viernes, 12 de mayo de 2017

Aliados de la diversidad sexual

Hoy nos es cada vez mas común escuchar términos como; diversidad, pluralidad, personas en situación de discapacidad, personas en situación de calle, necesidades diferentes, inclusión, integración y podríamos continuar y encontrar muchos otros términos ad hoc.  ¿Pero cuántas distinciones podemos hacer?  ¿Qué entendemos realmente en cada caso?

El tema que nos convoca en este momento es la diversidad sexual y de género. ¿Todos entendemos lo mismo cuando hablamos del tema? Si agregamos a lo anterior términos como trans, “queer”, intersexual, ¿entendemos todos lo mismo? Surge así la reflexión y comenzamos a hacer distinciones en nuestro trabajo. Entre ellas, ¿estamos capacitados para trabajar con parejas, niños, adolescentes y familias con un miembro LGBTI (lesbiana, gay, bisexual, trans o intersexual)?

A partir de estas preguntas decidimos conocer la opinión de los miembros del Instituto y cómo funcionamos institucionalmente en el contexto de diversidad sexual y de género. Surge así nuestra encuesta del año 2016, que arroja como uno de los principales resultados el interés por parte de las y los terapeutas encuestados de conocer más sobre el tema. Es interesante observar también cómo opera en la mente del terapeuta la temática, lo que determina su forma de preguntar y abordaje del tema. En una revisión de fichas clínicas observamos que solamente el 1,1% de los casos atendidos en el Instituto entre el 2009 y el 2016 consignan la temática de diversidad sexual, sin embargo, el porcentaje de terapeutas que atiende tal temática fuera del ámbito institucional es significativamente mayor: 78%.  Este fenómeno no se da únicamente en nuestro Instituto; cuando compartimos con Jean Malpas pudimos intercambiar opiniones acerca de cómo había surgido el tema en el Ackerman Institute y apreciamos que el proceso ha sido similar.


Se van abriendo diversos espacios de conversación y se va  relevando la necesidad de intercambiar ideas, conectarse con otras instituciones y generar alianzas. En este contexto, firmamos un convenio de colaboración con “Todo Mejora” —fundación líder en la prevención de suicidio y bullying homofóbico a niños, niñas y jóvenes LGBTI— para ser  aliados de la diversidad sexual y constituirnos en un espacio libre de discriminación.  En el marco de esta colaboración el 25 de marzo se realizó una capacitación,  donde pudimos conocer el contexto,  los factores de riesgo de la población LGBTI y profundizar en los distintos ámbitos de la identidad sexual  (dimensión social, motivacional y biológica).

Si bien este espacio permitió reflexionar tanto a nivel personal como institucional sobre la diversidad sexual y de género, también nos abre nuevas preguntas y despierta interés de seguir formándonos en esta temática: en cómo entendemos la diversidad sexual y de género y cómo la abordamos en nuestro quehacer clínico, cómo trabajamos  con niños/adolescentes LGBTI y sus familias, el desarrollo de la identidad sexual, el papel de la psicoeducación y el rol de la persona del terapeuta. Todo lo anterior se enmarca en los objetivos de nuestra unidad: abrir la reflexión, ofrecer atención y desarrollar investigación, y desde allí poder contribuir a visualizar las necesidades de los individuos, familias y parejas LGBTI. 

No nos queda más que invitarles a seguir dialogando en nuestra próxima Jornada Clínica a realizarse el 16 y 17 de Junio.


Equipo Clínico de Diversidad Sexual y de Género


Instituto Chileno de Terapia Familiar

viernes, 21 de abril de 2017

Dolores y Esperanzas del Terapeuta que trabaja en Divorcio

Son tantas las veces en que me he preguntado por el sentido de trabajar con el sufrimiento humano. Y mientras mas pasa el tiempo, más me lo pregunto porque probablemente los años y la experiencia hacen que las familias, parejas y personas con quienes trabajo tengan situaciones de vida cada vez más complejas. Es bueno preguntármelo, porque cada vez me ha permitido renovar el entusiasmo por lo que hago y sí vuelvo a darle sentido. Sin este proceso de reflexión y cuestionamiento acerca de lo que hago, el desgaste probablemente haría lo suyo y el encuentro con cada familia sería un acto automático, desconectado, un ritual diario sin sentido. Con seguridad, un encuentro poco o nada terapéutico.

La pregunta por el sentido en nuestro equipo es tanto o más fundamental aún.  En el camino, el proceso llevó a algunas terapeutas a buscar otros espacios, otros sufrimientos a los que acompañar. Eso ha sido una gran pena, pero un dolor por el cual es necesario atravesar para hacer las cosas con sentido. Aunque suene extraño, es probable que hayan partido a buscar “sufrimientos más dulces”.  Algunos desgarradores, otros no tanto, pero sufrimientos no elegidos, sufrientes que luchan consigo mismos por salir adelante y tener una buena vida.

La pregunta por el sentido de acompañar a personas que luchan más contra otros, que contra sí mismos y que no logran salir de la trampa de luchar con el otro para dejar atrás el dolor que ese o esa te causó, a veces simplemente, con su desamor. Acompañar a personas que sufren, pero a quienes el dolor enquistado en el alma les brota con una furia que arrasa en su camino con hijos, con familia, con amigos y consigo mismos. Personas que sufren y que desde la herida piden ayuda para que sus hijos estén mejor sin dejar ellos de estar en la pelea. 

Cada terapeuta necesita darle sentido a lo que hace. Y no una, sino muchas veces. 
Cada terapeuta trabaja con el dolor humano desde un sentido que es único y personal.  Yo, imagino el trabajo con el dolor de los divorcios difíciles desde la tozudez de buscar entre las rendijas de la rabia el dolor, pues desde la conexión con el dolor se puede construir. En el dolor está la esperanza y en la esperanza la fuerza y el optimismo para seguir creyendo que podemos aportar a un mundo de relaciones más amorosas. La esperanza de que sean muchos más los niños y niñas que puedan aprender cosas buenas del divorcio de sus padres. Porque esos niños un día serán padres y madres que tendrán que enfrentar dificultades y dolores y enseñarán a sus hijos con sus ejemplos como se enfrentan y como se crece a partir de ellos.

Cuando quiero renunciar, cuando me tiento con  pelea y me dan ganas de ganarle a un padre o madre enceguecido por la rabia, cuando dudo de si puedo ayudar, cuando me siento cansada del rol tan activo que es necesario para ayudar a estas familias, entonces, miro a los hijos. Veo a los hijos, veo a través de sus ojos el dolor…entonces, sigo.

Dolor y esperanza son solo las dos caras de una misma moneda.


martes, 11 de abril de 2017

Notas de Familias y Terapias: "El Desafío de Educar"

"El Desafío de Educar"
En este nuevo capítulo de Familias y Terapias, María Teresa Del Río, nos comparte una reflexión sobre el desafío de comprender a nuestros hijos en las diferentes etapas del ciclo vital. Nos invita a vivir la experiencia de educar como un momento único con cada uno de nuestros hijos.
Esperamos que les guste.

Si Ud. quiere ver este video en alta definición , puede hacerlo en el siguiente link  https://www.youtube.com/watch?v=SElrSU_6364

jueves, 9 de marzo de 2017

Bienvenida Alumnos 2017 y Día Internacional de la Mujer

Quisiera darles la bienvenida en este inicio del año académico 2017 a todas y todos nuestr@s  terapeutas en formación de Viña, Talca, Valdivia y Santiago, aprovechando la conmemoración del día internacional de la mujer.

Este día nos permite como terapeutas de familias y parejas  poner al centro,  la importancia de incorporar una  perspectiva de género en el encuentro terapéutico, que nos permita estar atent@s   a nuetras ideologías, creencias, valores y actitudes  en relación al tema de género, para trabajar la diferencia no en función de un orden jerárquico , sino que ponga como fundamento la reciprocidad.

Como sabemos la situación clínica,  no es una situación neutral: miramos y  observamos  desde el propio género, por tanto como terapeutas necesitamos entrenarnos en hacer visibles para nosotr@s mism@s y para las familias y parejas que atendemos,   este contexto de género que cruza nuestras organizaciones sociales de un modo evidente  y que  simultáneamente negamos y excluimos.

Por tanto este día 8 de marzo, día internacional de la mujer  nos invita a visibilizar, la necesidad de construir relaciones de igualdad,  justicia y de aceptación de la diversidad en nuestra humanidad.

Este es un desafío más en este proceso de formación ….

Bienvenid@s

Cecilia Grez

lunes, 6 de marzo de 2017

Notas de Familias y Terapias 16 "Cómo Construir Ritos"

En este nuevo capitulo de Notas de Familias y Terapias, Alejandra Aspillaga, psicóloga y Terapeuta Familiar de nuestro instituto nos habla sobre la importancia de los rituales como una forma de ir construyendo una identidad familiar y un sentido de pertenencia.

Esperamos que les guste.



miércoles, 25 de enero de 2017

Reseña de Libro: ESOS PADRES QUE VIVEN A TRAVÉS DE MI

“Esos padres que viven a través de mí” es el sobrecogedor y también conmovedor título del libro de la psicoanalista argentina Yolanda Gampel.

En el texto, resultado de tres décadas de trabajo clínico con pacientes que fueron niños durante el Holocausto, y también con sus hijos y nietos, la autora reflexiona de modo ágil y amable sobre una de las tareas que considera insoslayables de la psicoterapia: ofrecer las vías más adecuadas para que las vivencias traumáticas alcancen la representación, es decir, la simbolización a través de palabras e imágenes. De lo contrario, sostiene, las secuelas no dejan de multiplicarse y los traumas pueden desencadenar nuevas formas de crueldad individual y colectiva. Para que esto no suceda, es imprescindible que el dolor congelado en síntomas, en algunos casos insoportables, pueda ser reconocido y aceptado, a fin de que las heridas psíquicas encuentren reparación y los sujetos que las padecen puedan reingresar a la corriente de la vida.

Resulta muy gráfico e interesante el planteamiento que hace Gampel del concepto de radioactividad como metáfora para referirse a las consecuencias que tiene la violencia social en los individuos, pero también en sus descendientes, es decir, en las siguientes generaciones. Señala que los efectos de la violencia se manifiestan a largo plazo y a través del tiempo como “restos radiactivos” en la intersección entre el presente y el pasado; en sus palabras:

“Los residuos radiactivos pueden transmitirse de la primera generación, la que vivió directamente la Shoah, a la segunda generación, que la vivió en forma fantasmática, y luego a la tercera. El concepto de transmisión radiactiva intenta dar forma a un fenómeno inconsciente, imprevisible.”

Análogamente a como la radioactividad tiene efectos físicos inmediatos en las personas y un tiempo después, la violencia social tiene un impacto en la subjetividad al momento de los hechos, pero además puede tener efectos a largo plazo, especialmente debido a lo no dicho y no simbolizado por la generación que vivió directamente en el cuerpo la violencia. El dolor físico, que se transforma en dolor psíquico, no hablado y no simbolizado por ser demasiado doloroso, es lo que “oye” y recibe la generación siguiente. En palaras de Gampel:

“Para los que sufrieron en persona los horrores de los campos de concentración, las escenas son reales, concretas, fueron vividas en el cuerpo. Las imágenes que conservaron, el trauma producido por los campos, tienen que ver con una experiencia física, con una percepción sensorial. Esas escenas traumáticas, transmitidas inconscientemente por los sobrevivientes, se inscriben en el imaginario de sus hijos de un modo lacerante y perturbador. El trauma vivido en forma directa por los padres se transforma en una realidad traumática fantasmatizada por la siguiente generación.”

La autora enfatiza que en los contextos en los que las funciones de la familia giran fundamentalmente en torno a la sobrevivencia, los niños tienen poca centralidad habiendo escaso lugar para que sus necesidades sean escuchadas, convirtiéndose más bien en expertos en el cuidado de sus padres y desarrollando un fuerte sentimiento de omnipotencia. En este sentimiento de omnipotencia hay una desconexión con la propia vulnerabilidad. Y es aquí, en este giro de desconexión donde se puede traspasar el “hacerse cargo” a la segunda o tercera generación. Así, los niños -“al hacerse cargo”- le dan voz a las necesidades de sus padres, que previamente fueron silenciadas para el cuidado de sus abuelos.

Gampel apunta que en los sobrevivientes, el nacimiento de un hijo es una afirmación de la vida y una prueba de que la vida no se ha agotado y que el poder del horror no es todopoderoso. Cada hijo de un sobreviviente de la violencia se convierte en un bebé-milagro que alivia el dolor y la pérdida, pero una madre atravesada por un duelo en suspenso, habitada por muertos-vivos, no puede ni recibir ni transformar la angustia de muerte del niño a causa de su propia vivencia traumática, y no puede proteger a sus hijos de sus propias angustias existenciales, por lo que éstas quedan despojadas de todo significado siendo interiorizada por el niño como un “terror sin nombre”. En palabras de Gampel:

“Cuando los padres son incapaces de cumplir esa función reflexiva y transformadora, el niño no puede reunir ni ordenar los datos perceptivos y cognitivos para enfrentar el mundo. Entonces su conciencia rudimentaria lo lleva a tomar sobre sí la tarea que sus padres no pueden asumir, se ve impulsado a hacerse cargo del sufrimiento de sus padres, viviéndolo en forma fantasmática. En efecto, frente al vacío psíquico y la ausencia de palabras significativas sobre el sufrimiento, crea por sí mismo contenidos parcelados, fragmentarios, y se los apropia. De este modo, se introduce en la constelación traumática de los padres.”

Es decir, los padres, al no poder hablar de su infancia por el dolor que les causa, no se encuentran del todo presentes psíquicamente, y “sus hijos, con mucha creatividad mezclada con mucha angustia y mucho sufrimiento, van entonces en busca del tiempo perdido de sus padres para traerlos aquí y ahora, vivos, completamente presentes.”

El libro organiza las reflexiones-y-viñetas clínicas en torno a diez capítulos de decidores títulos: (1) Las “ausencias” de Michal y lo no-dicho de su padre; (2) Éramos niños durante la Shoah; (3) Hemos sobrevivido a la Shoah; (4) “Se lo contarás a tus hijos” (Éxodo 13,8); (5) “Abuelo, abuela, quiero conocer su historia”; (6) “Papá, ¿me escuchas?”; (7) El nombre del héroe; (8) “Abuelo, abuela, estamos con ustedes, aunque papá no quiera saber nada”; (9) Las heridas de la Shoah y los sobresaltos de la historia; y (10) La sombra de los objetos perdidos cae sobre el “nosotros”.

Dado que los efectos de la violencia social no terminan con el fin del contexto en el que se originan, sino que mantienen su vigencia en el tiempo y se transmiten a las generaciones siguientes impactando en los procesos de diferenciación y formación de identidad de las nuevas generaciones, y debido a que en nuestro trabajo como terapeutas familiares la transmisión transgeneracional está siempre presente, es que quisimos compartir la lectura de este libro y dejarlos invitados a pasar.

Para finalizar, tomo prestada la frase del programa que conduce Héctor Soto en Radio Beethoven: “las letras están en el aire…, y no se las lleva el viento”.

Pamela Cáceres
Unidad de Familia sede San José








Título: Esos padres que viven a través de mí. La violencia de Estado y sus secuelas. 
Autor: Yolanda Gampel 
Año: 2006
Páginas: 176 
Editorial Paidós, Buenos Aires, Argentina


Nacida en argentina, Yolanda Gampel es psicoanalista y profesora en Israel. Sus principales áreas de trabajo e investigación han sido el psicoanálisis de niños psicóticos y autistas, el lugar de la violencia social en la psique y la problemática de la transmisión transgeneracional, en especial sobre el Holocausto. Ha estado a la vanguardia de la integración de la teoría y la práctica, haciendo hincapié en la centralidad de la comprensión del trauma en todas las culturas y países. A través de su historia personal y de su trabajo profesional, ha sido capaz de establecer conexiones significativas entre las diversas tradiciones culturales, lingüísticas y geográficas. Es reconocida por su participación profundamente significativa -como ser humano y psicoanalista- en las reflexiones sobre y con las víctimas de la guerra, el terror, y el Holocausto. Desde el estallido de la primera Intifada participa en un proyecto que hizo posible el acercamiento entre profesionales de la salud mental israelíes y palestinos.