martes, 28 de diciembre de 2010

Un tiempo para detenerse y agradecer

Como millones de personas en estas fechas, nos detenemos para pensar en el año que termina y en el que viene. Rito universal que, queramos o no, llevamos inscrito en alguna parte de nuestra memoria y repetimos cada vez que un año llega a su fin.

Esta vez, en este tiempo de balance, queremos detenernos …para agradecer….

A los miembros y al personal del Instituto Chileno de Terapia Familiar, porque con el aporte de cada uno de ellos, construimos lo que fue este año del Bicentenario, nuestro año N°27. Cada uno aportó desde donde habita en esta organización que es de todos: desde los equipos clínicos y psicosociales, desde la docencia, desde la dirección de los departamentos, desde las tareas administrativas. Gracias a todos el IChTF se ha mantenido y crecido a lo largo de más de un cuarto de siglo de existencia.

A todos los profesionales que fueron parte de los grupos de formación y especialización de 2010 en los programas de Post-Título en Terapia Familiar y de Parejas de Santiago, Talca y Antofagasta, en los diplomados de Terapia Familiar orientada a niños y adolescentes y Diplomado Psicosocial. A cada uno de esos 103 profesionales que confiaron en que en el IChTF encontrarían una formación seria, rigurosa y de excelencia, les agradecemos la confianza depositada.

A nuestros ex - alumnos, de estos y otros programas de formación, así como a quienes en forma permanente asisten a los cursos y actividades de perfeccionamiento a través de los cuales nos mantenemos conectados y en continuo aprendizaje. Ustedes son parte de la familia extensa de nuestra institución, a quienes hoy saludamos con mucho cariño.

A las instituciones con las que mantuvimos lazos de cooperación en la formación de profesionales: La Universidad Católica del Norte, Universidad de Talca, Universidad Alberto Hurtado, El Ackerman Institute for the Family of New York y la Fundación AIGLE de Buenos Aires. También a aquellas con las que mantenemos vínculos de colaboración en el ámbito de la intervención psicosocial: Fundación Amanecer, Centro semi-cerrado Calera de Tango, DEM, Municipalidad de Peñalolen, Koinomadelfia, CODENI, UNICEF, COANIL, Hogar de Cristo ,PIB de Huechuraba, CAINI y especialmente a la fundación PARENTESIS. Cada uno de ellos seguirá siendo parte central de nuestras redes para difundir el pensamiento sistémico relacional a otros profesionales a lo largo del país y contribuir al trabajo de equipos que hacen su labor con familias en situación de exclusión y vulnerabilidad.

Se nos va un año especial para el IChTF, porque a estas redes sumamos a las instituciones que confiaron en nuestra convocatoria para materializar las Quintas Jornadas Sistémicas, de la cual surgió un gran equipo de trabajo interinstitucional, aplicado, generoso, amable y eficiente. Gracias a la Facultad de Psicología de la Universidad Alberto Hurtado, a CAPSIS, al Instituto Humaniza, a la Universidad La Frontera de Temuco y a la Escuela de Psicología de la Universidada Católica. Estamos seguros que los lazos y las confianzas creadas se mantendrán y que volveremos a trabajar juntos.

Las Quintas Jornadas también nos dan la oportunidad de agradecer a cada uno de los miembros de este instituto que presentaron sus trabajos en esta importante actividad. Gracias a ellos, casi la totalidad de los equipos clínicos y psicosociales de nuestra institución mostraron a la comunidad profesional lo que hacemos, y de paso, nos dieron la posibilidad de sentir orgullo de pertenecer a ella.

Por último, en un año tan difícil para nuestro país, sólo nos queda agradecer dentro de esta gran familia que es el IChTF, a todos aquellos miembros que nos permitieron responder institucionalmente al llamado de colaboración profesional para los funcionarios del Servicio de Salud del Maule, una de las zonas más afectadas por el terremoto y maremoto del 27 de febrero y, muy especialmente, agradecerles por confiar en la gestión de este Directorio para representar y conducir los intereses de los integrantes de esta querida institución, los miembros del IChTF.
Un abrazo fraterno y nuestros mejores deseos para 2011
Directorio
Instituto Chileno de Terapia Familiar

jueves, 2 de diciembre de 2010

"Familias, parejas y dinero: nuevas maneras de facilitar las conversaciones acerca del dinero para terapeutas".

Como lo hacemos desde hace un tiempo, como parte de nuestro convenio, 2 veces al año el Ackerman Institute for the Family of New York nos propone algún tema para realizar un seminario/taller en nuestro país. Esta vez en Noviembre, nos propusieron el tema “Familias, parejas y dinero: nuevas maneras de facilitar las conversaciones acerca del dinero para terapeutas”, el que sería desarrollado por Judith Stern Peck, Terapeuta Familiar.

Lo primero que pensamos es que no era un tema popular o que pudiera concitar interés en nuestro público habitual de psicólogos, psiquiatras y/o terapeutas. Nos planteamos entonces si sería buena idea realizar la actividad con ese tema o si sería más prudente solicitar un cambio. Nuestro interés por explorar nuevos temas y profundizar en el entendimiento de las parejas nos hizo decidir correr el riesgo.

Nuestras peores fantasías se vieron confirmadas, 10 días antes del evento teníamos muy poco inscritos y sólo realizando una intensa campaña y con invitaciones personalizadas logramos captar a un número de personas que justificara hacer el seminario. La segunda gran dificultad fue encontrar algún terapeuta que estuviera trabajando con alguna pareja en que el tema del dinero tuviera relevancia. Curiosamente nadie estaba en esa situación o, si lo estaban, sentían que no era el momento de tocar el tema. Finalmente, un par de días antes de la llegada de Judith fue posible invitar a una pareja.

En el curso del seminario una de las primeras frase que dijo Judith fue: “ es mas difícil hablar de dinero que de sexo”. Ya hacernos conscientes de esto me pareció un aporte y me permitió entender desde otro lugar las dificultades que habíamos tenido para lograr realizar el seminario/taller. Es un tema que generalmente no tocamos como terapeutas, es un tema que no manejamos como terapeutas y por lo mismo queda invisibilizada la importancia que puede llegar a tener en una relación de pareja o en una familia.

Esto no deja de ser extraño ya que probablemente no hay terapeuta o persona que no piense que las parejas se pueden separan por dinero, que los hermanos dejan de verse por dinero, que los padres dejan de hablar con sus hijos por dinero, en fin las pasiones se pueden desatar por el dinero…. Probablemente no tenemos dudas de la relevancia que tiene o puede llegar a tener en la vida familiar, también podemos ver el mundo de significados que se despliega en relación al dinero: poder, independencia, dependencia, derechos y deberes, control, libertad, abuso, disfrute, obligaciones, oportunidades que se abren y limitaciones que se imponen tanto en la falta como en el exceso…. Aún con todo esto en nuestras mentes, es un tema de la terapia que no hemos hecho suficientemente visible o sobre el que muchas veces no nos hemos detenido a reflexionar.
Como un primer paso en este nuevo desafío, que para ser honesta sólo aparece como tal después de haber escuchado a Judith, les quiero sintetizar algunas de las ideas que ella nos planteó.
• Al hablar sobre dinero, con la pareja o familia, necesariamente nos movemos en 2 niveles, y debemos atender a ambos: el contenido que es el dinero, como lo obtenemos y como lo gastamos y el proceso que es la relación que está tras la forma en como nos organizamos frente al dinero, el significado que tiene en esa relación particular.
• Para abordar este tema los terapeutas tienen que comenzar pensando en el dinero, hacerse conscientes de la relación que tienen con el dinero, cuan cómodos se sienten hablando de él, cual es el significado que tiene para ellos.
• El significado y la relación que tenemos con el dinero viene del contexto familiar en que crecimos, del contexto socio cultural en que estamos insertos y de nuestra propia subcultura, esto es la comunidad en que nos movemos, ideas de cómo se vive la vida y de que se trata la vida. También influye la situación socio- económica, la estructura de clases en la que estamos, el status que me da el dinero que tengo.
• El dinero es un tema tabú y se requiere de un ambiente seguro para hablar de él. El ligarlo a los valores nos permite lograr ese ambiente seguro. Usamos los valores como un lenguaje para que las personas puedan explicar como toman las decisiones financieras, conscientes de que los valores cambian en las diferentes etapas de la vida.
• Es posible observar que a mayor discrepancia entre los valores que se promueven y la conducta final, es mayor la problemática en la relación familiar. Las discrepancias concentran la atención y traen al lugar central los problemas.

Durante el seminario también recibimos algunas herramientas útiles para realizar este trabajo:
• un set de cartas con las que facilitamos que la pareja reflexione y hable sobre los valores que están tras sus decisiones y su forma de manejarse con el dinero y el trabajo.
• el genograma económico, una forma de conocer la historia de la pareja y de la familia de origen de cada uno: nos permite conocer los significados en torno al dinero, el valor del trabajo, el status que ha entregado, las fluctuaciones que han existido, etc.

Estas son algunas de las ideas que nos entregó Judith, el seminario fue muy bien evaluado justamente por su novedad pero también por el excelente manejo que tenía nuestra invitada no solo del tema si no del trabajo terapéutico en relación al tema.

Creo que valió la pena el riesgo que corrimos, estoy segura de que aquellos que participaron salieron sintiendo que están más preparados para abordar el tema del dinero cuando es necesario y para realizar un mejor trabajo terapéutico.


Ps. Teresa Boetsch V.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Entrenamiento en Supervisión Sistémica

El lanzamiento de una nueva versión del Curso de Especialización en Supervisión del IChTF para 2011 me permite compartir la experiencia como participante en el Taller de Supervisión para supervisores en entrenamiento, que se encuentra entre las que más me han aportado para mi crecimiento profesional y personal. Me ha permitido –desde una mirada recursiva más- comprender que el proceso formativo evoluciona: lo que comenzó hace años durante el Postítulo de Terapia Familiar, con el aprendizaje experiencial de que somos “observadores-partes-de-lo-observado” en todo encuentro con familias consultantes, hoy se plasma en el quehacer de la supervisión sistémica: he internalizado el hecho de que la persona, terapeuta y supervisora que soy, participa y se actualiza en cada encuentro intersubjetivo, tanto con el sistema supervisado como con el consultante.

SELLO ICHTF He tenido el privilegio de participar en un Taller con el sello inconfundible del Instituto, que favorece miradas profundas y promueve tanto el compromiso personal como el quehacer ético y respetuoso hacia quienes consultan. Un sello que ha estado presente a lo largo de mi formación como Terapeuta Familiar, como Diplomada en niños y adolescentes y ahora como supervisora en el IChTF que incluye la exigencia cuidadosa por parte de los supervisores a cargo (esta vez meta supervisores), la entrega generosa de conocimientos, miradas y estrategias de intervención; el sello del humor, las risas y también las lágrimas compartidas; de la solidaridad, cariño e incluso amistad entre compañeras/os de formación (¡en este grupo somos nueve mujeres y cada una ha sido un gran descubrimiento!). Sólo en este clima es que se puede mirar con valentía cómo nuestras historias de vida y de vínculos tempranos requieren de nuestra consideración permanente y están presentes al momento de “acompañar” y de “acompañar a acompañar” a otros; sólo de esta manera se hace posible abrir el alma para estar conscientes de nuestras resonancias, nudos ciegos, empatías o quiebres de ésta.

CALIDAD DE LOS SUPERVISORES Hemos tenido el privilegio de contar con supervisores de excelencia en lo profesional y de gran calidad humana (Eduardo Nicholls y Cecilia Jara en 1er. año; Eduardo Carrasco y Margarita Díaz en 2do. año), que nos han acompañado progresivamente a ir comprendiendo lo que ocurre y lo que se juega en cada supervisión, desde el modelo sistémico. La tarea principal ha sido instarnos a incorporar nuestra subjetividad en el proceso de supervisión, a incluir tanto nuestra identidad de supervisor/a, como la del supervisado en la comprensión de ésta. Han sido guías, acompañantes y -como ellos mismos nos han comentado- cuidadores de que en todo momento “el grupo se sienta en un lugar seguro”.

IMPORTANCIA DEL GRUPO Durante mi participación en este Taller, he “vuelto a aprender” que este modelo considera al grupo como aspecto esencial para la formación. Desde el enfoque intersubjetivo, como nuestros supervisores han insistido, se enfatiza que es sólo desde la interacción continua que se genera la subjetividad (espacio terapéutico, proceso grupal, supervisión) y que son las relaciones las que crean significados necesarios para el trabajo con otros sistemas humanos. Así, una vez que se ha generado el clima de intimidad, profundidad, complicidad y confidencialidad necesarios, el grupo de trabajo emerge y actúa como sostén y, a la vez, impulsor de las dinámicas que allí se generan; permite que queden regulados tanto el nivel de exposición como el de intensidad con que se trabajará y que emerja la emocionalidad necesaria como para que se haga posible acompañar a su vez los dolores de quienes nos consultan. Se establece una relación de “mutualidad asimétrica” entre supervisores y supervisados: somos parte del mismo grupo, pero son ellos quienes asumen la responsabilidad final del cuidado y guía. Así, el grupo es capaz de contener, regular, avanzar o retraerse si es necesario, en dinámicas que son isomórficas y están en relación recursiva entre lo que ocurre en la familia y en la terapia.

CONCLUSIÓN Estamos a dos meses de concluir nuestro trabajo de dos años; si miro hacia atrás, admito que me generaba ansiedad y algo de temor dar este nuevo salto en mi formación, que se fue disipando precisamente gracias a un buen grupo de trabajo. Hoy ha crecido mi convicción de que este Instituto es un gran lugar para quienes estén pensando en formarse en el área de la terapia sistémica.

Ps. Alejandra Aspillaga Vergara
Terapeuta Familiar y de Parejas
Instituto Chileno de Terapia Familiar

lunes, 18 de octubre de 2010

Despidiendo las Quintas Jornadas Sistémicas

Hemos llegado al final del camino que iniciamos en abril de 2009. Y, hemos llegado contentos. Cansados también, pero con un cansancio que sabemos va a dar paso luego a la satisfacción de la tarea cumplida.

Hemos recibido durante estos días expresiones de reconocimiento por haber generado la posibilidad de conocer y compartir trabajos de muy buena calidad. Nosotros pensamos lo mismo. y nos alegra enormemente el nivel de todas las presentaciones.

Hemos conocido el trabajo de equipos de muy diferentes instituciones y lugares y reflexionado en torno a los temas de siempre, pero con una mirada novedosa y un espíritu creativo que nos refrescan. También hemos escuchado temas nuevos, desarrollos conceptuales que complejizan la comprensión de las familias, las parejas, las dinámicas sociales, las crisis. Hemos escuchado a terapeutas de larguísima trayectoria, que han ofrecido su experiencia versión 7.0 para abordar temáticas del siglo XXI, con la riqueza que da la sabiduría y la mirada renovada. Hemos escuchado también a profesionales jóvenes, llenos de energía y que plantean interrogantes que nutren el quehacer de los que están empezando y también de los que llevan ya tiempo en el camino. A todos ellos, muchas gracias por la generosidad de compartir y de escuchar lo que los otros hacen en sus propios ámbitos.

Estamos contentos, porque creemos que cumplimos con generar un espacio grato y de calidad para construir una gran jornada. Jornada que fue pensada de modo tal, que su resultado es una co-construcción entre los expositores y la organización. Sin todos ustedes, esto no habría sido posible. Los contenidos y la experiencia la pusieron ustedes y nuestros invitados nacionales e internacionales.

Edith y Steffano, con su larga experiencia aportaron con conceptos y metodologías, que sin duda enriquecerán nuestro quehacer. Ambos, de una sencillez impresionante, compartieron con nosotros el momento del rescate del último minero. Se sentaron frente a un televisor y con infinito respeto y emoción, creo yo, asistieron a este momento histórico junto a nosotros. Esa sensibilidad, esa capacidad de sintonizarse con lo que ocurre a su alrededor, aún cuando no los toque directamente, es parte de lo que los une a ellos con cada uno de nosotros, que por varias razones -ahora sabemos que entre ellas la de haber sido terapeutas fracasados en nuestras familias de origen- elegimos acercarnos a lo sistémico-contextual como una opción epistemológica para pensar y trabajar desde ahí.

La organización de estas jornadas, como cualquier otra experiencia bien aprovechada de la vida, nos deja importantes aprendizajes que servirán para futuras jornadas. Aprendizajes de todo lo bueno vivido y lo que resultó como esperábamos o mejor de lo que esperábamos, pero también aprendizajes de aquello que no fue como quisiéramos. Fundamentalmente hubiésemos querido que la convocatoria fuese mayor, y que más profesionales tuvieran el privilegio que cada uno de nosotros tuvo de nutrirnos de tanto trabajo de gran calidad. Tenemos el desafío por delante de lograr conciliar de mejor manera la accesibilidad con mantener los estándares de calidad en lo operativo y académico.

Tendremos tiempo para hacer un balance de lo que han sido estos días y seguir pensando respecto de cómo seguir adelante. Para ello convocamos a otras instituciones previamente a las jornadas, con la idea de iniciar un proceso de diálogo que esperamos sea fructífero en cuanto a construir redes entre quienes estamos en algún lugar de la gran órbita de lo sistémico. Así, las sextas jornadas podrán hacerse una realidad en algunos años más…esperamos que no doce.

Llegó el momento de la despedida y como cualquier despedida. (después de tener una experta en duelo con nosotros, que nos recuerda incansablemente la importancia de que los círculos se cierren)..como cualquier despedida, debe centrarse en la gratitud y lo dado, además de lo que termina o se pierde.

Quiero pedirle a Carolina Bozzo, que suba al escenario.

Gracias Carolina a ti y a Capsis, pues con tu experiencia y sabiduría siempre nos alentaste en los momentos difíciles y nos recordaste el espíritu de equipo fundamental para hacer bien y amablemente las tareas.

Quiero agradecer a Freddy Orellana del Instituto Humaniza quien con su laboriosidad y espíritu reflexivo sacó adelante un montón de detalles.

A Mauricio Arteaga, decano de la facultad de Psicología de la UAH, quien no nos puede acompañar hoy porque debió viajar a España a acompañar a su señora que con 6 meses de embarazo fue a rendir su examen de doctorado. Mucha suerte para ellos y gracias a Mauricio que puso a disposición de estas jornadas no sólo los recursos operativos de su escuela, y a sus alumnas que nos acompañaron en todo momento para que esta jornada funcionen de la mejor manera, sino la visión política imprescindible para emprender una tarea de esta naturaleza.

A Claudia Lucero, quien desde la Universidad de La Frontera en Temuco, trabajó incansablemente como coordinadora del comité científico para recibir, seleccionar y organizar cada uno de los trabajos que formaron parte de lo que vimos estos días. Si a alguno de ustedes les llegó demasiadas veces un correo de Claudia….bueno, así logró que todo funcionara.

A Alejandra Martínez, quien se incorporó al trabajo en la etapa más intensa y que con su experiencia en la organización de eventos fue un apoyo fundamental para mí y para la comisión.

Quiero dar las gracias especialmente a Fabiola Meneses, la secretaria general de las Jornadas y en su nombre a todas las secretarias que apoyaron esta labor. Fabiola con su incansable dedicación, su tranquilidad para enfrentar las innumerables dificultades que se presentan en la organización de cualquier actividad de este tipo y la dulzura con que se relaciona con las personas..ha sido la piedra angular de este evento. Fabiola, las Quintas Jornadas tienen su sello.

Por último, quiero agradecer al Directorio del Instituto Chileno de Terapia Familiar la confianza depositada en mí para representar a esta institución, a la que tanto quiero, en esta actividad. Por creer que era un sueño posible y que tendría la capacidad de aunar el trabajo de diferentes instituciones y de profesionales de gran prestigio en una labor mancomunada para aportar más allá de cada una de nuestras instituciones.

Me despido en nombre de esta Comisión y espero que nos encontremos en unos pocos años más, más grandes, con más experiencia, pero con el mismo espíritu de aprender unos de otros y de disfrutar juntos. Sugiero, tomar clases de cuecas bravas desde ya.

Un abrazo y los dejo con 2 minutos de música para cerrar con una hermosa canción.

Ps. Claudia Cáceres P.
Presidenta
Quintas Jornadas Sistémicas

jueves, 16 de septiembre de 2010

El sufrimiento de Chile


Ps. Edith Goldbeter-Merinfeld
(Traducción realizada por Ps. Claudia Manhey)

Chile ha sido bruscamente golpeado este año. Por un sismo en febrero de 2010 y por un derrumbamiento de mina que bloqueó a una treintena de mineros en un bolsillo de aire en el que están enterrados, viviendo ahí, sin su consentimiento.Estas catástrofes humanas produjeron muertos, traumatizados y tocaron a todo un país.

Voy a proponer algunas reflexiones sobre cada una de ellas y también sobre su impacto en conjunto.

Querría precisar que, aunque he tenido una práctica terapéutica que me ha hecho encontrar numerosas personas en duelo y traumatizadas, jamás he estado confrontada con una situación tan gigantesca como la que se vive actualmente en Chile, y mis reflexiones no pretenden entregar una visión realista y objetiva de este desastre.

Paul Watzlawick describió (Watzlawick y Hacker, 1988) que cuando le construyeron a la Nasa inmensos hangares para proteger los cohetes, se habría pensado que este tipo de refugios respondía a las mismas reglas que los sistemas más pequeños, provistos de un simple techo. Sin embargo, no fue el caso: En estos lugares cubiertos e inmensos, hubo turbulencias climáticas que jamás se manifestaban en los garajes de tamaño normal. Es decir, no podemos transponer modos de funcionamiento identificados en pequeños sistemas a sistemas mucho más gigantescos.

Seguiré entonces siendo prudente al evocar los efectos de traumatismos en grandes grupos sociales, evitando inferir automáticamente a partir de lo que pasa en una familia lo que sucedería en una institución confrontada a circunstancias "análogas".

Sea lo que sea, respecto al temblor de tierra y sus consecuencias - número de muertos entre los que algunos fueron en un principio declarados desaparecidos, las destrucciones de casas y de bienes-, no puedo abstenerme de asociar estos acontecimientos con lo que viven supervivientes de guerra…:No encontrar a los suyos, perderlos de manera brutal e inesperada, sin haber podido decirles adiós, sin estar seguros al principio que verdaderamente perecieron, deja un hoyo abierto en las generaciones y convierte el proceso de duelo en algo extremadamente difícil.

Las vivencias de los sobrevivientes pueden entonces ceder bajo preguntas diversas y lancinantes: ¿por qué les aconteció esto a ellos y no a mí?, ¿quizás habría tenido que explicarles antes esto o aquello?, ¿no debería haberme reconciliarme con ellos antes?, ¿habría podido salvarlos?… Es muy difícil avanzar en un proceso de duelo cuando tales preguntas están presentes y quedan sin respuestas, o a lo menos sin ecos…

Todas estas vidas que brutalmente se volcaron en la nada dejan tal vacío…

Si tales situaciones son enfrentadas por profesionales, su modo personal de aproximarse a las ausencias y su manera vivir los duelos pueden correr el riesgo de amplificar el malestar de los que les piden ayuda, o reforzar una pared de incomprensión y de ese modo instalar un sentimiento de injusticia.

El trabajo de "tutor profesional de resiliencia" (cf. Goldbeter-Merinfeld, 2010 b) es arduo y delicado. Se tratará para el terapeuta de lograr "abrir" la comunicación, es decir de permitir los intercambios de emociones en el seno de la familia. Esto significa también que este profesional esté dispuesto a oírlos, a aceptarlos (no puede calificarlos, o siquiera pensar en ellos como inadecuados, inconsistentes o inapropiados). Se trata entonces de respetarlos, aún cuando les serán propuestos reencuadres alternativos para ensanchar la relación que tiene con el entorno. De hecho es parte de la psicoterapia cambiar la relación con el entorno, abriendo más ampliamente la mirada y enriqueciendo desde ahí el paisaje observado... (Goldbeter-Merinfeld, 2010 a)

Me gustaría destacar otro punto: La guerra, como la injusticia de ciertas desapariciones y muertes, es algo que Chile ya sufrió bajo la dictadura. Pero por lo menos hubo un enemigo designado que pudo más tarde transformarse en el objeto de cóleras, de venganzas, aunque fuera sólo en un nivel fantasmal. Esto permitió a algunos expresar la cólera, los reproches y la frustración. Sabemos (cf. Bowen, 1976, y su noción de sistema comunicacional abierto) que la posibilidad de expresar los sentimientos a los cercanos respecto a la muerte de un ser querido facilita el proceso de duelo (cf. Goldbeter-Merinfeld, 2003).

¿Pero en este caso, quiénes son estos "enemigos designados"? ¿La Tierra y sus fallas? ¿El estado que debería haber alejado a la población de estos lugares?- ¿Pero, no es todo el país un lugar donde tales riesgos existen? Podemos preguntarnos si la impotencia de encontrar un blanco responsable no es aquí un factor agravante y si la reflexión de los interventores no debiera profundizar en estas nociones y en las alternativas posibles…

Las reparaciones de todo orden muestran que otros, en el país o en el extranjero, comprendieron el perjuicio y su injusticia, pero éstas guardarán siempre un gusto de "demasiado tarde": demasiado tarde porque el mal está hecho, demasiado tarde porque algunos no se beneficiarán de eso, y porque es demasiado tarde para algunos…

Esto no impide que sea preciso ayudar a los sobrevivientes a aceptar su sobrevivencia, que establezcan rituales para dar el peso a los ausentes, a desplegar lugares hasta simbólicos a los que puedan dirigirse y avanzar en sus intercambios; a esos lugares personalizados se les pueden depositar memorias que permitirán a los deudos abrirse lentamente un camino hacia la recuperación de la confianza en la vida…

Además de las pérdidas de vidas humanas, las casas destruidas y los bienes aniquilados provocan otros duelos que hay que hacer: los de haber tenido un buen pasar adquirido gracias al trabajo y a los esfuerzos diarios, y que habían entregado un sentido seguridad respecto del futuro. Esta vía segura se rompió para desembocar en la miseria y la incertidumbre. Cómo caer a cero o bajo de cero, habiendo sido despojado, ya que el entusiasmo y los recursos físicos del comienzo, que habían sostenido los esfuerzos con vistas a alcanzar este bienestar relativo, ahora están ausentes, saqueados por la tristeza, la depresión o la edad…

La vivienda, más allá de la base de seguridad que ofrece, es también el lugar donde están guardadas las memorias - las fotos, las cartas, los objetos guardados de otras generaciones, los legados, los regalos – es decir las huellas de filiación y de pertenencia. Cuando esos rastros preciosos de la historia desaparecen, ¿cómo construir un futuro si no ya no se cuenta con su apoyo? Es aquí dónde se vuelve preciso ayudar a estos sobrevivientes a recoger sus cuentos del pasado, sus descripciones de los miembros desaparecidos, de reunirlos en un escrito para concretar un rastro transmisible a las generaciones futuras. Estos cuentos materializados no deberían sólo contener las fotos de las ruinas del sismo, sino también los cuentos respecto a los acontecimientos que precedieron el terremoto, y también los que se remontan lo más lejos posible en el pasado.

Los interventores psicosociales que encuentran a estos sobrevivientes pueden transformarse en tutores de resiliencia o intentar serlo con el fin de favorecer un salto que permita una bifurcación respecto a la vía fijada por las vivencias post-traumáticas. Esto significa que los terapeutas crean en la posibilidad de un reencuadre en la manera que ellos contemplan el futuro. Y aquí, sólo puedo recordar cuánto la noción de trabajo de duelo, la capacidad de hacer el duelo del futuro es la esencial, y es esta faceta del duelo la que el interventor tendrá que flexibilizar en primer lugar… (Goldbeter-Merinfeld, 2003)

Otro acontecimiento conmueve actualmente Chile: los mineros sepultados. Acabo de leer en la prensa que cinco de ellos se aislaron y parecen deprimirse…

No olvidemos que si bien esta treintena de mineros siente la solidaridad del pueblo hacia ellos, y también de extranjeros, siguen encerrados en un contexto particular: el contraste entre el día y la noche no es perceptible sino sólo por sus sensaciones corporales y por las informaciones que vienen del exterior. No gozan del beneficio de la luz de día. Conocemos el efecto antidepresivo de esta luz. Además, el tiempo (hablamos de tres o cuatro meses) que todavía deberán pasar bajo tierra antes de ser socorridos, es enorme y puede gastar el ánimo. La familia, los cercanos y las costumbres de vida y rituales diarios están fuera de su alcance, cuando estos elementos son los que contribuyen para nuestra seguridad y estabilidad. Estos hombres están pues, en un desequilibrio completo con relación a su modo de vida acostumbrado. Es aquí dónde la fuerza del grupo, la organización del sistema debe crear formas de apoyo alternativo.

Pudimos también comprobar los recursos del sistema de estos mineros creado sobre las bases de una reclusión forzada: organizaron una vida bajo tierra, con reglas y rituales, mostrando al mismo tiempo los tesoros de "salud" de lo humano. Pero no sabemos cómo este sistema evolucionará en el tiempo…

Estos hombres saldrán en todo caso diferentes de lo que eran al entrar. Tendrán, a su salida que readaptarse al mundo exterior, aunque sueñen ahora con este momento, necesitarán nuevas cualidades adaptativas, lo que representará para algunos un esfuerzo doloroso incluso inalcanzable. Sus cercanos se habrán acostumbrado en vivir con un ausente presente, pues habrán cambiado también y anticipado a su manera lo que pasará a su vuelta… Los cercanos pues tendrán que readaptarse también a este nuevo hombre formado a partir de la experiencia del encerramiento y del grupo…

Será posiblemente necesario contemplar un trabajo de duelo de lo que habrá sido para el minero un capullo, su matriz subterránea. La confrontación a las realidades del diario vivir en el exterior, de los niños, de la pareja, los parientes, del trabajo, de la vida social en general ya no tendrá ni el mismo sentido ni el mismo gusto que antes del encierro. Además, esta realidad será comparada con la situación que habrán soñado sin duda durante todo el tiempo de reclusión…y esto será recíprocamente vivido por los cercanos…

Estos dos acontecimientos conmovedores que son el terremoto y el derrumbamiento de la mina que encerró a los mineros, marcando las trayectorias de sus participantes y de los testigos próximos, habrán perturbado el curso del tiempo: sus anticipaciones del futuro concebidas antes de estos acontecimientos se habrán revelado insensatas y ajenas; nuevas visiones del futuro, articuladas sobre las vivencias traumáticas corren el riesgo de ser difíciles de instaurar o generar. Todo un trabajo debería hacerse (con o sin ayuda) para permitir a las familias tocadas de hacer sus duelos diversos y de construir una nueva vía.

martes, 7 de septiembre de 2010

Una lección acerca de los recursos y las posibilidades

La semana pasada dos de mis hijos tuvieron la increíble oportunidad de estar en una conferencia que dio Nik Vujicic en el Saint George´s College, donde estudian. Para quienes no saben quién es él, basta con decir que es un hombre australiano, de 23 años de edad, que nació sin brazos ni piernas, que recorre el mundo dando conferencias motivacionales acerca del sentido de la vida y que lo puden ver en algunos videos buceando, haciendo surf, andando en skate y jugandoa la pelota.

Mientras estudiaba ciencias con mi hijo de 10 años me acordé que él había estado durante la mañana en la conferencia , entonces le pregunté entusiasmada, cómo le había ido. Mi hija de 8 años, que escuchaba esta conversación, interrumpió y preguntó: ¿quién es él?. Yo le dije."es un invalido....." y me detuve ante la cara entre extrañada y horrorizada de mi hijo que me dijo: "mamá...no es un inválido, es sólo un hombre que no tiene extremidades".

Han pasado los días y no dejo de emocionarme con este recuerdo. Una gran lección. El concepto de invalidez dejó de ser transparente y cambió de significado. No basta nacer sin brazos ni piernas para ser inválido. De hecho, se puede tener las extremidades, no tener ninguna limitación física, y ser inválido.

Este hombre ...y mi hijo..me han hecho preguntarme qué hace que una persona viva como un impedimento una limitación o, qué hace que una persona viva y se defina más allá de las limitaciones y dificultades que la vida le ha puesto por delante.

Pienso entonces en la familia que tiene que haber detrás de este hombre y en la capacidad de ésta de amar. Amar en el sentido en que Maturana lo plantea. “El amor constituye el espacio de conductas que aceptan al otro como un legítimo otro en la convivencia”. Es así como, la ausencia del amor, lleva al rechazo y viceversa.
En la experiencia del amor, la corporalidad es secundaria, pues "nuestra corporalidad nos constituye, y, el cuerpo no nos limita, sino que nos posibilita...es a través de nuestra realización como seres vivos que somos seres conscientes, que existen en el lenguaje" (Maturana, 1990)

¿Cuáles habrán sido los diálogos de los padres cuando supieron que su hijo nacería sin piernas ni brazos para decidir que era un hijo que querían tener?, ¿cuáles habrán sido los diálogos entre ellos y su hijo para transmitirle a éste que él era un legítimo otro y que su existencia no pasaba por su particular corporalidad?, ¿cuáles habrán sido los diálogos internos de este hombre para decidir seguir adelante con su vida y hacer de ella un símbolo de esfuerzo, de superación, de confianza y de Fe?

En estos días he compartido esta historia y esta experiencia con algunos de mis pacientes, especialmente con aquellos que han hecho de sus limitaciones un impedimento o que han tenido ganas de “tirar la toalla” . Esta historia me ha permitido volver a centrarme en uno de los núcleos fundamentales de la terapia familiar y una de las razones más importantes de por qué seguí ese camino, como creo, ha sido razón para otros muchos: los recursos y las potencialidades de las personas, las familias, las parejas y los sistemas en general.

Vujicic, su familia, y probablemente toda la red que ha estado en torno a él nos recuerdan que, cómo dice él…”Lo único que realmente se necesita para levantarse es tener la cabeza”. Pero, no importa sólo la cabeza física, sino que tan importante como ella son las ideas que tenemos dentro de ella. Si pensamos, si nos pensamos sólo desde el déficit, si nuestra ideología es que los déficits, físicos, emocionales o sociales nos determinan, seremos inválidos o semi inválidos.. al menos. Si nos pensamos como seres humanos, llenos de fortalezas y con algunos déficits, podremos “levantarnos”, sostenidos en nuestros recursos y potencialidades.

Los invito, especialmente a quienes no conocen a Vujicic, a ver un corto reportaje hecho en un canal de TV de su visita al Saint George´s.

http://tele13.13.cl/noticias/reporteros/20484.htm

Ps. Claudia Cáceres

lunes, 6 de septiembre de 2010

En torno al accidente en la mina San José

El derrumbe de la mina San José, con sus 33 mineros atrapados, ha causado conmoción a nivel nacional e internacional. Ya pasado un mes del accidente con ellos vivos, se trabaja en el rescate definitivo.

Llama la atención el trabajo en equipo desplegado, la innovación, la búsqueda de alternativas creativas para ayudar a los atrapados y a sus familiares. Quizás pocas veces hemos presenciado cómo los distintos sistemas (individuos, familias, personal de la mina San José, Ministerio del trabajo, de Salud, etc.), han debido interactuar en forma organizada, flexible y fuera de sus contextos habituales.

Lamentablemente pareciera ser que sólo cuando nos enfrentamos con la emergencia de un drama humano como el de la mina San José, en que había alta probabilidad de encontrar muertos a los mineros, somos capaces de articularnos de un modo coordinado y eficiente, lo que no es usual en nuestro país.

La pregunta que cabe es cómo podemos desarrollar un trabajo integrado en equipo con distintas instancias e instituciones que permitan no sólo poder apoyar en situaciones de crisis, sino también en la planificación y prevención, aportando la experiencia de años de trabajo con familias y otros sistemas.

En este caso en particular, se puede buscar la forma de colaborar en la elaboración de la experiencia vivida a nivel personal y familiar, tanto de los mineros atrapados, como de sus familiares. Sabemos de la necesidad de elaborar esta vivencia traumática para que puedan continuar con su vida en forma sana.También podríamos colaborar facilitando el proceso de re-inserción familiar. Estas y otras acciones forman parte de nuestro quehacer como terapeutas familiares.

El tema es ¿cómo podemos aportar como institución?. Dando indicaciones a distancia, supervisando a otros equipos, sumándonos a otros profesionales de la salud mental. La pregunta no es sólo relativa al accidente en la mina San José, sino que nos abre un campo de acción-intervención con otros sistemas-instituciones.

Cabe pensar si queremos intervenir en otros contextos, no sólo en el espacio de las consultas. El derrumbe de la mina San José ha dado cuenta de la precariedad en múltiples nivles que existe en nuestro país. También el terremoto nos lo recordó hace poco. La situación que se está viviendo en el norte es un ejemplo de que se pueden coordinarequipos inter y multidisciplinarios, en post de un logro mayor.

Sin embargo, ojalá no fuera sólo en las urgencias que nos movilizáramos. Saber que detrás de dramas como el de la mina San José existían debilidades y déficits en el funcionamiento previo, no abordados con antelación. Desde esta situación, también constatada en los talleres realizados al personal de salud en razón del terremoto-maremoto, quizás podamos reflexionar acerca de cómo ampliar los aportes que a nivel individual, de las unidades de especialización y como institución podemos realizar a la salud mental y familiar de los chilenos.Pudiera ser a través de asesorías, tabajos de planificación preventiva, intervenciones familiares, grupales, y otras que podamos construir en conjunto, para de este modo contribuir a instalar conductas de autocuidado personal, familiar e institucional tan escasas en nuestro país.

Ps. Susana Chauriye Aguad

jueves, 19 de agosto de 2010

Comentarios sobre S. Cirillo

Tuve la suerte de conocer a Stefano Cirillo hace unos meses atrás. Digo "la suerte", porque fue un breve encuentro que me dejó especialmente contenta, ya que, siendo una persona importante en el desarrollo de la terapia familiar en el mundo, él mostró cualidades que para mí son muy significativas, como mucha sencillez y a la vez generosidad con sus conocimientos y su espacio de trabajo.

Su presencia en las Quintas Jornadas me parece, por ende, muy valiosa. Es por ello que quiero resaltar algunos aspectos de su trabajo terapéutico, plasmado en diversos artículos, que me resultan importantes.

  • La incorporación de una perspectiva trigeneracional al trabajo con el síntoma, no sólo para su comprensión, sino como una herramienta terapéutica eficaz. Esta visión permite aliviar el peso de las responsabilidades individuales, generando colaboración en un clima constructivo entre padres e hijos.

  • El trabajo con la familia se puede realizar aunque no sea posible que toda ésta asista. La perspectiva sistémica se puede mantener aunque esté presente sólo una parte del grupo familiar o el individuo solo. Dentro de esta visión hay algunas configuraciones particularmente provechosas, como por ejemplo el trabajar con el grupo de hermanos: muchas veces los padres intervienen en la paridad propia de la fratría, calificando a algunos hijos como "buenos" y al paciente índice como "malo" (en el caso de las adicciones esto es particularmente visible). El trabajo con el subsistema fraterno, entonces, a menudo consigue compensar algunas necesidades de pertenencia, intimidad y cooperación igualitarias.

  • La importancia de tener en cuenta y trabajar con el contexto ("el contexto da sentido a la relación" decía Mara Selvini, y es un eje del trabajo de Cirillo), así como con los recursos de la familia.

  • La necesidad de claridad y trasparencia en el trabajo terapéutico, especialmente cuando se está en contextos psicosociales donde la terapia se intersecta con espacios de coacción. Creo que él ha hecho un aporte muy significativo al trabajo psicosocial, y que da luces para remar en espacios donde la terapia no está sola, haciendo distinciones que convierten ello en una riqueza y no en una atemorizante pérdida de control.

Por todo lo anterior creo que su aporte trasciende al interés que podamos tener por las temáticas específicas que abordará en las Jornadas, esto es las adicciones y las familias maltratantes. Aprender de su mirada es útil para relacionarnos terapéuticamente con una familia, cualquiera sea el sufrimiento que ésta tenga, cualquiera sea su configuración, cualquiera sea su posición en la estructura social. Siempre es un sistema que sufre, en toda su humanidad.

Carla Vidal P.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Haciendo un poco de historia...








Estimados amigos, amigas, colegas y, futuros terapeutas:

Con gran alegría recibí la noticia de la realización de las Quintas Jornadas Sistémicas en el Bicentenario. Han pasado 12 años desde que nos reunimos por última vez - en grande - entre los miembros de esta gran y diversa familia sistémica. Rememoro los fructíferos diálogos que tuvimos entre nosotros y lo bien que lo pasamos en la inauguración, donde cantó Eduardo Gatti y coreamos.."Mira niñita te voy a enseñar a ver la luna brillando en el mar". También los díálogos entre los destacados terapeutas Tom Andersen y Lorna Hecker, sobre la responsabilidad versus el control en la psicoterapia.
Quiero compartir con mucho cariño una lección de cibernética de segundo orden que me dio Tom Andersen, a quien nunca olvidaré. Después de una regada cena de recibimiento que dio el comité organizador en honor a nuestros invitados extranjeros, estaba preocupada por sus efectos en Tom, quien, como buen noruego, disfrutó de nuestros vinos.

A primera hora del día siguiente, cuando lo vi, me acerqué y le dije: "Buenos días Tom, ¿cómo está? . Y él dijo, ¿cómo me ve Ud. ? . Vestía impecable, sonreía y usaba una corbata verde. Confusa yo le dije: "Yo lo veo muy bien", entonces dijo: "Entonces, así estoy", y nos dirigimos hacia el estrado.

Espero que los años transcurridos nos traigan sorpresas, acompañados esta vez de "cuecas choras", nuevos terapeutas y de invitados como Steffano Cirillo y Edith Goldbeter.

¡Súmense a una experiencia que realmente disfrutarán!!

Diana Rivera O.

domingo, 1 de agosto de 2010

Quintas Jornadas Sistémicas en el Bicentenario

Estimados y estimadas colegas:

En el próximo mes de Octubre celebraremos las Quintas Jornadas Sistémicas, en el año del Bicentenario, 2oo años desde la declaración de la Independencia de Chile. Algo significativo.

Las primeras Jornadas surgieron en años muy distintos, los años 80, cuando el desarrollo de la mirada sistémica estaba dando sus primeros pasos en Chile y requeríamos, desde todo punto de vista, enfoques más amplios para mirar la vida, la sociedad y la psicoterapia.

Desde sus inicios estas Jornadas han sido organizadas por un grupo de Institutuciones afines, lo que implica un valioso trabajo conjunto para incluir a los que trabajamos desde esta mirada en diferentes ámbitos del accionar psicosocial y psicoterapéutico.

Después de 11 años, un entusiasta grupo de terapeutas ha emprendido la ardua y generosa tarea de organizar nuevamente estas Jornadas. Pienso que tenemos que agradecer esta nueva oportunidad de encontrarnos y compartir nuestra labor profesional, nuestro quehacer, lo que hemos podido investigar en este tiempo, y nuestras reflexiones.

La labor del terapeuta es una labor muy compleja, puede ser un trabajo de mucha entrega y realización personal y también, bastante exigente y demandante, nos engrandece y también puede agobiarnos. Las investigaciones de la neurociencia, de la psicología y de la psiquiatría han traído tal vez más novedad en esta última década que en las anteriores. Los cambios en la situación social, económica y política de este nuevo siglo, incluyendo los cambios en la legislación de familia en Chile, han influido significativamente en la vida de las personas y las familias.

Tenemos mucho que comunicar, que compartir, que debatir. Ahora, además, el reciente terremoto y tsunami nos está desafiando a ver cómo responder, humana y profesionalmente, de la mejor manera posible para ayudar a recuperar el bienestar de muchísimas personas afectadas en nuestro país.

También tenemos muchas ganas de encontrarnos y conversar, compartir un café, hojear las nuevas publicaciones...contar en qué estamos.

Quiero invitarlos a participar en estas Jornadas, a unirse en el entusiasmo del equipo organizador para hacer de este encuentro unos días fructíferos de intercambio y de unión.

Ps. Verónica Gazmuri M.
Instituto Chileno de Terapia Familiar
Presidenta Comisión Organizadora Jornadas de Terapia Familiar 1999

domingo, 13 de junio de 2010

Los terremotos de la vida cotidiana y las otras réplicas

A más de tres meses del terremoto y maremoto la vida ha ido retomándose aún en los lugares más afectados. Esto no significa que la vida sea igual que antes. Es, en algún sentido, otra vida… en otro entorno, con otro paisaje físico y otro paisaje emocional. Algunos ya han dado vuelta la página y han seguido caminando, otros, todavía requieren tiempo y elaboración de lo vivido, especialmente quienes habitan lugares que ya no son los mismos. Quienes tienen que preguntarse al llegar a la esquina ¿qué calle es esta?, simplemente porque ya no reconocen su ciudad o su pueblo.

Algunos, probablemente quienes estuvieron más expuestos y han vivido más pérdidas, sólo han podido estructurarse escasamente o se han sobreestructurado de manera evitativa frente a la catástrofe que fracturó sus existencias.

Pero, en otros lugares, lejos de la zona “cero”, en las zonas en que nunca se temió por un maremoto, en las zonas en que sólo cuando se escuchó la radio se entendió que lo vivido era un terremoto, en las zonas en que la vida se retomó a los pocos días o al día siguiente y en las que la catástrofe se iba haciendo presente a través de las noticias, al ver las imágenes de la televisión……en esos lugares, el terremoto se ha hecho presente de manera invisible, incluso aunque no lo hubieran sentido por la lejanía del epicentro.

En la consulta, lejos de la catástrofe física, las familias y parejas van dando cuenta de las réplicas que este terremoto ha significado en sus vidas. No consultan por eso, no por miedo al terremoto, no por miedo a la muerte…..sino por las réplicas emocionales y relacionales que ha tenido para ellos. Consultan o plantean su importancia desde el replanteamiento que ha significado en sus vidas; desde la convicción surgida del remezón de que no vale la pena seguir viviendo cómo lo hacían hasta ese entonces y que ahora sí valía la pena enfrentar aquello que habían desestimado antes o que habían escondido bajo la alfombra ; desde las grietas que dejó en evidencia en sus relaciones; por los duelos incompletos que se reactualizaron y desde el miedo a seguir viviendo de un modo que se les ha visibilizado como profundamente insatisfactorio.

Una mujer que sube a buscar y proteger a sus hijos y no puede bajar hasta que el movimiento termina. Abrazando a sus tres hijos pequeños, en medio de la escalera, mira como su marido se pone a resguardo en el amplio jardín de la casa. El no intentó subir al dormitorio de los niños. Otra mujer recoge ropas y abrigo para sus hijos a 16 pisos del suelo mientras la tierra se contornea con brusquedad. El marido, paralizado por el miedo, no puede abrir la puerta para salir. Ambas mujeres piensan que esas imágenes representan las historias de sus vidas de pareja. Ambas deciden que no están dispuestas a que siga siendo así. Ambas llevan esta crisis a terapia para que cuando pase el miedo, éste no se lleve el deseo irrefrenable de ese momento de que esto cambie.

Una familia inmigrante en Chile desde un país latinoamericano y del que salen en busca de un país seguro. El deja a sus hijos en su país de origen con la madre de éstos y se viene con su pareja y los hijos de ella a buscar mejores oportunidades. ¿Qué queda de ese país seguro buscado?. El terremoto removió el alma de esta pareja y dejó al descubierto los apegos que no se habían reacomodado con la partida, las pérdidas de la inmigración. Dejó al descubierto los sentimientos de culpa y el dolor por los hijos dejados a miles de kilómetros de distancia, dejó en evidencia los temas silenciados entre ellos.

Un hombre, separado de su esposa, en medio del terremoto no duda en llegar a casa de ella para ver y acompañar a sus hijos. Un hombre que se encuentra con el lugar que tantos años ocupó, ocupado por otro. La pregunta ¿cuál es mi lugar ahora? y con esto, la obviedad de una etapa que se cierra y otra que se inicia y que necesariamente debe enfrentar.

Así como estas historias, son infinitas las historias de réplicas en la vida de este terremoto que nos remeció en lo profundo. La psicoterapia es un espacio privilegiado para convertir cada uno de estos terremotos de las vidas cotidianas en reales oportunidades de cambio y crecimiento. Porque si no vemos los duelos que hemos dejado inconclusos en nuestros caminos, no podremos construir con seguridad, y los pilares sobre los que se funda nuestro caminar se tornan frágiles.

Las relaciones que más se complicaron después de este remezón, fueron justamente aquellas que tenían grietas o fracturas que no habían sido vistas o reparadas y que quedaron dramáticamente al descubierto el 27 de Febrero y los días posteriores.

Lo único realmente malo de estas grietas sería que volvieran a ser tapadas e invisibilizadas. Porque, aunque no se vean, están presentes. No se ven, pero están y se expresan a través de dinámicas que constituyen síntomas y que se traducen en convivencias complicadas y que generan sufrimiento. ¿Qué de lo que les ocurre a las familias y parejas que nos consultan hoy tiene que ver de alguna manera con las réplicas emocionales del terremoto?, ¿cómo ayudarlos a integrar este episodio y a darle el valor de permitir sacar a flote aquello que estaba causando dolor y que no se veía?..¿cómo aprovechar todo aquello que se removió para trabajar terapéuticamente en pos de una mejor relación?.

El terremoto nos da pie para que la terapia sea un espacio para fortalecer las relaciones de pareja y de familia, ayudándolos a identificar todo aquello que cada uno hizo y que fue novedoso y bueno para alguien fuera o dentro de ella. Es la oportunidad para conversar de los sueños, los que tenían y los que quieren construir a partir de este momento, para conversar de los antiguos dolores silenciados y para compartir los temores, las inseguridades y las fortalezas. Da pie para la solidaridad al interior de la familia y la pareja y así, en estos diálogos construir seguridad y confianza. Aquello que no se pudo hacer, aquello que no se vio, podemos ayudarlos a convertirlos en la oportunidad de pedir perdón y renovar los compromisos con realismo. El espacio seguro de la terapia mitiga los miedos de compartir las propias miserias y las esperanzas. Todo lo sucedido sirve para seguir adelante y crecer.

Lo único que no sirve es….tapar y olvidar.

Claudia Cáceres.

jueves, 13 de mayo de 2010

Bitácora de la Unidad

Hay cosas que no queremos saber, nuestras pequeñas historias de desamor y desilusión son más tremendas que la realidad avanzando implacable por los pasillos sin luz del hospital de Talca. Talca, Linares, Curicó, Cauquenes, Constitución.
El mundo queriendo acabarse mientras hombres y mujeres comienzan a salvarlo. He escuchado historias de esas que conmueven hasta la médula, historias de corazones tremendos, de amores grandes, de entrega. He escuchado historias distintas a las de la televisión y la radio, con pausas de minutos, con silencios, con miradas de esas que van hacia adentro, quizás dónde.
Mientras vivo el desamor en lo más íntimo de mi vida, pienso en esa rebeldía heroica de los invisibles. Los que no juegan a ser indiferentes, los que no podrían dejarte sola, así sin más. Los que desde ese lugar ínfimo de la historia nos azotan con su inmensidad.
Me conmuevo y me admiro de esa valentía, de esa simple forma de decir que aun podemos creer en lo humano. Esa imposible manera de decirnos lo divino que hay dentro de cada uno de nosotros.
No hay reconocimiento para ellos, ni para Julia, ni para Ernesto, ni para esa mujer que con tres recién nacidos en los brazos atravesó el infierno sin preguntar por Dios. Ni para el que después de salvarle la vida a los locos, los cubrió con frazadas y acarició su espalda. No hay ni un mínimo espacio para ese dolor, puesto que existen siempre nuestros propios vértigos existenciales. No hay un lugar para los pequeños, ni en el abismo espantoso del poder ni en nuestras diminutas vidas.
Y se quedan ahí: de pie, enmudecidos y con rabia, sabiendo que la próxima vez que el mundo se acabe, serán ellos los que ofrecerán su mano para rescatarnos, a pesar de nuestra indolencia y nuestra soberbia, ellos serán los que nos salven.
Como quisiera también salvarlos, salvarme, digo.

Pamela


He estado todo el fin de semana sintiendo la necesidad de escribir sobre nuestro viaje a la región del Maule, no sólo por la importancia de transmitir a otros lo enriquecedor de la experiencia, sino porque le tengo miedo a mi olvido… No deseo dejar atrás, que fui testigo de grandes héroes. Héroes que al final del taller, lograban transmitirnos que más allá de sus grandes dolores podían iniciar una gran ronda infantil plasmando en el “Aquí y ahora” el no estar solos… que se tienen los unos a los otros y que se rescatan día a día. Pero por sobre todas las cosas, que son resilientes y tienen la capacidad de renacer e ilusionarse nuevamente y simplemente…..como cuando juntos bailaron “la Niña María que ha salido en el baile”.

A días ya del taller, y pensando en las palabras de Arielle Cotton desde el otro lado de la cordillera, siento que estoy profundamente agradecida de haber ocupado el lugar de facilitadora de un espacio de acogida, ya que, sólo desde ahí es posible ayudar a visibilizar a los participantes sus propios recursos para sostenerse en el frente de batalla y al mismo tiempo, validar nuestra ayuda, pese a esta gran diferencia.

El fin de semana me he acordado mucho de una participante que decía “me impresiona acordarme que mi primera emoción minutos después del terremoto fue, alegría… alegría de estar viva, pese a todo”; Creo que hoy día entendí mejor que nunca sus palabras, ya que pese a todas las emociones que me surgen, lo que más fuertemente siento, es una profunda alegría y gratitud. Gratitud hacia mi USEP, que me da la oportunidad de sentir que juntas podemos no confundirnos entre lo esencial y lo accesorio de nuestro quehacer, y hacia la gente de
Constitución que me hizo un gran regalo: el de compartir juntos un respiro para seguir adelante.

Carola

domingo, 9 de mayo de 2010

Un espacio solidario para compartir un respiro y descubrir recursos

Hoy Domingo 9 de Mayo hemos completado los primeros 26 talleres realizados a los funcionarios del Servicio de Salud del Maule. Talca, Curicó, Linares, Cauquenes y Constitución han recibido a nuestros profesionales y compartido una experiencia que jamás podremos transmitir en la profundidad de su dimensión existencial.

Todos quienes hemos sido parte de esta experiencia, mujeres y hombres que se desempeñan en las más diversas tareas en hospitales y consultorios de la séptima región y cada uno de nosotros nos hemos transformado, pues hemos vivido algo que llevaremos por siempre en los caminos que recorramos en nuestras vidas.

Las palabras llenas de emoción de ellos, hicieron brotar más palabras, a ellos mismos y a nosotros. Palabras que van sanando y que van permitiendo significar las experiencias de dolor vividas. palabras que van haciendo visibles, para ellos, para otros y para nosotros el extraordinario esfuerzo desplegado durante este tiempo.

Palabras que ayudan a caminar. Los invitamos a compartir este pequeño video con algunas de las palabras que brotaron de esta experiencia y que serán parte de lo que atesoraremos para nuestras vidas y para las tantas otras veces que tengamos que acompañar a otros en los dolores y duelos de la vida.



video

domingo, 25 de abril de 2010

“Intervención psicosocial y apoyo emocional, para funcionarios del servicio de salud público de las zonas más afectadas por el terremoto y maremoto"

Desde sus inicios, la misión institucional del Instituto Chileno de Terapia Familiar ha estado vinculada con poner al servicio de la comunidad la especificidad del modelo sistémico para el trabajo con familias, parejas y equipos de intervención psicosocial. Desde que en 2006 nuestro Proyecto Psicosocial fue reconocido con el “Sello Bicentenario”, renovamos con mucha fuerza ese espíritu.

En este contexto, el IChTF decidió aceptar la invitación hecha en Marzo por el Ministerio de Salud para participar en este programa que, además permitía canalizar el deseo de nuestros miembros de contribuir desde el rol profesional a la reconstrucción emocional de la población de nuestro país que ha sido más afectada por el terremoto y sus consecuencias.

Conscientes de que el programa propuesto por el MINSAL tiene un alcance limitado, y que es una intervención breve y acotada que responde las necesidades de esta del proceso de reconstrucción, diseñamos un taller que nos permitiera contribuir a “dar un respiro” a los equipos que trabajan en la séptima región de nuestro país.

La puesta en marcha del plan de intervención, que contempla la participación de otras instituciones en las regiones sexta y octava a cargo de los talleres, ha sido compleja, pues el contexto para su implementación, en medio del proceso de instalación de las nuevas autoridades de gobierno y de recuperación del orden mínimo en las regiones para poder funcionar, ha requerido de esfuerzos de coordinación y organización que resultan extraordinariamente exigentes. Tanto quienes han sido directamente afectados por el terremoto y maremoto, como los equipos de apoyo y las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, han debido usar los recursos propios y de la comunidad al límite.

A pesar de estas dificultades, estamos contentos pues, el esfuerzo ha rendido frutos y hoy hay instituciones desplegadas en cada una de estas regiones realizando los talleres. Nuestro Instituto ha coordinado los esfuerzos con el Servicio de Salud del Maule, de modo que atenderemos a los funcionarios del Servicio de Salud en localidades como Teno, Cauquenes, Talca, Linares, Curicó y Constitución. Esta semana continuaremos con los talleres ya iniciados hace algunos días en la ciudad de Talca y durante todo el mes de Mayo seguiremos en esta tarea.

En este espacio queremos compartir algunas de las ideas fuerza que guían el trabajo que hacemos en estos talleres, pensando en que pudiesen aportar a la reflexión de otros profesionales de los tantos equipos que se han desplegado y lo seguirán haciendo en las zonas que seguirán requiriendo apoyo por muchísimo tiempo más.

  • Los funcionarios de los servicios de salud deben enfrentar y contener las demandas de los usuarios, independientemente de la situación personal en la que se encuentren. Muchos funcionarios son, a la vez, víctimas de la catástrofe. El abordaje en el taller se hará en función del rol y las implicancias que ha tenido para ellos desempeñarlo en condiciones extremas. Sin embargo, se considerarán los aspectos personales de ellos que van más allá del rol y que surjan como relevantes en la medida que se vinculen de algún modo a las dificultades con el rol en esta etapa.
  • Aún cuando la intervención es muy acotada, la realización de estos talleres permite a los funcionarios de los diferentes servicios de salud sentirse a sí mismos y al contexto en que viven y trabajan, reconocidos. El fantasma del olvido tras la emergencia y el progresivo retorno a la normalidad de las otras zonas del país, los amenazan con la invisibilidad y desde ahí, con la retraumatización y la cronicidad.

  • Compartir en espacios solidarios permite alivio. No se borra lo traumático, pero se puede generar sentimientos colectivos que permitan que la experiencia se pueda ir elaborando progresivamente.
  • La elaboración entre pares es un contexto privilegiado para la elaboración emocional y el avance en la integración de la experiencia a la vida de un modo no desorganizador.
  • La participación en este taller no significa que vayan a elaborar por completo lo vivido, porque la situación traumática es una situación presente y no ha habido tiempo para que el proceso de elaboración avance suficientemente. El concepto de “post-traumático”, no aplica a la realidad en que están viviendo y trabajando los profesionales, pues mientras las condiciones vigentes constituyan una amenaza para la salud física y emocional de las personas, no puede ser “post”.
  • Es esperable que la mayoría de los participantes hayan hablado antes de lo que les pasó y vivieron durante y después del terremoto, sin embargo el contexto define una situación nueva, por lo que el taller debe ser un contexto que no sólo permita una catarsis, sino que promueva la capacidad de autocontención y contención grupal a partir de compartir guiadamente la experiencia emocional. El taller es una experiencia acotada, respetuosa de las posibilidades de cada participante de exponerse grupalmente, y con entrega de alguna información concreta básica que les ayude a hacer distinciones respecto de lo que es parte del proceso de vivir en condiciones límites de manera sostenida y sin salida de aquello que constituyen factores de riesgo y vulnerabilidades que predisponen a enfermar.

  • El modelo del taller se basa en dos ejes centrales:

    a. La contención emocional a los equipos. Tiene como foco central la normalización de aquellas conductas y síntomas desplegados desde el terremoto y maremoto hasta la actualidad. Esto es, ayudarlos a contextualizar sus conductas y síntomas de modo que disminuyan las atribuciones que merman la autoimagen e interfieren en las relaciones interpersonales.

    b. La visualización de los recursos personales y colectivos surgidos a partir de la catástrofe.
    El trabajo con los recursos considera la identificación de aspectos personales y de los equipos que les han sido útiles para enfrentar y resolver las diferentes dificultades que han vivido en este tiempo.

  • Compartir las estrategias que les han sido útiles potencian el propio bagaje de herramientas y multiplican el repertorio disponible. Del mismo modo, aportar a otros con aquello que les ha sido útil contribuye a fortalecer la autoestima y permite otorgar algún sentido a lo vivido.

  • Se espera que el taller contribuya a instalar en los grupos la capacidad de replicar espacios similares que permitan dar alguna continuidad a la experiencia de compartir y avanzar progresivamente en la superación de las secuelas emocionales y relacionales de la catástrofe. Para que ellos puedan generar espacios en que puedan replicar lo realizado, se necesitan facilitadores internos que sean capaces de conducir el proceso grupal.

    Esperamos que esta iniciativa sea el comienzo de un programa de intervención sostenido en el tiempo, en el entendido que los funcionarios de salud continuarán expuestos por tiempo indeterminado a trabajar en contextos que constituyen en sí mismos factores de riesgo para su salud mental y física.

    Agradecemos que el MINSAL nos haya considerado para participar de este proyecto ,que ya ha significado una experiencia institucional de cuerpo y de solidaridad imborrable.

    Encargadas del proyecto MISAL-ICHTF:

    Dra. Evelyn Betancourt M.
    Directora Departamento Clínico IChTF

    Ps. Claudia Cáceres P.
    Vicepresidenta IChTF


(Imágenes del Hospital de Talca y Cauquenes)

viernes, 2 de abril de 2010

Lo bueno de la malo: Reflexiones desde el otro lado de la cordillera.

Hace un mes ya de la catástrofe generada por el terremoto en Chile, que afectara a miles de personas directa e indirectamente entre las cuales se hayan mis amigos y colegas queridos, lo cual me afectó y afecta por mi condición humana y por los lazos de amor establecidos.

Ante el pedido de Claudia Cáceres de expresar algunas ideas que pudieran ser de utilidad para los terapeutas que se encuentran lidiando con lo que este roce de placas dejó como consecuencia, en el psiquismo y el corazón de nuestros consultantes y en el nuestro propio , trataré de compartir algunas reflexiones.

¿Cómo podría intervenir yo frente a tanta conmoción estando desde el otro lado de la cordillera cuando los que están en las trincheras, y comprenden mejor son ellos, mis hermanos colegas chilenos, que podría entonces aportar yo?

Y pensé que cuando estamos detrás de la cámara Gesell trabajando con los pacientes ,el equipo y nuestros supervisandos, corremos con la ventaja de estar ahí, siendo parte del sistema pero con la suficiente distancia instrumental, gracias a ese vidrio casi invisible que nos permite reflexionar, sentirnos involucrados pero sin dejarnos involucrar, para así realizar una mejor intervención.

Esta idea me sirve como metáfora para permitirme humildemente pensar junto a ustedes y transmitirles lo que me dicen los ruiditos de mi panza con la suficiente distancia que me presta la cordillera para poder reflexionar ante todo lo sucedido y con la suficiente objetividad entre paréntesis, como diría Maturana, para sentirme parte.

Y esa es la cuestión que querría salvar aquí. Cómo los terapeutas nos podemos sentir útiles trabajando con aquellos consultantes afectados de una u otra manera por el terremoto, cuando nosotros como caja de resonancia somos afectados igualmente por ello?

La respuesta está en nosotros, en nuestro corazón, y en nuestras tripas. Nuestra brújula para no perdernos son los ruiditos de la panza.Si yo le preguntase en este momento a alguno de ustedes si su tripa hablase, ¿qué me diría ? ¿Qué creen ustedes que pasaría?

Cómo trabajar con la Persona del Terapeuta para poder intervenir en situaciones de devastación,es la llave para un mejor acercamiento a nuestros consultantes. Pues hay algo que tenemos en común pacientes y terapeutas y es nuestra cualidad y calidad humana, y es desde ahí que el proceso terapéutico tiene lugar, la relación que se establece de persona a persona, ese es el faro de nuestra conexión.¿Cómo me afecta a mí esto que sucede y qué me ha sucedido como persona y como terapeuta ?

Tener en claro nuestros sentires, nuestros miedos, nuestras fortalezas e inseguridades para poder intervenir terapéuticamente ,es una oportunidad.Y no, porque debamos ayudar diciendo una genialidad, si no porque es nuestra naturaleza humana la que nos va a orientar poniendo la lupa primero sobre nosotros mismos, haciéndonos las mismas preguntas que luego querríamos hacerles a nuestros pacientes, contribuyendo asi a forjar un camino de empatia con ellos.

Ej:
-Don Pedro, ¿qué le gustaría que le pregunte acerca de toda la experiencia que usted ha atravesado?
-¿Qué le gustaría contarme acerca de lo que más lo conmovió?
-¿Acerca de lo que más lo asustó?
-¿Qué descubrió acerca de ud mismo que antes desconocía?
-¿Cuáles diría fueron sus mayores recursos?, ¿Cuáles sus mayores dificultades?
-¿Qué me podría decir acerca de lo bueno de lo malo que le dejó pasar por esta situación catastrófica ?, ¿Y a su familia?
-Si ud tuviera que aconsejar a alguien en su misma situación, ¿que le diría?
Y, como estas preguntas...... cada uno de uds. puede generar muchas más.

Para poder escribir estas líneas tuve que profundizar en mi, y no descalificar lo que pudiere hacer por ustedes, aunque estuviese lejos del frente de batalla. Espero que para ustedes terapeutas, sea igual, pues siempre que tengamos las ganas de colaborar vamos a encontrar una diferencia que genera una diferencia si queremos poner el foco en la solución y no en el problema, en como transformar las dificultades en recursos, en lo Bueno de lo Malo.

cariñosamente
Arielle Cotton
Psicóloga, Terapeuta de Familias y Parejas
Buenos Aires, Argentina

lunes, 29 de marzo de 2010

Niños y Desastres: Poder estar

Desde que ocurrió el terremoto hemos sido testigos del poder comunicacional de los medios, en tanto reforzadores o inhibidores de los temas asociados. Los niños, como tema de reflexión y preocupación, han estado presentes, ya sea en entrevistas a especialistas en televisión, en artículos de prensa, como también en difusiones de las sociedades profesionales a través de Internet.

Que “los niños” sean tema, nos reconforta, en la medida que refleja una visión que parece haberlos ido legitimando socialmente como sujetos con necesidades y derechos, protagonistas activos de sus experiencias de vida. Además se reconoce en ellos a una población vulnerable, por su mayor dependencia en todos los ámbitos y por encontrarse en un proceso de desarrollo.

A modo de síntesis hay consenso general respecto a sus necesidades inmediatas y mediatas cuando son víctimas de desastres o catástrofes:

Lo primero y esencial, es “asegurar la satisfacción de sus necesidades básicas, la protección y el acompañamiento, la normalización de su vida en el más corto plazo posible y la reunificación del grupo familiar” (OPS, 2002, 2006). Paralelamente, las principales orientaciones de apoyo se pueden resumir así:

  • Incorporarlos en el lenguaje: poder escucharlos, comprender y resignificar sus relatos sobre los acontecimientos vividos.

  • Validar sus sentimientos asociados a los hechos vividos, y favorecer distintos modos de expresión y elaboración de su experiencia.

  • Preservar y fomentar espacios de recreación y juego, entendidos como espacios “libres” para descansar y recuperar energía emocional.

  • Y lo fundamental, y que sostiene todo lo anterior: brindar “acompañamiento emocional”.

Sobre este último punto quisiera compartir algunas reflexiones, para reforzar un punto de vista que no está a mi juicio suficientemente presente en las revisiones sobre el tema.

Cuando se habla de “acompañamiento emocional” se alude a conductas como acoger, calmar, consolar, cuidar, proteger, ser pacientes. Todo ello se le sugiere a quienes están al cuidado de los niños, para favorecer su sentimiento de seguridad y protección que ha sido amenazado por la experiencia del desastre.

Lo que a mi juicio se menciona poco es que para que ello sea posible, los adultos a cargo deben estar en condiciones “emocionales” de hacerlo. Lo que vemos en la experiencia es que los alcances y magnitud de la reacción emocional que un niño pueda tener frente a esta experiencia está mediado por el contexto relacional que lo acompaña. Y un adulto no siempre está en condiciones de seguir, más allá de su amor, más allá de su deseo, todas estas sugerencias. Como terapeutas familiares esto no nos sorprende, pero me parece que es útil enfatizarlo e incorporarlo en los programas e iniciativas que se elaboren.

Reconocer esto complejiza la situación sin duda, pero nos vuelve menos ingenuos. Trabajar con niños siempre implica trabajar con los adultos que le rodean, poder escuchar sus propias necesidades emocionales, y validarlas para que desde ahí surjan con fuerza sus propios recursos. Por eso considero tan importante que como terapeutas podamos desarrollar la sensibilidad para captar estas necesidades e incluirlas en el proceso terapéutico o formas de ayuda en general.

Los mecanismos de regulación de la ansiedad se ponen a prueba frente a un evento de tan enorme magnitud. Es el adulto quien, a través de una refinada capacidad de autoregulación, puede ejercer la labor de identificar, reconocer y regular los estados emocionales del niño. La tarea de regulación no consiste en sumarse al afecto del niño si se trata de angustia, sino todo lo contrario, de “desentonar”, usando el concepto de Daniel Stern, hacia la calma y la distensión. Como terapeutas sistémicos, también sabemos que estos mecanismos son recíprocos, de modo que la pregunta: “quién regula a quién” es relevante. Un buen acompañante ojalá no aumente la ansiedad del niño, al menos, con su propia ansiedad.

Buscar a quienes están en mejores condiciones para acompañar, y/o aprender a auto aliviarse cuando es uno el que tiene que estar ahí, surgen entonces como aprendizajes necesarios. Pienso en lo simple y complejo que es poder “acompañar” a un niño que vive momentos tan duros. ¿Podremos “ estar con ellos” como nos necesitan?.

Carmen Paz Puentes
Terapeuta Familiar ICHTF

Referencias:
“Protección de la Salud Mental en situaciones de desastres y emergencias” OPS (2002)
“Guía práctica de Salud Mental en situaciones de desastres” OPS (2006)

domingo, 21 de marzo de 2010


El Epicentro del Terremoto bajo el mismo techo:
¿Qué ha pasado con las familias?

Ya casi vamos a cumplir un mes del desastre telúrico, marítimo y social. ¿Qué ha pasado con las personas, familias y comunidades? A mi parecer ha habido una desregulación en todos los niveles: desde el individuo (con su propia organización de la experiencia) hasta la organización social mayor (país Chile y sus complejidades) , pasando por las unidades sociales más pequeñas (familia).

Han ocurrido tantas cosas en este último mes post terremoto: diálogos de solidaridad, la desesperación casi compulsiva por ayudar , el aumento de polarización social, la emergencia rabiosa de descontento, la conducta critica aumentada, la necesidad de encontrar culpables, la aparición de zonas de anarquía social , las respuestas sociales disociadas (robar electrodomésticos para sobrevivir), la emergencia brutal de conflictos antes cubiertos por un delicado equilibrio, los medios de comunicación que venden sufrimiento retraumatizando una y otra vez con las imágenes, la fuerte necesidad de ver la televisión y noticias, la hiperalerta social e individual, la desesperación de las madres por sus hijos... la vulnerabilidad global sin distingos de clase o grupo, el aumento de las respuestas impulsivas, la necesidad de escribir en facebook o twitter, en fin, tanto tanto.


Me ha sorprendido la cantidad tan variada de respuestas (individuales y colectivas) a los traumáticos acontecimientos post terremoto 2010. Muchos de nosotros tenemos la fortuna de haber quedado liberados, por ahora, de dar la lucha por la sobrevivencia. No se nos ha caído el hogar en que vivimos, ni hemos tenido el sufrimiento o la perdida de seres queridos cercanos, consecuencia del sismo y su devenir.


Sin embargo, terapeutas que somos, vivimos el trauma con nuestro propio epicentro, compartimos la experiencia terrible del terremoto, en mas o en menos. La mayoría de nosotros estuvo en un lugar de Chile en que el piso se movió de esta manera extrema o vivió sus consecuencias sociales posteriores, o simplemente vio la televisión con sus impactantes imágenes de la tragedia de otros chilenos parecidos a nosotros… y que estaban donde alguna vez estuvimos.


Ahora ya no somos los terapeutas que estamos ayudando a otro que nos relatan una experiencia que nos resuena. En este caso estamos compartiendo una experiencia colectiva, que nos resuena en escala Richter.


Es casi un tema obligado de retomar en cualquier sesión terapéutica: hacer el joint a través de lo vivido en el terremoto y –de gran importancia- como se ha ido recuperando y elaborando el daño… o que es lo que no se ha podido ir recuperando-elaborando.


Volviendo al foco de las familias, ¿Cuales son preguntas útiles, para los diálogos terapéuticos con las familias? Pensé en este grupo de preguntas simples, que consideré pertinentes de tener en cuenta y que incluso son útiles para responder a nosotros mismos:
1. ¿Cómo cambiaron (el terremoto y sus consecuencias), los problemas familiares que estaban en desarrollo en ese momento?
2. ¿Qué novedad se introdujo respecto de la visión que tenían de otros miembros de la familia? ¿Hicieron lo que se esperaba que hicieran o hicieron otra cosa?
3. ¿Qué les está enseñando esta experiencia de crisis?
4. ¿Cómo sería la familia en el futuro, si es que aprovecha esta experiencia, para ser una mejor familia?
5. ¿Qué fue lo que dijo (o hizo) algún miembro de la familia que le resulto útil o tranquilizador?
6. ¿Qué miembro de la familia fue el que le dio más confianza de estar haciendo lo correcto?
7. Y finalmente ¿Cómo se han recuperado anteriormente de otras experiencias difíciles? o ¿Qué les ha impedido recuperarse de ellas?


Estas preguntas abren diálogos de posibles recursos o cambios en las reglas: los fuertes quizás pudieron mostrar su vulnerabilidad y permitieron ser ayudados. Los mas periféricos tal vez tuvieron nuevos desempeños de apoyo a otros y tomaron mayor protagonismo, o los conflictos existentes se les pudo colocar en un lugar más periférico… o lo contrario, aquello que se mantenía a un lado, adquiere relevancia central.


Y finalmente estas preguntas pueden ser útiles para poder ayudar a las familias a que puedan sobrevivir a esta experiencia, resignificarla y salir fortalecidas de ella.


Dr. Rodrigo Rivera G.

Miembro y docente el IChTF