
SELLO ICHTF He tenido el privilegio de participar en un Taller con el sello inconfundible del Instituto, que favorece miradas profundas y promueve tanto el compromiso personal como el quehacer ético y respetuoso hacia quienes consultan. Un sello que ha estado presente a lo largo de mi formación como Terapeuta Familiar, como Diplomada en niños y adolescentes y ahora como supervisora en el IChTF que incluye la exigencia cuidadosa por parte de los supervisores a cargo (esta vez meta supervisores), la entrega generosa de conocimientos, miradas y estrategias de intervención; el sello del humor, las risas y también las lágrimas compartidas; de la solidaridad, cariño e incluso amistad entre compañeras/os de formación (¡en este grupo somos nueve mujeres y cada una ha sido un gran descubrimiento!). Sólo en este clima es que se puede mirar con valentía cómo nuestras historias de vida y de vínculos tempranos requieren de nuestra consideración permanente y están presentes al momento de “acompañar” y de “acompañar a acompañar” a otros; sólo de esta manera se hace posible abrir el alma para estar conscientes de nuestras resonancias, nudos ciegos, empatías o quiebres de ésta.
CALIDAD DE LOS SUPERVISORES Hemos tenido el privilegio de contar con supervisores de excelencia en lo profesional y de gran calidad humana (Eduardo Nicholls y Cecilia Jara en 1er. año; Eduardo Carrasco y Margarita Díaz en 2do. año), que nos han acompañado progresivamente a ir comprendiendo lo que ocurre y lo que se juega en cada supervisión, desde el modelo sistémico. La tarea principal ha sido instarnos a incorporar nuestra subjetividad en el proceso de supervisión, a incluir tanto nuestra identidad de supervisor/a, como la del supervisado en la comprensión de ésta. Han sido guías, acompañantes y -como ellos mismos nos han comentado- cuidadores de que en todo momento “el grupo se sienta en un lugar seguro”.
IMPORTANCIA DEL GRUPO Durante mi participación en este Taller, he “vuelto a aprender” que este modelo considera al grupo como aspecto esencial para la formación. Desd

CONCLUSIÓN Estamos a dos meses de concluir nuestro trabajo de dos años; si miro hacia atrás, admito que me generaba ansiedad y algo de temor dar este nuevo salto en mi formación, que se fue disipando precisamente gracias a un buen grupo de trabajo. Hoy ha crecido mi convicción de que este Instituto es un gran lugar para quienes estén pensando en formarse en el área de la terapia sistémica.
Ps. Alejandra Aspillaga Vergara
Terapeuta Familiar y de Parejas
Instituto Chileno de Terapia Familiar