lunes, 30 de abril de 2018

Notas de Familias y Terapias: "Recursos a potenciar en terapia de pareja"

Diana Rivera, terapeuta de nuestro instituto nos comparte un nuevo capitulo de Notas de Familias y Terapia, en donde nos hable sobre los "Recursos a potenciar en terapia de pareja". Los invitamos a ver el video y compartirlo.


jueves, 26 de abril de 2018

"Reconstruyendo después del tornado: una historia de abandono y reparación".

REMOVED (de Nathanael y Christina Matanick)

Removed es un cortometraje del año 2013, que cuenta la historia de Zoe, una niña que junto a su hermano pequeño, son separados de sus padres luego de que se descubriera la violencia de la cual eran víctimas por parte del padre y la negligencia en el cuidado por parte de la madre.

A lo largo de la historia, dividida en dos partes (Removed I y II), somos testigos de cómo Zoe va fluctuando entre la desesperanza y la esperanza, la ilusión y la desilusión, la tristeza, la rabia, el amor y el desamor. También somos testigos de cómo el sistema de protección la separa de sus padres y hermano, para ser llevada a una familia guardadora, que se muestra incapaz de brindarle estabilidad, contención y constancia en las relaciones, fracasando en su intento de cuidado. Finalmente llega donde Kyra, una madre “guardadora”, quien a través del cariño, la empatía y la contención, le devuelve a Zoe poco a poco la esperanza de ser feliz y sentirse amada, aun cuando la vida volverá a azotarla.

Nos preguntamos, ¿Cómo nos REMUEVE la historia de Zoe?

Desde la voz de su protagonista, este cortometraje nos invita a conectarnos con la angustia, el dolor, la desilusión y la incertidumbre de vivir en un mundo donde siente que nadie la ve y nadie la quiere y donde otros deben decidir qué es lo mejor para ella.

Removed nos muestra el mundo emocional de una niña que ha sido abandonada y herida de múltiples maneras. Esta niña se construye desde una historia en donde no ha experimentado el amor y el cuidado de un otro, lo cual pareciera anestesiarla en su sentir, deja de esperar que la vean, que la cuiden y que la quieran. Su lugar en el mundo parece más bien un no-lugar. No pertenece, está obligada a errar de hogar en hogar, de familia en familia. Pareciera que su destino es transitar, ser movida y removida, sin tener la posibilidad de quedarse en una relación para experimentar el sentirse querida.

“Erase una vez una niña que estaba siendo destruida. Y de hogar en hogar aprendió a no confiar, a estar siempre alerta”, relata Zoe.

A partir de su relato, podemos conectarnos con la carga emocional con la que vienen los niños que han sido abandonados por sus familias biológicas, han vivido institucionalizados y luego son adoptados. ¿Cómo no comprender que sus manifestaciones de rabia tienen un asidero en su historia? Debemos abrirnos a la posibilidad de interpretar estas “conductas difíciles” que muchas veces caracterizan al niño adoptado, como la manifestación de una lucha interna entre una historia dolorosa que les ha enseñado a no confiar, y la nueva oportunidad de experimentar el amor de unos padres cariñosos.

Muchas veces en nuestra práctica clínica, hemos observado que los niños con historias de abandono sienten una gran confusión y desesperanza respecto de sus vínculos significativos. Si se permiten amar y ser amados, se están exponiendo a sufrir ante la posibilidad de experimentar un eventual rechazo. Entonces pueden distanciarse o incluso agredir al que les entrega cariño, como si estuviesen buscando el límite del amor del otro. Si ya me han dejado ¿cómo puedo estar seguro de que eso no volverá a ocurrir?


Por otro lado está la necesidad, inherente a todo ser humano, de sentirse amado y protegido por otro. Hay un deseo profundo de experimentar el amor incondicional de una madre y un padre. Pero aparece la angustia de no saber cómo hacerlo.

En el cortometraje, vemos representado esto en la relación entre Zoe y Kyra. Observamos cómo esta mujer es capaz de ver a Zoe más allá de lo que la niña muestra. Kyra logra leer su necesidad y se hace cargo de ella. Con paciencia y cariño logra contener a Zoe cuando se enoja y la agrede. Es capaz de comprender que detrás de esa conducta, hay una niña que está sufriendo y la necesita, pero no sabe cómo pedirlo de otra manera.

Poco a poco comienza a construirse un vínculo entre ellas. Lentamente Zoe aprende que puede confiar en Kyra, que ella no se irá a pesar de sus intentos por alejarla. Comienza a experimentar la confianza, el cariño, el sentirse comprendida por otro, la contención y el cuidado. A partir de esta nueva experiencia vincular, podemos sentir la esperanza de que la vida puede ser distinta para esta niña.

Al respecto nos preguntamos ¿cuán reparador puede ser este vínculo amoroso?

Creemos que la oportunidad de experimentar este tipo de vínculos abre un mundo de posibilidades. La vida puede seguir siendo difícil, seguramente aparecerán nuevos dolores, pero cuando sentimos la certeza de que hay alguien que estará ahí para acompañarnos y cuidarnos, todo ese dolor adquiere un matiz diferente. La angustia ya no desestructura, porque sabemos que hay otro que nos contiene y acompaña en el dolor.

Esto nos parece liberador. El vínculo con otro nos regala la posibilidad de elegir quién queremos ser, porque devuelve la dignidad y el amor hacia uno mismo. Al sentirnos valorados por otro, podemos valorarnos a nosotros mismos y viceversa. Es un camino de doble sentido.

Kyra dice; “Justo en la mitad del tornado, puedes elegir que éste destroce tu corazón o puedes elegir de qué manera permitir que lo que te ha pasado te afecte”.

Esta frase ilustra un punto de inflexión en la vida de Zoe. Ella puede elegir cómo su pasado afectará la construcción de su futuro. Tiene la posibilidad de ser alguien diferente a lo que ha sido hasta ahora, porque hay un otro que la ha ayudado a cambiar la percepción de sí misma. Alguien pudo verla y comprenderla en su dolor y eso es reparador.

En nuestra práctica trabajamos profundamente este tema con los padres adoptivos. La importancia de aprender a mirar a sus hijos en su dolor, les dará la oportunidad de reparar juntos su historia de abandono y soledad. Para esto, es necesario conectarse con los propios dolores y fantasmas, ya que de esta forma, podrán encontrarse con el otro en el dolor, lo cual les abre la posibilidad de comprenderlo y quererlo desde ahí. El vínculo que entre ellos se construirá, puede ser tan poderoso que creará una nueva oportunidad: elegir ser quienes ellos quieran ser.



Unidad de Familia, Fertilidad y Adopción.

martes, 27 de marzo de 2018

La experiencia relacional del celular y las redes sociales en la pareja


La película italiana “Perfectos Desconocidos”, de Paolo Genovese, trata sobre un grupo de amigos que se juntan a comer en la casa de uno de ellos y deciden participar de un arriesgado juego: poner sus celulares sobre la mesa y compartir los mensajes y llamadas que cada uno recibe durante la noche. A medida que avanza la comida, los mensajes y llamadas develarán los secretos de este grupo de amigos (la mentira, la doble moral, el reproche). Todos quedan atrapados desde el momento en que se hace la propuesta. Cada uno sabe que si acepta queda expuesto a ser descubierto en su secreto, pero, si no acepta instala la duda sobre su honestidad. Un juego similar se ve a veces en las parejas, donde lo no dicho se puede instalar como un escenario donde se despliegan todo tipo de fantasías, generándose un laberinto del que cuesta salir.
Cada invitado llega a la comida con su celular, casi como si fuera una parte de sí mismo puesta sobre la mesa, donde está lo compartido, lo implícito y lo no dicho. La película muestra las consecuencias de la develación de lo privado. La fragilidad del límite entre lo privado y lo compartido en el uso del celular hace que muchas veces las parejas vivan con una especie de bomba de tiempo en sus carteras o bolsillos que, en caso de detonar (descubrir lo privado), puede generar grandes conflictos y cambiar el curso de las relaciones. Como aparece en la película, todo es armonía y goce entre amigos, hasta que en el juego empieza a aparecer lo no dicho y cambia el curso de la situación.

La película tiene la gracia de mostrarnos y cuestionarnos sobre lo que podría ocurrir en la pareja si llegara a develarse lo privado a través del celular. Esto nos hizo reflexionar sobre nuestro trabajo terapéutico con parejas, tanto en el instituto como en la consulta. Normalmente aparecen variados contenidos relacionados con las “potencialidades” del celular y las redes sociales en la relación; existen aquellos contenidos que acercan a la pareja y los que la distancian, están los que tienen encriptado el conflicto y los que buscan el afecto y la reparación de la relación, para citar algunos. Como terapeutas nos planteamos no sólo los contenidos, sino también aquello de lo que habla el contenido, nos referimos al rico entramado relacional de la pareja y los múltiples niveles de análisis que van surgiendo en el trabajo terapéutico.
En este proceso de reflexión nos fueron surgiendo diversas preguntas que quisiéramos compartir con ustedes:

-    ¿Es necesaria una total transparencia en las relaciones de pareja para construir la confianza en el otro y si no es así, cómo resolverlo?
-    ¿Qué significado adquiere el celular en la experiencia relacional de la pareja?
-    ¿Cómo manejar el límite entre lo compartido y lo privado en la pareja?
-    Si la pareja se entera, como en la película, del mundo privado del otro, ¿qué conflictos puede gatillar?
-    ¿La relación virtual con un tercero es infidelidad?
Pensamos que la interacción entre los miembros de la pareja, a través de las posibilidades del celular y las redes sociales, se van constituyendo en una forma particular de lenguaje, donde se comunican los afectos, las tensiones, los deseos, etc. A modo de ejemplo, si tomamos la dimensión de la cercanía y distancia, tan habitual en las parejas que atendemos, creemos que el modo como la pareja usa el celular habla de cómo la pareja se regula relacionalmente ante la cercanía o distancia del otro miembro de la pareja.
Quizás hoy está resultando más difícil hablar directamente sobre los límites en la intimidad y se usa el celular como medio para distanciarse (parejas que comentan que al acostarse, incómodos con la cercanía, por conflictos no resueltos, falta de deseo, etc., sacan sus celulares y cada uno se conecta con sus cosas personales, poniendo con ello un límite al encuentro), o acercarse (parejas que pueden comunicarse más fluidamente por WhatsApp ya que este medio les permite expresarse más fácilmente, o parejas que generan complicidad a través de este medio).
Esto nos abre a las potencialidades que las distintas redes sociales tienen de contribuir a la comunicación y/o de enredar aquello que se quiere comunicar.  Por ejemplo, el mail permite editar y pensar qué escribo, en cambio, la inmediatez de las llamada-videos nos sitúan en el precipicio de lo espontáneo y lo impulsivo. Este análisis es recurrente con las parejas en que muchos espacios de diálogo están mediados por las redes sociales y el celular. Pensamos que nuestro trabajo pasa inevitablemente por reflexionar junto con ellos respecto del significado de las redes sociales y el celular en esa pareja en particular.
Todo pareciera estar permitido en la comunicación a través del celular, el trabajo, las relaciones sociales pero, también, las experiencias más personales e íntimas, donde está presente la emocionalidad, la fantasía, los deseos. Cuántas veces escuchamos en sesión que una infidelidad se abrió porque se revisó el celular del otro, o infidelidades que se han descubierto in situ por el GPS que se incorpora en el celular de la pareja y los guía al motel donde está con su amante.

Las relaciones virtuales con un tercero, podemos considerarlas como infidelidad? Ese tercero virtual ocupa, sin duda, un lugar en la relación y habla además de la relación y de cada miembro de la pareja. Nos parece que hay parejas donde esto genera grandes conflictos, dado que ambos miembros tienen visiones y creencias distintas respecto de la situación. Por ejemplo, el caso que se muestra en la película de la pareja donde ella es descubierta teniendo encuentros eróticos con un tercero virtual. Pero, también, hay parejas donde esto no es vivido como infidelidad porque tienen el acuerdo de “relaciones abiertas”, por lo tanto, no perciben como infidelidades las relaciones virtuales que no involucran compromiso o proyectos en común.

El celular y, especialmente las redes sociales, se han instalado en la vida cotidiana y, por tanto, son parte de un escenario donde desplegamos nuestras maneras de procesar la vida mental y relacional. Trabajar sobre lo que sucede entre la pareja, a través del celular o de las redes sociales, es hablar también de las dinámicas y pautas que constituyen el entramado relacional de la pareja y sentimos que es un desafío tanto para los terapeutas como para las parejas reflexionar acerca de los múltiples significados que pueden tener las redes sociales y el uso del celular en la relación.

Unidad de Pareja Relacional
Marcelo Condeza
Christiane Kramer
Gabriela Valls
Daniela Vio

DISCURSO INICIO AÑO ACADÉMICO 2018 ICHTF


Estimados
Integrantes del Directorio del IChTF
Coordinadores de los distintos departamentos
Docentes
Alumnos del postítulo
Administrativos

Nos reúne hoy el inicio del año académico 2018, en nuestro IChTF. Esta parece una ocasión apropiada para hacer una reflexión en la mitad de nuestro camino formativo que dé un significado trascendente a lo vivido hasta aquí, para seguir adelante con mayor claridad y sentido.
Las primeras palabras, para nuestros docentes: los que trabajan creando y entregando ideas y conceptos. Los que metafóricamente nos proporcionan los ladrillos para construir. Ladrillos algunos tan sólidos, que son antiguos y prevalecieron en el tiempo, como también algunos nuevos, aún a prueba. Los académicos saben que el arte de la terapia requiere de la habilidad de integrar con sabiduría el saber teórico con la realidad misma. Por esta razón, nos han trasmitido la importancia de Pensar Reflexivamente haciendo dialogar las ideas con la realidad humana tal como se da en el encuentro clínico. Este diálogo, podríamos decir que es el cemento une los ladrillos del con coherencia y sentido común dando sentido al saber. El pensamiento reflexivo de ser cultivado, nos puede ir conduciendo a un clima interior sereno de observación atenta y comprensiva, flexible y respetuosa y muy especialmente: consciente de su falibilidad.
A nuestros supervisores, nuestros maestros albañiles: Pocos oficios dependen tan íntimamente de la interacción entre el maestro y su aprendiz, como la del terapeuta. En la práctica clínica todo lo leído y lo discutido en clases, queda suspendido y quizá disponible si la situación así lo requiriera.
Y entonces, ¡Manos a la obra! a construir, a ensuciarse las manos, a hacer todo lo que crea útil para ayudar a aliviar el sufrimiento, aún si se equivoca!
Una descontrolada pataleta infantil con los jóvenes padres sobrepasados. El dolor de una infidelidad, la violencia doméstica y sus secuelas, la enfermedad y la muerte inesperadas entre otras muchas situaciones cotidianas en la consulta, nos empezaron generar fuertes consonancias internas que llegaron a veces a ser un importante dolor emocional, que en secreto  aprendimos a compartir con la familia consultante. Estas consonancias nos demuestran que terapeutas y pacientes como semejantes, estamos hechos de la misma naturaleza y sufrimos por las mismas cosas, como una casa construida con restos de material y trozos de ladrillo que busca llegar a ser hogar. Ahí, el oportuno consejo en supervisión, rico en experiencia y centrado en la persona, nos ha ido enseñando a elegir lo más conveniente, incluso si esto significó tener que apartarse de un proceso. El maestro reconoce el potencial de su discípulo y siendo más consciente que éste de su capacidad, lo alienta siempre con afecto.
A nuestro Instituto: Nuestro taller de albañilería. Una institución que tiene la mayor trayectoria de nuestro medio en clínica sistémica relacional, integrada equipos clínicos ampliamente reconocidos, que trabaja colaborativamente con importantes centros académicos chilenos y extranjeros,  que aporta al país brindando atención clínica de probada calidad en convenios de bajo costo para quienes de otro modo no podrían acceder a ella, que forma terapeutas, que genera recursos fundamentalmente destinados a mantener viva su tarea, es sin dudas, una institución ejemplar. Pero si esta institución además se auto examina sistemáticamente en cada aspecto de su quehacer con el afán de cumplir mejor su misión, habría que agregar que es excepcional. Para nosotros, recibir formación en una institución donde los valores predicados, intentan ser también vividos, es motivo de orgullo. El esfuerzo por las cosas bien hechas se nota y se agradece.
Finalmente a nosotros mismos, aprendices de terapeuta. Ninguno de nosotros podría negar que durante el año anterior nuestra vocación de terapeuta ha sido puesta a prueba. Quizá un trabajo a entregar contra el tiempo nos pudo estresar -es verdad-. Pero la verdadera prueba la puso la vida misma, la gran maestra. Todo lo que hemos vivido en nuestras vidas personales: con nuestras familias, nuestra vida de pareja, con nuestros hijos, con nuestras familias de origen, en relación a nuestra salud y nuestros trabajos. Todo nuestro mundo personal fue forzado a dar una nueva vuelta de tornillo, a consecuencia del proceso formativo, y no sin dolor. Por esto una buena broma, un abrazo, y los consejos fueron tan importantes y bien recibidos. ¿Quién más que uno de nosotros mismos nos podía hacer sentir comprendidos y esperanzados? La riqueza humana encontrada y la amistad que se ha ido forjando la hemos recibido como un inesperado regalo.
Queridos compañeros aprendices los que estamos y los que recién inician: hay buenos ladrillos, hay buen cemento, y Maestros y generosos. ¿Cuál puede ser entonces nuestro valor agregado? Quizá un buen desafío para este año sea desarrollar confianza en el talento que se nos dio, y desplegarlo con originalidad convencidos de que ser auténticos es hacer nuestro mejor papel.
Muchas gracias.

Cristóbal Adriasola
Terapeuta familiar y de parejas en formación
IChTF

La Reina, Martes 6 de marzo de 2018.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Derechos de los hijos de padres separados

La separación de los padres en la mayoría de los casos es un hecho doloroso para todos los involucrados, independiente de las razones de la separación.
En mi práctica clínica es un motivo de consulta frecuente. A veces se pide ayuda para enfrentar e informar de la mejor manera esta decisión a los hijos; otras veces los padres consultan posterior a la separación para pedir orientación por reacciones que han tenido uno o más hijos y que les preocupan. También están los que consultan por síntomas diversos en los niños, lo que luego de la evaluación da cuenta de un duelo no elaborado asociado a la separación. En el peor de los casos están los síntomas de los niños o adolescentes asociados a conflictos entre los padres que se han cronificado e incluso agudizado post separación, como es el caso de las separaciones “destructivas”, causando importante sufrimiento a sus hijos. Estos son los casos más difíciles desde el punto de vista terapéutico, donde la tarea es ayudar a los padres a separar su conflicto con la madre o padre separado para poder visibilizar las necesidades emocionales de sus hijos, poniéndolas en primer lugar. Otras veces el tema de la separación y el dolor asociado aparece más tardíamente en un proceso terapéutico familiar, una vez que se han dejado de lado las defensas y el sistema se atreve a mostrar su vulnerabilidad en el espacio terapéutico.
Me interesó escribir esto a propósito de una reflexión que he venido haciendo desde hace un tiempo tras escuchar reclamos de niños y adolescentes de distintas edades que me han tocado en terapia. Por ejemplo, sobre el hecho de tener que ir de casa en casa cada semana: “nos tratan como mochilas” decía una vez una chica a propósito de aquello. También en relación a la experiencia asociada a los “pololeos” o nuevas relaciones de pareja de los padres. Por ejemplo una niña le pedía a su padre que le contara a ella, antes de que lo hiciera en forma oficial, si se iba a casar con su actual polola. Ella ya intuía sobre aquella posibilidad y reclamaba su derecho a estar informada.  El era un padre amoroso y atento con ella, sin embargo le costó decirle simplemente que sí.  Luego de esa sesión me quedé pensando en los derechos de los niños de padres separados. La separación de los padres es un evento que ellos no pueden controlar ni decidir, pero que les afecta sustancialmente. Entonces, “si no tengo derecho a decidir sobre esta decisión, a qué si tengo derecho?”. Yo también soy madre separada, mis hijos tenían 7 y 9 años respectivamente cuando esto ocurrió. También sé que para los padres es difícil. Pero no conozco niño, niña, adolescente o adulto que no asocie esta experiencia a un momento difícil y doloroso de su vida….que no pudieron controlar.
Esta declaración de derechos está escrita para padres, niños(as), adolescentes y terapeutas que trabajan con familias. Los invito a todos a comentar, cuestionar, agregar derechos, etc. a ver si visibilizar este tema permite colaborar en disminuir en parte el sufrimiento de los hijos e hijas que viven esta experiencia.

Derechos:
1.- Derecho a recibir información clara y suficiente: noticia de la separación, razón de aquello y reorganización familiar que habrá.
2.- Derecho a no dejar de ver a uno de sus padres post separación.
3.- Derecho a seguir siendo hijo, en vez de: “confidente”, “psicólogo”, “padre” o “madre” de uno de los padres post separación.
4.- Derecho a no oír a uno de los padres hablar mal del otro, ni a servir de desahogo de reclamos, ni de mensajero ni de intermediario entre éstos.
5.- Derecho a no ser parte (presenciar, escuchar) de las nuevas conquistas o affaires de uno de los padres post separación.
6- Derecho a reclamar por tener que ir de casa en casa con ropa, útiles escolares, etc. 
7- Derecho a echar de menos al padre o madre con el que no se está y a tener pena y/o rabia en los momentos de despedida de uno u otro (por ejemplo, malas caras en adolescentes o llanto o pataletas en los más pequeños).
8.- Derecho a tener un lugar físico que se sienta como propio en cada casa.
9.- Derecho a sentir pena y no alegría ante la noticia de pololeo-matrimonio-convivencia de uno de los padres.
10.- Derecho a que no les caiga bien el pololo(a) de uno de los padres.
11.- Derecho a sentir celos por la relación de su mama-papá con los hijos(as) de su pareja cuando los hay.
12.- Derecho a tener un tiempo propio para elaborar el duelo de la separación de sus padres, no necesariamente el mismo de sus padres (que por cierto empezaron este proceso mucho antes de comunicarles la noticia a sus hijos).
13.- Derecho a anhelar, incluso pasado mucho tiempo y muchos años, el querer volver a tener a su familia unida.

Carmen Paz Puentes
Terapeuta Familiar
ICHTF

martes, 31 de octubre de 2017

Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales: Elizabeth Lira

Como todos y todas saben, hace muy poco la trayectoria de Elizabeth Lira ha sido reconocida con el Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales.
Ese sólo hecho y el que por primera vez dicho reconocimiento recayera en una psicóloga justificaría con creces el orgullo de tenerla aquí y el agradecimiento por haber aceptado nuestra invitación.
A eso se suma, naturalmente, el que ella haya formado parte de nuestro Instituto entre los años 1987 y 1989, concluyendo su estudio con una tesis que abordaba, desde una perspectiva sistémica, el abordaje terapéutico de la familia y su contexto sociopolítico en el Chile de aquellos difíciles años.
Pero es la naturaleza de la trayectoria profesional de Elizabeth lo que el Premio Nacional ha reconocido y lo que nosotros esta tarde queremos destacar y celebrar.
El trabajo terapéutico incesante durante los duros años de la dictadura con quienes habían sufrido uno de los flagelos que caracterizó terriblemente esa época, la tortura, así como la prisión política, las desapariciones forzadas y las ejecuciones, es decir el sufrimiento infligido por unos seres humanos investidos del poder de la violencia institucional contra otros que se encontraban en la absoluta indefensión, está en el centro de los fundamentos del premio con el que el país la ha reconocido y es también la razón fundamental para tenerla hoy aquí expresándole también nosotros nuestro cariño y admiración.
Que el Premio Nacional se le haya otorgado a más de 27 años del término de la dictadura no creo que deba ser entendido como el tradicional atraso con que este país expresa sus reconocimientos sino como otra señal potente de que las heridas abiertas en esos oscuros años están todavía lejos de sanar.
En nuestra propia experiencia institucional y profesional eso ha sido evidente. Nos topamos con segundas y terceras generaciones de familiares de víctimas y también de victimarios en las que el trauma de la tortura sigue presente atravesando épocas y vidas y dando cuenta, en esta realidad específica, que el trauma sigue estando presente en nuestra sociedad. Frente a ello, el silencio y el olvido no constituyen una solución. Por el contrario, como bien sabemos en esta profesión, al trauma hay que ponerle  palabras para que sea posible su elaboración.
Esto, que es válido para las personas, para las familias, es válido para la sociedad. Las apelaciones a no seguir mirando el pasado, a dar vuelta la página se vuelven un obstáculo para el tratamiento efectivo de las heridas aún abiertas y presentes en el país.
Es por ello que el reconocimiento a Elizabeth no tiene que ver sólo con el pasado y la valentía de ella y muchos más al haber puesto sus capacidades al servicio de los que más sufrían en aquella terrible época . El reconocimiento, y así lo entendimos cuando patrocinamos su candidatura al Premio Nacional, tiene que ver con el presente y, sobre todo con el futuro.
El modo en que nuestra sociedad encare su historia y su pasado es determinante en la permanente construcción de una sociedad mejor, de una sociedad más justa y acogedora.
Para nuestro Instituto, en el reconocimiento a Elizabeth hay otra lección fundamental. Si bien la violación sistemática e institucionalizada de los derechos humanos  constituye una situación de traumatización extrema, la reflexión en torno a ello nos permite confirmar que los fenómenos del entorno sociopolítico en todas las épocas pueden tener efectos en la salud mental de las personas y de las familias por lo que, como ella ha mostrado a través de su gran y contundente contribución científica, académica y social,  la consideración respecto de esos fenómenos no puede ser ajena a nuestra mirada terapéutica.
Así, no podemos ignorar que, aunque distintos en su expresión e intensidad, las vulneraciones a los derechos humanos sigue constituyendo un desafío para sociedades como la nuestra. La discriminación en sus diversas formas, de género, de origen, de posición social, de todo lo que es diferente, sigue abriendo espacios a la violencia y la exclusión, generando un contexto de vulneración de derechos con relevantes efectos en las personas y en nuestro quehacer respecto de ellas.
Ello explica la importancia que asignamos al área psicosocial de nuestras actividades. En ella podemos apreciar cómo una sociedad que no se organiza desde el reconocimiento de los derechos de sus integrantes genera condiciones de precariedad e inseguridad con evidentes efectos sobre su bienestar sicológico, profundizando la desconfianza, el egoísmo y la soledad.
Nos gustaría pensar que en este Instituto promovemos entre quienes aquí se forman la idea de que la mirada terapéutica debe ser integral y que desarrollamos capacidades para trabajar con las personas atendiendo debidamente los efectos que el entorno social genera en ellas, de manera de explorar caminos más complejos y completos para recorrer con ellos.
En fin, como se hace evidente, tenemos muchas y muy buena razones para agradecer la presencia de Elizabeth hoy con nosotros, así es que termino sintetizando todas ellas en la idea de que su trayectoria nos muestra que el trabajo terapéutico tiene mucho que ver con el amor por las personas y, como el Premio Nacional lo simboliza, tiene que ver también con el amor por este hogar común que habitamos.

M.Cecilia Grez J.


viernes, 6 de octubre de 2017

Familias con niños con necesidades especiales e instituciones: una reflexión desde la experiencia de la unidad Psicosocial

A partir de la reflexión nacional que se ha generado en relación a la crisis del Servicio Nacional de Menores, y la interrogante acerca de cuál debiera ser la respuesta como sociedad frente a los niños que están en situación de vulneración de derechos, es que surge esta reflexión. Esta se enmarca desde nuestra experiencia como Unidad Psicosocial  y el aporte que podemos realizar en nuestro trabajo como terapeutas.

Partimos desde la premisa que las familias atendidas por el SENAME, en su mayor parte, se encuentran frente a una situación de violencia estructural, en condiciones de marginalidad y pobreza que se viene en muchos casos reproduciendo por generaciones, contexto que es aspecto medular del problema. 

En nuestra unidad trabajamos con agencias que atienden familias, muchas de las cuales son Organismos Ejecutores del SENAME, u otras instancias que forman parte de la red, como salud o tribunales de familia principalmente. En este contexto, una de las peticiones que recibimos  de  estas agencias es realizar un apoyo terapéutico a las familias, para que estos niños puedan ejercer su derecho a vivir en ellas.

Lamentablemente, vemos que la institucionalidad se activa en los casos en que se detectan situaciones de vulneración de derechos, como maltrato, negligencia o abuso, en vez de haber una detección temprana que busque como apoyar a los padres y proteger al hijo que requiere de una atención demandante de tiempo, energía, esfuerzo, con un gran desgaste físico, emocional y económico que muchas veces sobrepasa las posibilidades de las familias.

Al atender a familias con niños con necesidades especiales nos surgen algunas preguntas, una de ellas ha sido relevante en este tiempo: 
¿De quién es la responsabilidad de un niño con necesidades especiales cuando debido a las dificultades de él o ella, los padres se ven superados en su capacidad para   hacerse cargo de su cuidado y educación?  Y por otro lado,  no parece existir alguna institución del estado que disponga de los recursos para asumir la corresponsabilidad.

Desde los terapeutas es necesario reconocer la presencia de situaciones que superan las capacidades de los padres de cuidar adecuadamente a su hijo con necesidades especiales, lo que los expone a ser acusados de negligencia, conductas maltratadoras, o se los califica como carentes de habilidades parentales. En estas situaciones falta una real comprensión de la complejidad que exige la parentalidad  con estos niños. Peor aún, si alguno de los padres presenta características personales que le hace máss difícil el cuidado y, por lo tanto, queda más vulnerable a ser criticado y enjuiciado por el sistema.  

Frente a este tipo de familias, nuestra experiencia ha sido la de colaborar con la red de atención involucrada para aliarnos en ver y rescatar los recursos de los padres y reconocer las dificultades que tienen y así poder evaluar que ayuda es posible brindarles.  

En el trabajo con los padres, se acoge las dificultades que ellos tienen, se empatiza con lo grave de su situación, se los ayuda a mirar sus propios recursos y limitaciones .Se los ayuda a identificar y ampliar sus redes de apoyo.  El apoyo a los padres puede incluir el que ambos o alguno de ellos se anime a reconocer y aceptar que no puede hacerse cargo de su hijo o hija como este o esta lo requiere, y en consecuencia, es necesario y favorable buscar alternativas de cuidado. 

En estas familias nos hemos encontrado con la dificultad que a veces no existen redes de apoyo ni instituciones del estado que tenga las capacidades técnicas y recursos necesarios para abordar esta situación. Otra problemática que hemos observado es la dificultad de coordinación y articulación en el sistema proteccional, que tiende hacia miradas sectoriales, cuando lo que se requiere es una respuesta sistémica e integral. 

Necesitamos intervenciones más coordinadas, miradas más holísticas hacia los padres, hacia sus necesidades y las necesidades de sus hijos, por supuesto también recursos económicos. Sin embargo, y por sobre todo necesitamos comprender que estas  problemáticas nos interpelan como sociedad, ya que desde una mirada contextual relacional, la situación de los niños del SENAME es un síntoma de una sociedad que margina, segmenta, excluye, invisibiliza y vulnera a quienes se encuentran más desempoderados. 


Unidad Psicosocial
Sylvia Campos
Vivián Díaz
Verónica Gazmuri
Patricia González
Alejandra Pemjean