jueves, 12 de septiembre de 2013

Los 40 años del golpe en el IChTF

Hace 10 años conmemoramos los 30 transcurridos desde el golpe con una significativa ceremonia en la que además de hacer profundas reflexiones acerca del impacto  de la violencia política en la vida de las familias chilenas, homenajeamos a cada uno de los miembros del IChTF  que habían trabajado activamente por los derechos humanos en nuestro país.

Este martes 10, nos volvimos a reunir, 10 años después para conmemorar los 40 transcurridos desde el golpe. Esta vez, en una ceremonia íntima en la que vimos juntos el documental “El edificio de los  chilenos”. La historia de los niños que fueron parte del “Proyecto hogares” contado por una de sus protagonistas. Juntos, compartimos emociones, reflexiones, esperanzas, temores y la convicción profunda de que saber, reconocer y recordar nos alimenta para seguir trabajando en la construcción de relaciones justas y en un mundo más humano.
Al finalizar el documental, Pamela Cáceres y Juanita Montes compartieron sus ideas del documental a partir de sus propias historias, sus miradas y resonancias, acompañadas por Margarita Díaz y su experiencia de tantos años en el trabajo en derechos humanos .
Los invitamos a leer estos textos y así ser parte de esta conmemoración.

 Herederos invisibles de la violencia 

El Edificio de los Chilenos


jueves, 5 de septiembre de 2013

INICIA: UNA MIRADA ESPECIAL A LA ATENCIÓN DE FAMILIAS CON NIÑOS PEQUEÑOS Y BEBÉS

Quisiéramos compartir, en este espacio, algunas de las muchas reflexiones que nos llevaron hace cuatro años a elaborar un programa de intervención diseñado para familias con hijos pequeños y bebés, así como otras que nos han surgido durante su implementación y desarrollo.

A  partir de las resonancias con muchas de las historias de nuestros consultantes, así como de nuestras propias vivencias de ser madres y de hacer familia, nos surgieron reflexiones teórico-emocionales respecto a los desafíos y dificultades en la crianza.

Dimensionamos la  enorme cantidad de cambios que implica a cada persona el tránsito de ser un individuo que se responsabiliza sólo por sí mismo, a tener que incorporar a un nuevo ser, frágil y dependiente al extremo, pero que impone un profundo cambio en la propia vida. Obviamente este cambio se da de manera distinta según la realidad y el contexto de hombres y mujeres. Así es distinto ser madre soltera o estar en pareja, quedar esperando un hijo sin esperarlo o tenerlo cuando se planificaba, convertirse en padres gracias a técnicas de reproducción asistida o a la adopción, tener un bebé enfermo o uno sano, ser padres de un hijo único o tener varios hijos.

En todas estas situaciones, observamos los conflictos y ambivalencias que genera el tránsito a ser adultos a cargo de un pequeño ser.  Por eso esta etapa es considerada una crisis normativa del desarrollo, que no por ser normativa deja de ser crisis. Como toda crisis normativa, este periodo tiene algunas características especiales. Lo singular es que es una crisis que está asociada a la alegría, al milagro, al regalo, y a la esperanza, pero al mismo tiempo está ligado a temores, pérdidas, dificultades y sentimientos de incompetencia. Plantear abiertamente estas emociones ambivalentes, incluso en el seno de la familia, no es algo que reciba fácil comprensión y acogida.

Además, hay que considerar que, desde una mirada transgeneracional convertirse en padres implica la actualización de conflictos, no siempre bien resueltos, con los propios padres.

Por último, tener uno o más hijos pequeños conlleva acostumbrarse a un cambio radical de vida, especialmente cuando llega el primer niño/a. Hay que aprender a mudar, alimentar, ha historias transgenr nuestro quemaetapa del desarrollo temprano.
i comoracional
 isicion bituarse a dormir poco, intentar combinar los espacios de padres y de pareja. Todo ello acompañado de la responsabilidad de “hacerlo bien”. Así escuchamos frases como las siguientes:

Madres:
“No sé qué le pasa…me dicen que puede tener cólicos…no soporto el llanto.”
“….Me voy,… la dejo llorar y me siento en la escalera a llorar yo también.”
“Necesito mirar si respira….. no he dormido en toda la noche”
“Cómo estará mi leche?..... Habrá subido de peso?....El pediatra me felicitó por mi leche en el último control, cómo me irá en este, lo estaré haciendo bien?….”
“De dónde saco un zapallo bien amarillo para la sopa….?”
“Cuánto Sulpilán tomó?…..Me tomo seis al día y no me sale más leche…..”
“ de nuevo se enfermó…qué me van a decir en el trabajo si falto?”
“La protejo porque yo fui excluida…para que no sufra lo que yo sufrí.”
“Todo el mundo opina, creen saber todo y yo no sé qué decidir…”

Padres:
“Tendré que pedir aumento o cambiarme de pega… con una familia más grande no creo que me alcance?”
“¿Sabes cuánto cuesta el kilo de guagua?”
“Ella llora todos los días, ¿que le pasa?...tenemos todo, debería estar feliz.”
“Cuando les grita a los niños prefiero hacerme a un lado, sino me meto se enoja más…pero si no me meto me dice que no hago mi parte.”
“Ya no me pesca, sólo le interesa ser buena madre..”

Los hermanos:
“¿mis papás dejaran de quererme cuando llegue el bebé?”,
“yo no lo quiero en mi pieza”
“¿por qué no lo devuelven a la clínica?”
“La Jose se come todas las galletas y la mamá no la reta”

Estas frases que expresan algún grado de dificultad, tienen su correlato en la construcción del vínculo con el niño desde recién nacido. Puede que sólo representen una queja puntual y un momento difícil pero acotado en la relación, pero también puede ocurrir que  a partir de ello se inicie una trayectoria de descoordinaciones en la relación entre los miembros de la familia. Estas descoordinaciones pueden dar origen a la construcción de  relaciones familiares difíciles y disfuncionales que afecten a cada uno de los miembros y que puedan aportar al desarrollo de síntomas psicopatológicos.

Directamente asociado al párrafo anterior, otro motivo que nos impulsó a generar este programa – tal vez el principal- fue percibir la necesidad de realizar un trabajo preventivo con las familias con niños pequeños.

Es así que cuando nos llega a la consulta un adolescente con síntomas complejos y muchas veces graves, con conductas que atentan contra su posibilidad de crecimiento y su entorno, visualizamos empíricamente en el curso de las sesiones que esos síntomas y los entrampes familiares en los que participa, tienen ingredientes muy tempranos en cuanto a pautas de interacción y a la calidad del vínculo entre padres e hijos. Desde esta constatación y desde lo removidas que en muchas ocasiones nos quedamos frente al sufrimiento de niños y de padres, es que nos surge la pregunta ¿qué habría pasado si hubiesen consultado antes…desde el inicio…?  Tenemos la certeza que la situación habría sido mucho mejor. Desde esa certeza surge el desafío de  promover consultas más tempranas para abordar incipientes problemas que proyectados en el tiempo podrían tener costos mucho mayores.

Por otra parte, durante la última década hemos podido observar el surgimiento de toda una corriente de profesionales dedicados y estudiosos de esta etapa, que basados muchos de ellos en las teorías del apego proponían terapias centradas en la diada madre – bebé y/o se enfocaban en el trabajo de habilidades parentales para uno o ambos padres.

Sin embargo, quisimos encontrar también respuestas desde la terapia familiar sistémica. En Chile no encontramos trabajos desde esta perspectiva que propongan un enfoque especial en esta etapa, y menos aún una forma de trabajo con familias que incluya la participación activa de niños pequeños  y bebés. Probablemente los niños pequeños no han sido incorporados, dada su evidente falta de desarrollo y maduración de algunas competencias centrales para las terapias tradicionales, en especial las verbales y reflexivas.

Pensamos que la terapia familiar sistémica tiene mucho que aportar en relación con esta etapa, y asumimos que el ICHTF, como una institución especializada en familias y relaciones debía tener una voz en esta temática. Esta fue otra de las razones que nos llevó a desarrollar el programa que aquí presentamos: INICIA.

Quisiéramos mencionar algunos elementos teóricos que nos han sido útiles en el desarrollo de nuestro programa, especialmente en la metodología de trabajo y la actitud terapéutica que proponemos.

Un autor fundamental en este recorrido ha sido Daniel Stern, recién fallecido en noviembre 2012. En su libro “La constelación maternal” retrata magistralmente esta etapa desde el punto de vista de la estructura psíquica de la madre, la relevancia de las interacciones con su entorno, y de la interacción con el niño en el proceso de la formación de su identidad.

Stern plantea, que en el periodo prenatal y posnatal hasta aproximadamente 4 años de la vida del niño, ocurren una serie de cambios en la estructura psíquica de la mujer. Refiere que los cambios son tan impactantes que incluso podrían ser vistos como estados psicopatológicos. En este sentido, es enfático en plantear que una intervención terapéutica en el periodo de la constelación maternal tiene características especiales y que desafía al terapeuta a conectarse con ella y tener presente temáticas centrales para ir elaborando y resolviendo.

Frente a esto y concordantemente con nuestra visión sistémica, pensamos que también el padre y otros miembros de la familia que viven el proceso de llegada del nuevo integrante, son incorporados a este estado especial, a esta extraña constelación en que flotan temáticas antiguas y ancestrales que afectan el presente.

Recurrimos como base para comprender a las familias que nos consultan al modelo de trabajo de la UNA - IChTF (Unidad de Terapia Familiar con Niños y Adolescentes del IChTF) en el que se incluye la mirada de terapeutas familiares sistémicos como Maurizio Andolfi, Ellen Wachtel y Allan Cooklin, Catherine Ford Sori, Jennifer Freeman y David Epston entre otros, que rescatan la importancia de recoger la voz de los niños y de darles participación en la terapia.

También consideramos las teorías que destacan la importancia de la  transmisión transgeneracional del apego, en autores como Peter Fonagy, Alicia Fraiberg y Selma Lieberman,  de la teoría del apego representada, entre otros, por Jonh Bowlby, Mary Aisworth y Patricia Crittenden y de los avances en los estudios de las neurociencias y etología destacando los aportes de Allan Schore y Boris Cyrulnik. A su vez incluimos la perspectiva intersubjetiva en el desarrollo en autores  Daniel Stern, Peter Fonagy y Edward Tronick, Colwyn Trevarthen.

A futuro, deseamos ampliar nuestra mirada con elementos conceptuales que provienen de otras disciplinas que trabajan con niños con dificultades psicobiológicas en su desarrollo, como terapeutas ocupacionales, fonoaudiólogas y psicomotricistas, ya que son temáticas que muchas veces están presente en esta  etapa  temprana.

Todo este desarrollo teórico, lo hemos plasmado en un modelo de trabajo concreto en que realizamos sesiones con ambos padres en caso de ser posible, y con los padres e hijos/as de distintas edades.

En las sesiones familiares, le damos gran importancia a la observación de la relación entre los miembros, enfocándonos principalmente en actividades lúdicas y entretenida. Estas  sesiones promueven a través de actividades y juegos muy sencillos y acordes a los intereses de los niños, un rico despliegue de relaciones que observar y también un espacio familiar grato para todos.

En nuestra mirada de las relaciones familiares hemos incorporado el trabajo realizado por  Elizabeth Fivaz-Depeursinge y Antoinette Corboz-Warnery respecto al análisis de las alianzas familiares.

Estas autoras proponen que la interacción Triádica y no la Diadica, es la unidad primaria de un sistema familiar. Y que como todo sistema, la tríada madre-padre-bebé es un sistema co-evolutivo no reducible a la suma de sus partes. Afirman que esta matriz intersubjetiva básica es la que sostiene el desarrollo de un niño. 

Las autoras proponen una metodología para estudiar la interacción madre-padre-bebé, el  LTP “El Lausanne Triadic Play”. Este método operativamente basado en filmaciones de momentos de juego familiar, permite de manera muy fina, observar las alianzas familiares, las que pueden ir desde más funcionales a más problemáticas.

Asimismo, el material filmado lo usamos en  “sesiones de video-feedback”, técnica utilizada por estudiosos del apego, con el fin de estimular la reflexión y conexión emocional de los padres respecto a  su propio comportamiento en la interacción con su hijo/a.

En concordancia con las ideas de Peter Fonagy, quien plantea que el nivel de función reflexiva que poseen los padres es fundamental para explicar la calidad del vínculo padres-hijos, buscamos generar instancias que aumenten la capacidad de los adultos de reflexionar y mentalizar coordinadamente con la mente de sus hijos.

Junto con lo anterior, acompañamos a los padres a sumergirse en su historia familiar transgeneracional, que en el curso del proceso terapéutico ocurre de manera natural. 

Ellos a través de las reflexiones sobre si mismos ligan espontáneamente su accionar y emocionar como padres con su propia historia, que Alicia Fraiberg y Selma Liebermann en sus estudios de intervención temprana,  han denominado las historias de “ángeles y “fantasmas en la cuna o la guardería”, para referirse a las experiencia de la temprana infancia que pueden perturbar o bien proveer elementos protectores del vinculo.

De este modo, podemos resumir nuestro quehacer, señalando que en este desafío de aportar al desarrollo de un modelo de intervención familiar en la etapa de crianza temprana realizamos y utilizamos una serie de conceptos y metodologías que nos han seducido y hemos ido decantando progresivamente.

Es así como observamos interacciones, las filmamos, jugamos en la alfombra con toda la familia, hacemos video feedback, promovemos el desarrollo de la función reflexiva, y de la calidad del vínculo familiar, junto con vincular las historias transgeneracionales de los padres de manera de apoyar a los padres a darle un sentido y proyección a sus vivencias y desafíos de esta hermosa  y vertiginosa etapa de la vida.


Así nos divertimos y aprendemos en conjunto con las familias.

Equipo Inicia:

Cristina Gonzalez B.
Sara Aberg S.

Astrid Villouta S.

http://www.terapiafamiliar.cl/web/cont_equipos_4.php?cod_info=9



miércoles, 7 de agosto de 2013

Concurso de Fotografía “Ojo con las Familias”. Premiación 27 de Julio 2013.

Buenos días, gracias por venir, …

Organizamos este concurso  en el contexto de la celebración de los 30 años de la existencia del  Instituto. 30 años dedicados a la  psicoterapia y al trabajo psicosocial con las personas y las  familias, a la docencia y  a la divulgación de todo lo que  hemos aprendido y que creemos que  le hace bien  a las personas y a las familias.
Y como a tantos otros, nos gusta la fotografía  y  como decíamos en la convocatoria, nos  interesa conocer  cómo son las familias de hoy en nuestro país, según lo que las personas sienten, quiénes forman parte de su  familia, con  quiénes  comparten su vivir, con quiénes se  relacionan, cómo se quieren, cómo se entretienen…
En el año  1993  organizamos nuestro Primer Concurso que se llamó “Ojo con la Familia”, ahora quisimos mantener el nombre, pero hacerlo más plural, porque creemos que las familias se han vuelto más plurales
 
En “Ojo con  las familias”, quisimos  descubrirlas una vez más.
Y ahora hemos recibido  muchas lindas fotografías, un amplio abanico de cuáles son los registros fotográficos que hacen las personas de su familia.
Momentos felices, sencillos, cotidianos y otros especiales, extraordinarios que se atrapan para conservarlos en la memoria histórica, porque la fotografía tiene la magia de  guardar detrás de las imágenes, la situación entera, con los colores, los  olores, los sentimientos vividos, los relatos posibles y diferentes a veces de quienes estuvieron ahí.
Y al mirar todos estos registros  podríamos hacer algunas observaciones:
 
Lo primero, decir que ,en general,  las fotos que recibimos difieren de las "antiguas". No son tanto "Retratos de Familia" , sino mas bien reflejan los vínculos familiares, relaciones especiales entre sus miembros, momentos únicos, como el gozo de la madre embarazada ,la emoción del  nacimiento de un hijo, la llegada del hermano, padres regaloneando con los hijos. También fotos de matrimonio, de cumpleaños , de niños y también de adultos. Muchas fotografías de paseos, de niños jugando ,de relación con la naturaleza, con los paisajes, con nuestras playas y el azul del mar. Compartiendo almuerzos, "onces" con tecito.
 
Fotografías del grupo familiar nuclear:  padre, madre e  hijos ,  padre con hijos , o madre con hijos. Se señala también algunas como "familia ensamblada". La familia extendida también está presente,  los abuelos y el grupo familiar amplio.
 
Lo  más fotografiados en las familias chilenas son los niños. Ellos están en prácticamente todas las fotografías, jugando, posando para la foto. Padres  orgullosos de sus hijos.
Se advierte la valoración de los  hermanos como grupo fraterno, la  relación padre- hijo/a y madre hijo/a. La pareja sola aparece  poco,  al parecer ¿no se asocia tanto con Familia?

Está presente el tema generacional,"3 generaciones”, el tema de género fotos de "mujeres", fotos de  "hombres". En este pequeño muestrario, podemos rescatar claramente la importancia que las personas otorgan a los vínculos significativos y constitutivos de nuestras identidades, como lo más preciado y valioso del vivir en familia.

Agradecemos a todas las personas que se entusiasmaron y participaron en este concurso y también a los 3 jurados, Daniela Miller, Samuel Shats y Fernando Rosselot, quienes generosamente nos ayudaron  en la difícil tarea de elegir a los ganadores.
 
Los invitamos a conocer las fotografías que concursaron y agradecemos a todos quienes compartieron sus imágenes de familia con nosotros.

 

Verónica Gazmuri.
Coordinadora del Concurso. 

lunes, 8 de julio de 2013

Juntos 30 años después. Cada uno y cada una con su sombrero.



Cuando en 1983,  un grupo de profesionales interesados en estudiar las nuevas tendencias en  psicoterapia, nos reunimos, viniendo desde diferentes lugares, atraídos por la idea de estudiar y revisar nuestro trabajo en conjunto con otros compañeros de ruta, creo que no imaginamos que 30 años después volveríamos a estar con el mismo entusiasmo compartiendo nuestros aprendizajes y experiencias  del   trabajo que  actualmente estamos desarrollando.  Y esta vez junto a tantos otros que han ido  llegando  año tras año integrándose a nuestro grupo, que ya no es solo un grupo, sino una gran Institución que organiza e integra  la formación de terapeutas sistémicos  y el ejercicio de la psicoterapia, manteniendo  la orientación inicial de entender  a la persona en su contexto relacional y enfatizando también su ser social siempre vinculado al  mundo en el que le toca vivir.

A este encuentro en La Leonera, no le faltó requisito:

Elegimos un hermoso lugar en plena  naturaleza, porque sabemos que la naturaleza nos hace bien, nos contacta con nuestras raíces, nos trae a tierra, nos recrea con su grandeza y su hermosura. También un lugar que nos aleje lo suficiente  de las múltiples demandas a las que estamos expuestos cotidianamente, así fuimos capaces de regalarnos  dos días enteros  para dedicarnos a compartir nuestras experiencias con agrado y relajo. En cierto modo, también un auto cuidado para nosotros. Una casa grande donde estar  juntos, la conversación nocturna íntima,  la rica comida, algo de paseo en el campo, en conversaciones diversas para ponernos al día en nuestras vidas , para contarnos los sueños actuales , para mostrar en los celulares a nuestros hijos y ,también ahora ,los nietos. Es decir para re- relacionarnos en lo que nos importa y en lo que nos hace felices. También porque no decirlo, para contar situaciones que nos afligen en la seguridad de sentirnos escuchados y acogidos.

Y en este contexto de tranquilidad, de amistad y confianza, nos avocamos a revisar los aprendizajes de estos años, de   cómo hemos ido evolucionando en nuestra tarea como psicoterapeutas relacionales en concordancia  con los  desarrollos conceptuales ligados a la psicoterapia, y al conocimiento en general, conscientes de  los enormes cambios que permanentemente ocurren en los diferentes ámbitos, en este siglo.

Cada uno, cada una,  con un sombrero, el que trajo ese día, porque cada uno tiene muchos que se pone para  las distintas ocasiones.

En estos dos días hemos recreado  nuestra historia desde los inicios,  lo que llamamos en esta ocasión nuestro patrimonio, ¡Gran patrimonio! y hemos visualizado el recorrido a través de estos 30 años. Pudimos ver un  gran  árbol que ha ido creciendo y echando raíces, con muchas ramas, hojas y frutos diversos.

Participamos de las exposiciones de los diferentes equipos de trabajo y la conversación en torno a ello:

La Terapia familiar con niños y adolescentes, desde donde inicialmente surge la terapia sistémica; el complejo tema  del consumo problemático de drogas; el trabajo cada  vez más necesario con las dificultades y los desafíos de las  familias que se construyen  en el ensamblaje de familias anteriores. Porque las  organizaciones familiares  van cambiando, conforme ha sido siempre a lo largo de la humanidad  y las personas que las integran tienen que ir encontrando nuevas formas de vincularse en familia.

Pudimos ponernos al día en los temas de fertilidad y adopción, de  cómo actualmente hombres y mujeres viven el hecho, acompañado la mayoría de las veces de mucho dolor, de no poder engendrar los hijos que han deseado y como entonces se  abren puertas para ser padre y madre a través de otras modalidades.

Reflexionamos en torno a la terapia de pareja, pudimos acercarnos al trabajo que han ido desarrollando diferentes equipos, enfoques todos válidos en sí mismos, acordes a las motivaciones y miradas de los terapeutas y a las necesidades y requerimientos diferentes de  cada pareja que consulta.

Pudimos apreciar también el trabajo del equipo de  mediación familiar, distinto y cercano a la terapia  familiar, con familias que enfrentan  fuertes  conflictos al establecer una nueva organización familiar posterior al divorcio conyugal.

El equipo de psicosocial nos mostró algo de  nuestro más reciente desafío , el de trabajar con familias vulnerables y de ir creando una manera particular de hacerlo, la ambición de desarrollar un modelo de trabajo que se pueda trasmitir y así multiplicar la acción terapéutica con tantas  familias que lo requieren urgentemente.

Y como seguimos creciendo, terminamos este encuentro con la presentación  de los nuevos proyectos en marcha, siempre en el afán de ir abarcando temáticas relevantes en torno a las necesidades psicoterapéuticas con que nos enfrentamos  y que encuentran en el Instituto espacio para desarrollarse.

Creo que podemos enorgullecérsenos de la calidad de cada una de las presentaciones, del esmero que cada equipo  mostró al presentarnos  su trabajo y entusiasmarnos con ello.

Y después de un intenso día de atenta escucha y de activa reflexión llegó el momento de sacarnos nuestros sombreros de terapeutas y de ponernos otros, otros de diversión y risa, compartiendo una cena  de gala, con humor y simpatía mostrando nuestros sombreros para la ocasión.

¡Gracias a los que se animaron con el teatro, con la música, con la fotografía, con el cine!

Estos dos días, ¡Enormes dos días!, este encuentro organizado con entusiasmo, con esmero y creatividad y con mucho amor ha sido extraordinario y nos renueva la fuerza y el entusiasmo para continuar nuestra aventura.

Porque en la noche, al regresar a casa, compruebo una vez más que la labor de terapeutas que hemos elegido es fascinante y compleja. Porque como terapeutas entremezclamos nuestra vida con la de los otros ,con la clara percepción y la lúcida conciencia para distinguirlas, como terapeutas nos valemos  del interés por las otras personas que buscan nuestro apoyo, de la curiosidad por sus vidas , nos valemos de los conocimientos y la sabiduría acumulada, de la imaginación que nos hace mirar mas allá de lo habitual, queremos a veces ser magos, brujos, adivinos, para ampliar la  visión del mundo y traer a la vida nuevas oportunidades. Porque queremos entender y darle sentido a la vida, cuando el dolor ha creado  barrotes que aprisionan, enceguecen, enloquecen... y queremos ser parte de la liberación del sufrimiento y del poder disfrutar el placer de la vida misma.


¡Felicitaciones a los organizadores y a todos los que participamos en el!


Agradezco el privilegio de pertenecer al Instituto Chileno de Terapia Familiar.



Veronica Gazmuri.
La Leonera , junio 2013.


miércoles, 26 de junio de 2013

INTERVENCIÓN FAMILIAR Y CONSUMO PROBLEMÁTICO DE DROGAS










El fenómeno del consumo de drogas y/o alcohol es un tema que nos atañe a todos como sociedad y tanto el Estado como las sociedades científicas, dedican esfuerzos y recursos para la prevención, tratamiento y control de este tema.

Debido a su complejidad, es necesario tener un acercamiento que contemple las distintas aristas tanto a nivel individual, familiar y social. Inevitablemente, el acercamiento al tema va a estar influido por las preconcepciones respecto a lo “normal” y “anormal”, “consumo problemático” o “no problemático”, y si éste reside en la biología, la personalidad, en la familia, los amigos, el barrio, etc.

Quisieramos compartir algunas ideas que han sido desarrolladas como parte del trabajo clínico de la Unidad de Familia y Consumo Problemático de Drogas del ICHTF (UDRO).

Para empezar, sostenemos que elegir una orientación sistémica-relacional, no descarta los componentes genéticos, biológicos o de personalidad que están presentes en la etiología y mantenimiento del consumo de drogas o alcohol. Sin embargo, nuestro enfoque está centrado en que la adicción se desarrolla en el contexto familiar y con frecuencia puede reflejar o cursar en paralelo a otras dificultades familiares.

Entonces, ¿Cómo es el abordaje que hacemos como terapeutas familiares en las situaciones en que un miembro de la familia presenta consumo problemático de sustancias?

Como se mencionaba, ya que el consumo problemático de alcohol o drogas no es visto como algo que reside en la persona o en su “psique”, sino que en la forma en que ha sido manejado por la propia persona y sus seres significativos, la persistencia del consumo está relacionado con las cosas que hacen o dejan de hacer individuos y familias, en función de la eliminación del consumo. Las conductas desplegadas entre los miembros de la familia —que finalmente se transforman en pautas repetitivas de interacción— y las creencias asociadas a éstas, son el foco primario de nuestro abordaje. Cabe mencionar que mientras las personas se enfrascan en eliminar el consumo, la persona (que consume) termina siendo vista como “el problema” (en este caso, como adicto, mentiroso, manipulador, irresponsable, etc.) lo cual genera una sensación de no ser comprendido y usualmente, el sentimiento de que lo quieren controlar, atacar, o que no es querido o valorado. En esta dinámica suele ocurrir también, que los vínculos al interior de la familia se van deteriorando, con el subsecuente sentimiento de aislamiento por parte del que consume, así como de los otros miembros de la familia.

¿Por qué trabajar con la familia?

Habitualmente, los propios consumidores no son los que solicitan la atención de un especialista, sino que es algún familiar (madre, pareja, incluso los hijos) los que “lo llevan” a tratamiento. Un rasgo característico en las personas que consumen, es que no reconocen la existencia de un problema con el consumo de sustancias (desde cierta perspectiva clínica individual, se dice que no tienen consciencia de enferemedad). Por esta razón, la terapia puede iniciarse, aún cuando la persona que consume no quiera asistir a la sesión, ya que en la medida en que los familiares realicen cambios en la manera de abordar la situación, esto generará algún impacto en la dinámica del sujeto con la sustancia.
Las literatura especializada avala esto, se ha observado que la incorporación de la familia en el tratamiento, importa mayores tasas de permanencia y compromiso con el mismo, así como se ha encontrado, mejores resultados en comparación con las orientaciones individuales.

Otro punto a mencionar, es el hecho que, comúnmente, no sólo la persona que consume presenta una sensación de desesperanza —ya que “han intentado varias maneras y nada da resultados”— sino que también los familiares llegan a tener la sensación de que “no hay más que hacer”. Ante esto, aparece como alternativa de solución internarse en una clínica/hospital psiquiátrico (para desintoxicarse) o alejarse por un tiempo (en una comunidad terapéutica) para poder “sanarse”.

Experimentación y consumo de drogas

Un elemento importante en el análisis de las conductas de uso y uso problemático de drogas, es que la “aparición del consumo” se realiza a menudo en la adolescencia. Esto se relaciona con temas propios de esta etapa: la tendencia exploratoria característica, motivada no sólo por la curiosidad, sino también por el deseo de desafiar a los adultos y sus prohibiciones; una mayor influencia del grupo de pares; el proceso de definición de la identidad, entre otras. Además pueden influir, el aplazamiento de la independencia de los jóvenes de la familia a causa de contingencias sociales (ocupacionales y habitacionales), la mayor escolarización o la “hipercompetencia” de muchos padres, que no renuncian a su rol de omnipotentes protectores de los hijos, incluso cuando estos últimos hace tiempo que han superado la niñez. Esta dilatación del período de la dependencia de los padres, facilita la adherencia del hijo en las vicisitudes paternas, retrasando así, la desvinculación y la autorresponsabilización.

Un tema relevante para nosotros, se relaciona con lo que en la literatura se ha denominado pseudoindividuación. Ésto hace referencia a que la persona que presenta un consumo problemático de drogas, está atrapado en un dilema. Por una parte, sufre grandes presiones para permanecer estrechamente ligado a la familia —debido a los conflictos familiares en los que juega un rol importante y que asume que la familia podría derrumbarse sin su participación— mientras que por otra parte, fuerzas socioculturales y biológicas lo incitan a establecer relaciones íntimas fuera del ámbito familiar.

En un nivel, el adicto ayuda a regular la tensión entre los padres, pero en otro, establece un patrón de ida y vuelta entre sus pares y su hogar. Paradójicamente, mientras mayor es su vinculación con el grupo de pares (externo a su familia) mayor es su indefensión porque se vincula más con las drogas y de esa manera aumenta su adicción o su “enfermedad” que lo liga a la familia.

La individuación, requiere resolver ambos temas en el seno familiar, el de la pertenencia y el de la autonomía. Resolver el tema de la pertenencia, permite resolver sanamente el de la autonomía. Si no se resuelve el tema de la pertenencia en la familia, el proceso de autonomía es conflictivo. El individuo se vuelca al grupo de pares, para resolver los temas de pertenencia que no pudo tramitar en su familia, relacionándose con grupos similares a él (que están en la misma situación de conflicto sobre estos temas), y dentro del grupo no puede manifestar sus necesidades de autonomía (pues amenaza el vínculo y deviene en angustia a la soledad y el abandono o aislamiento).
De esta manera, las necesidades de pertenencia se buscan satisfacer en el grupo de pares, y en la familia sólo se manifiestan las necesidades de autonomía. Se tensionan las relaciones en la familia, pues disocia estas necesidades Esta intensificación de los conflictos al interior de la familia, disminuye las posibilidades de resolver temas de pertenencia en este espacio, y se refuerza el vuelco al grupo de pares como opción para la satisfacción de esta necesidad.

Sobre estas dinámicas y el modo de abordarlas terapéuticamente es que trata la JornadaClínica que desarrollaremos los días Viernes 5 y Sábado 6 de Julio en el Instituto Chileno de Terapia Familiar en Av. Larraín 6925, La Reina. 

Desarrollaremos el modelo con el que hemos venido trabajando en la UDRO y trabajaremos con video y viñetas de sesiones de terapia familiar. Específicamente abordaremos el tema de los impasses o dificultades con las que se enfrenta el terapeuta familiar en el trabajo con este tipo de familias, y el modo de resolución de dichos impasses. Quedan cordialmente invitados a participar de esta Jornada.

Para inscribirse en la Jornada Clínica: "Impasses en la terapia familiar con un miembro que presenta consumo de drogas". pinche aquí


Equipo UDRO, Instituto Chileno de Terapia Familiar

Ps. Eduardo Nicholls, Coordinador

Ps. Mauricio Cuevas

Ps. Carla Giavio

Ps. Christiane Kramer

Ps. Juanita Montes


Ps. Josefina Reyman