con sus hijos, ser conscientes de las diferencias entre sus actos y sus intenciones de cuidar y proteger. Crear un espacio en que la lucha motivada por la vivencia de injusticia y los deseos de justicia sea contenida, que  disminuya  suficientemente como para que cada uno pueda hacer un buen ejercicio de su parentalidad y si es posible, ayudarlos a que sean un mejor equipo. Empoderarlos es ayudarlos a conjugar el verbo diligere, que es amor reflexivo y que implica una actitud comprometida y activa. Esmero y  cuidado en ejecutar algo que se elige.

¿Qué significa elegir por un divorcio colaborativo? Significa poner a los hijos e hijas en el centro,  ponerlos en el lugar de  ser sujetos de derecho. Esto es, ir más allá del derecho a que sean  protegidos y del deber del buen trato de los padres hacia ellos. Ponerlos en el centro significa  escuchar  de su voz lo que necesitan, y no sólo actuar en función de lo que los padres piensan que sus hijos necesitan. Es pensar que su voz les pertenece y  no asumir que son ventrílocuos de sus madres o padres en disputa  y que cada una de sus palabras son reclamos  o necesidades impostadas y  sin valor propio.

Muchas, sino la mayoría de las disputas entre padres se fundamentan en “las necesidades de los hijos”, en el bienestar de ellos, convirtiendo el “interés superior “ de niños y niñas"  en una excusa para tramitar profundos dolores y verdaderos sentimientos de injusticia vividos durante la relación de pareja o en el proceso de término de ella. Optar por un divorcio colaborativo implica poder separar las heridas sufridas en la relación de pareja de la parentalidad y que los hijos e hijas  puedan vivir  en el derecho a seguir teniendo padre, madre y familia a pesar de los dolores que la pareja se infligió mutuamente. Esto es, enfrentar las dificultades relacionales surgidas en el difícil proceso de la separación conyugal como una experiencia de la conyugalidad y no de la parentalidad.

Optar por un divorcio colaborativo significa pensar que poner a los hijos al centro no es renunciar a satisfacer todas las necesidades de los adultos, pero sí, admitir que indudablemente implica renuncias y postergaciones, como para cualquier padre o madre. ¿Porque renunciar y posponer la satisfacción de las necesidades de los adultos, no es también una experiencia de los padres y madres que viven juntos? ¿No es parte esencial de la parentalidad?

¿Qué significa elegir por un divorcio destructivo? ¿Pueden los padres en conflicto grave y crónico considerar realmente las necesidades de sus hijos?. ¿Qué significa que los hijos/as sean protagonistas cuando los propios padres han perdido el  protagonismo de sus vidas? ¿Pueden elegir los padres qué camino tomar, capturados por emociones tan intensas y urgentes que hacen difícil que la razón las module?

En los divorcios destructivos los grandes ausentes, los no escuchados, los invisibles, son los hijos e hijas, muchísimo más allá de las declaraciones de buenas intenciones de los padres y madres. Los hijos e hijas en medio del conflicto post-conyugal (porque en estos casos, no es en realidad un conflicto parental, por más que lo parezca) son tratados como objetos cuyo derecho al bienestar y  protección  se disputan  los padres en conflicto, muchas veces a un punto tal, que son otros -jueces, curadores ad litem- quienes terminan  haciéndose cargo de los derechos de estos niños y niñas, ante la imposibilidad de sus propios padres. 

Decidir por este camino no es un acto de maldad, es un acto de ceguera producto de la rabia, el dolor y el miedo. Es elegir el camino equivocado en la terrible  e indeseada encrucijada de poner en el centro los legítimos derechos  de los adultos en disputa o las necesidades de sus hijos e hijas. Es decidir llegar hasta el final en la pelea por los derechos  propios y la necesidad de hacer justicia para resarcirse del daño, confiados en que la vida se encargará de reparar las heridas de los hijos e hijos que este camino significó para ellos y confiar en la suerte de que con sus recursos y resiliencia saldrán adelante y podrá hacer sus vidas.

Para elegir qué camino tomar, hay que saber a dónde se quiere ir. Los padres y madres que eligen la destructividad  no piensan que eligen dañar a sus hijos, piensan que eligen lo justo, la reparación, o simplemente, disminuir las pérdidas de la separación. La destructividad es un camino que algunos padres y madres eligen por sus dificultades para sanar sus heridas o para aprender a vivir con las cicatrices de ellas.

No hay cicatriz, por brutal que parezca,
que no encierre belleza.
Una historia puntual se cuenta en ella,
algún dolor. Pero también su fin.
Las cicatrices, pues, son las costuras
de la memoria,
un remate imperfecto que nos sana
dañándonos. La forma
que el tiempo encuentra
de que nunca olvidemos las heridas.

Piedad Bonet
De Explicaciones no pedidas, 2011

Ps. Valeria Barria  (vale.barria@gmail.com)
Ps. Claudia Cáceres P. (claudiacaceresp@gmail.com)
Miembros Equipo de Terapia Familiar en Procesos de Separación y Familias Ensambladas.

jueves, 21 de marzo de 2019

Reflexión Libro “NosOtras: Historias de Mujer”



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El libro "NosOtras: Historias de Mujer", fue co-construido en la intimidad de un grupo de ayuda mutua de mujeres Sanclementinas, es un documento terapéutico, un trabajo de reautoría, en dónde se muestran testimonios que dan cuenta de los recursos, conocimientos, miradas y experiencias que tenemos para enfrentar, resolver y/o transitar por la adversidad, y que desconocíamos o eran invisibilizados.

Este libro es la voz de cada una de ellas y de las que no están presentes, ellas son quienes cuentan esta historia y procuramos ser fieles a su relato. Este acto de respeto mutuo, busca honrar las historias y saberes que cada una posee, por lo mismo debe ser colectivizado.

Nosotras (Psicólogas), funcionamos como compiladoras, ya que el trabajo en sí es de ellas, son las protagonistas de este libro y las gestoras de cambio de su propia historia. Para ellas, el leer sus re narraciones de sus propias historias y el de las compañeras, es muy potente, porque las valida y habilita en sus saberes.

En algún lado leí una frase, creo que es de Cohen, que dice “Hay una grieta en todo; solo así entra la luz”, en este momento me resuena con tanta fuerza ya que esta frase encarna el trabajo que hemos intencionado con mis colegas, el de estar atentas a las fisuras que se presentan en nuestras historias y que se convierten en una oportunidad de darle foco a aquellos eventos excepcionales que nos han ayudado a resistir y seguir, son las formas de responder que hemos tenido, que hemos aprehendido y que nos posibilitan para resaltar historias alternativas frente al dolor, ya que somos personas multihistoriadas, por lo tanto tenemos la posibilidad de reescribir nuestra historia tantas veces como sea necesaria hasta llegar a nuestra identidad preferida.

A propósito de este trabajo y de lo que ha removido en mi queridxs Terapeutas, lxs invito a tomar posición, a ser conscientes del lugar de poder que ocupamos, a facilitar, por medio de preguntas que incentiven a las personas a la creatividad, a la reflexión, a la amplitud de conocimiento de sí mismxs, preguntas que colaboren con las personas para que incorporen sus experiencias vividas y puedan descubrir y emplear aquellos recursos que son constructores de sentido. Lxs invito a colaborar con las personas en construir un territorio seguro que contenga, habilite y acompañe, a escuchar la voz de la persona que tenemos al frente, a explorar en los efectos que ha tenido para su vida y su contexto lo que han vivido o están viviendo….. las respuestas están en ellxs, en sus relatos.

Quedan cordialmente invitadxs a involucrarse en esta experiencia narrativa, a hablarnos de sus resonancias y a darle amplia difusión entre sus redes de este libro. Gracias!!! 

Ps. Natalia Ayala Lagos.