sábado, 12 de diciembre de 2015
Para entonces, ya sabía
que solamente las palabras antiguas me servirían: muerte, pena, congoja, tristeza, corazón
roto. Nada modernamente evasivo ni medicalizante. La pena es una condición
humana, no médica, y si bien existen pastillas que nos ayudan con ella - y todo
lo demás- no hay pastillas que la curen… La pregunta acerca del suicidio llega
tempranamente, también lógicamente. La mayoría de los días paso por el pedazo
de pavimento al que contemplaba cuando la idea llegó a mi por primera vez. Le
daré x meses, o x años (dos como máximo), y luego, si no puedo vivir sin ella,
si mi vida se reduce a una continuidad pasiva, tendré que tomar acción… La
lloro sin complicaciones y absolutamente. Esta es mi buena suerte y también mi
mala suerte. Muy tempranamente, las palabras entraron en mi cabeza: la extraño
en toda acción y en toda inacción. Era una de esas frases que me repetía a mi
mismo como una confirmación de donde estaba y qué era yo. Así como, al manejar
de vuelta a casa, me preparaba para regresar diciendo a viva voz: ‘Regreso sin
ella y no voy hacia ella.’.”
Julian Barnes, Niveles
de Vida
Durante el mes de octubre varios profesionales del IChTF (Dra.
Paulina Castro, Dr. Patricio Álvarez, Ps. Daniela Vío, Dra. Tamara Rivera y yo)
fuimos invitados a participar y juntarnos para realizar una capacitación sobre
suicidio adolescente que entregase una mirada sistémico-relacional para el
abordaje del paciente y su familia, a funcionarios de la Municipalidad de
Peñalolén que trabajan en atención primaria. Resultó ser una oportunidad de
aprendizaje interesante principalmente porque el grupo de profesionales que
asistieron fue muy participativo, activo, interesado y con una experiencia muy
rica en el trabajo con casos difíciles. Inmersos en un contexto en ocasiones de
extrema vulnerabilidad social, falta de tiempo y recursos para su abordaje,
estos profesionales nos mostraron su entusiasmo y compromiso con sus usuarios
de una manera cercana y cariñosa, desde la preocupación de abordar esta temática
tan compleja y a la vez, próxima a su quehacer cotidiano.
La reflexión giró en torno a diversos temas, desde lo más técnico
de nuestro enfoque y abordaje con familias de niños y adolescentes en situación
de riesgo suicida y en contexto de patología grave, hasta el trabajo con un
equipo expuesto a situaciones de crisis recurrentes y desbordantes. A lo largo
de 5 jornadas, transitamos por los elementos
conceptuales básicos para la comprensión del suicidio adolescente, hacia el
desafío del trabajo en equipo con el desgaste emocional y el impacto personal
que estos casos nos proponen. Recorrimos el camino de la comprensión de mapas
relacionales de los procesos contextuales y familiares asociados al suicidio
adolescente, incluyendo la complejidad del dilema de estabilidad y cambio en el
escenario de ésta temática particular. Identificamos los recursos en las
familias con adolescentes en riesgo suicida, las conductas de riesgo y cómo se
dan en el contexto específico de vulnerabilidad y exclusión social, que tornan
el abordaje más árido y difícil. Intentamos abrir la reflexión respecto del
riesgo de dilución de las familias a merced de nuestras siempre buenas intenciones
como profesionales, y cómo es necesario tratar de ampliar nuestra comprensión y
diálogo en conjunto con otros colegas y profesionales intervinientes. Por supuesto, incluimos la intervención en
crisis y el manejo de pacientes adolescentes con conductas suicidas y sus familias,
la terapia familiar y las intervenciones con familias en que hay un miembro con
cuadros psiquiátricos severos, todo ello desde la diversidad y riqueza de
experiencias de cada uno y sus Unidades de pertenencia en el IChTF. Tomamos el tema del duelo por suicidio y cómo
trabajar con él, sus etapas y su efecto traumático. El duelo de las familias,
de los profesionales y del equipo tratante, y cómo éste o su posibilidad, nos
interroga en nuestro rol terapéutico y humano en nuestro fuero más íntimo, pero
también frente a nuestros colegas. Finalmente, tuvimos una jornada de autocuidado
con los equipos profesionales que permitió la autoreflexión respecto de los
modos de estar y operar en el mundo frente a esta temática: las inducciones y
entrampes que nos pone en el camino, las múltiples posibilidades que nos ofrece
el trabajo colaborativo y en red, no exento de dificultades, y los recursos
propios a los que podemos echar mano cuando un caso nos desafía y angustia y,
por cierto, a los que podemos acceder con el trabajo de la persona del
terapeuta.
Les cuento de este espacio, nuestro recorrido por los viernes de
octubre, pues dejó una huella, esperamos, en todos aquellos que participaron y
aportaron a la reflexión. Creo que puedo
decir con alguna certeza que, a lo menos se abrió un espacio de diálogo, de awareness, de sensibilización y
sensibilidad con respecto a un tema que resulta ser nuestra escena quizás más
temida como profesionales y personas. Puedo decir también, que acompañamos a
estos equipos de trabajo profundamente conectados con su comunidad, en esa
reflexión, entregándoles la nuestra como una herramienta facilitadora más allá
de recetas o protocolos.
Ps. Laura Altimir
viernes, 27 de noviembre de 2015
Notas de Familias y terapias 1
Hoy damos comienzo a una nueva manera de acercarnos a los profesionales y a las personas que permanentemente nos visitan, que quieren saber cómo pensamos, qué hacemos y por qué no, obtener alguna buena idea para sus prácticas familiares y profesionales.
Aprovecharemos esta plataforma para compartir reflexiones e ideas de temas importantes de la vida de las familias y las parejas, plasmando en temas concretos nuestros modos de comprender las relaciones humanas, nuestras visiones acerca del dolor y del sufrimiento, así como de los recursos y potencialidades de las familias, de los padres, madres, de la hermandad y de las dificultades y tareas propias de las diferentes etapas de la vida de las familias y la parejas.
Abordaremos los temas en un formato breve, de fácil acceso para todos. Un Click, no más de 4 minutos, y podrán quedarse con algunas ideas que pensar y otras buenas ideas para hacer. Iniciamos este proyecto de “Notas de familias y terapias” con la Psicóloga Paz Canales, quien se refiere a una idea central tras el Proyecto Psicosocial de nuestro Instituto: “Siempre hay Familia”y que será desarrollado ampliamente en la versión 2016 del Diplomado. http://www. terapiafamiliar.cl/web/cont_ docen_2.php?cod_info=14&id= descripcion
Si Ud. quiere ver este video en alta definición, puede
hacerlo en el link: https://www.youtube.com/watch?v=b8cf7yOWPYE
Que lo disfruten.!!
Equipo Extensión IChTF
lunes, 9 de noviembre de 2015
El triunfo de la esperanza en la sinfonía familiar
Cuando
me invitaron a escribir algo que se relacionara con el último seminario de
divorcio preparado por el equipo USEP (Unidad de Terapia Familiar en procesos de Separación y Familias Ensambladas) del ICHTF, no pude ocultar mi entusiasmo,
porque sentí que en ese encuentro aprendí cosas fundamentales para un
terapeuta. La primera idea que emergió en
forma espontánea, era algo así como “El triunfo de la esperanza en la sinfonía familiar”. El desarrollo de una
orientación, un horizonte de significación,
en el que la orquesta puede seguir haciendo música, y se puede seguir
versionando la vida desde ese lugar fundamental. El núcleo de afecto primario
en su contexto, y cómo ello deriva cuando ocurre un quiebre doloroso como una
separación o divorcio, donde “la obra” se replantea y se versiona desde otro
lugar, desde un camino trasformador y posible de recorrer, donde lo sombrío y
lo claro tensiona hacia una co-inspiradora situación de significación, la
colaboración y la re-organización familiar.
No es muy
común transitar con una temática como la de
divorcio y familia, desarrollándola en el abordaje de 4 preguntas fundamentales
involucradas en un proceso de cambio: ¿Qué sucede?, ¿Qué se hace?, ¿Cómo se
hace?, para finalmente llegar al ¿Qué nos pasa? Muchas invitaciones suelen reducir
estas preguntas exclusivamente al ¿para qué?, lo que no ocurrió en este caso y
se agradece, porque eso permite ver cómo se puede acompañar a las personas que
han quedado suspendidas en su “sinfonía familiar” por un divorcio o separación,
considerando la irreductibilidad y
singularidad de sus procesos, pero sobre todo, el espacio que puede ocupar un
equipo terapéutico, desde su propio sesgo, el marco comprensivo que da la
mirada sistémica con una práctica consistente con ello, donde hay una historia
de reflexión, búsqueda, impasses,
colaboración de equipo y sobre todo una capacidad de construir relaciones
humanas capaces de sostener todo lo anterior, en situaciones tan sensibles como
los divorcios destructivos. Así, por esta vuelta, uno puede volver a la
pregunta del ¿para qué? desde un ángulo mucho más amplio, convincente e
inspirador, para trabajar para algo que les sirva y les haga sentido a las
personas que viven esta experiencia y a los terapeutas que abordamos estas
problemáticas.
Partimos en
esta jornada con una actualización en el marco legal, y la idea que me quedo de eso, es que hoy el
divorcio permite orientarse hacia bienestar de los hijos, pero entendiendo que
el matrimonio ya no es la única base en la que se sostiene el núcleo familiar
de la sociedad, y por lo tanto, la emergencia de una perspectiva en que el
quiebre matrimonial no destruye la
familia, y que en esto, no da lo mismo
como los padres se divorcian, ya que traen a la mano la constitución de
vivencias en sus miembros que influyen en su desarrollo psicológico e
identidad.
Se propone la
idea de que hay una diversificación de la forma en que se está entendiendo a la
familia, porque afectan la vida íntima
de la familia, “termina la pareja pero la familia continúa”. ¿Cuál es “la música” que se viene dando en
una familia que se divorcia?, ¿Cómo los procesos de autonomía relativa entre los distintos ejes
relacionales de la familia, van siendo interferidos por el conflicto
post-conyugal? ¿Cómo se despliegan las fases del duelo de un divorcio en la
vivencia familiar del conflicto post-conyugal?, Desarrolladas estas preguntas,
avanzamos al ¿qué se hace?, y al ¿cómo
se hace? En este punto destaco el aporte del equipo para visualizar y construir
un modelo que permite sostener un foco
en distintos dominios de la problemática y hacer coexistir objetivos para ello,
sosteniendo un encuadre y una alianza respectiva para la particularidad de cada
proceso.
Finalmente ¿Qué nos pasa?, el particular sello del ICHTF de
la persona del terapeuta, que nos pasa a los que acompañamos a esta “orquesta “
a conectarse con la “música” que hacen, y la “música” que hacemos. ¿Qué nos
sitúa en la vivencia del terapeuta en el trabajo con estas vivencias
familiares? La resonancia fundamental
que nos conecta. En este punto, para mí,
fue fundamental poder recepcionar el trabajo de equipo, una intencionalidad
biográfica a situarse desde el lugar de la persona del terapeuta y de la identidad
de equipo. Para los terapeutas como yo, que somos de regiones, esto constituye un gran
desafío y se recibe con gratitud el mensaje y la forma en que se hizo en la
jornada.
Lo anterior
permite entender la cualidad de estos procesos, porque requiere de equipos
atentos y conectados para llevar el tiempo de cambio que se nos solicita y que
podemos ofrecer. En medio de tanta vulnerabilidad, se puede llegar a conservar la
riqueza en las relaciones familiares, aunque el tiempo para ello no tenga que
ver con la premura para el cambio funcionalista y efectista que a veces
predomina en las expectativas de muchos terapeutas. Más bien, permite reivindicar lo delicado y cuidadoso, de hacer
con mínimos actos, lo máximo, desde un modelo comprensivo y practicas coherentes,
que sostengan el acompañamiento necesario.
Me permito con esto parafrasear al doctor Sergio Bernales, cuando dice “que gane la tortuga”, resguardando
los contexto de esta frase, creo que en lo que estoy señalando, es válido para
que la sinfonía perdure y se versione, al ritmo y al tiempo que se necesite cuando hay esperanza y oportunidad de cambio para una familia, tras
un quiebre conyugal.
Enrique Campillay Pizarro
Terapeuta de Adultos, Familias y Parejas.
martes, 13 de octubre de 2015
Seminario Ackerman “Un modelo clínico para el trabajo con Familias con niños con necesidades especiales” Judy Grossman.
“Cada dedo de la mano es diferente. Cada uno de ellos es único y sin embargo, sólo cuando trabajan los cinco juntos logramos hacer algo con la mano….
Cada dedo tiene un cometido especial.
Sin embargo el éxito es el resultado de la armonía y cooperación entre ellos”
Claudio des champs
Acabamos de tener la grata posibilidad
de compartir en este nuevo Seminario Ackerman con la experimentada terapeuta
Judy Grossman. Ella nos contó de su trabajo con familias con niños con algún
tipo de necesidad especial (NE)
Fue muy interesante y útil para
nuestro quehacer clínico; especialmente
para lo que realizamos en la Unidad de Niños y Adolescentes (UNA), el escuchar
y analizar junto con ella su integración de temas como los procesos parentales,
parentalidad y apego, investigación en desarrollo cerebral, resiliencia,
trabajo con grupos de padres…entre otros.
Enriquece y refuerza nuestro desempeño con familias con niños, reconociendo
además que muchas de estas reflexiones ya las hemos ido teniendo como grupo.
Destaco la importancia que ella
le otorga a la inclusión de los niños con necesidades especiales en la terapia
familiar, pero una inclusión que no es sólo una presencia física; sino una real
participación en el proceso terapéutico.
Para esto y considerando las propias características de los niños con necesidades
especiales, se vuelve fundamental, como lo destaca Judy; el saber hablar con ellos, el invitar a que emerjan sus voces y que éstas
sean escuchadas. Este desafío no es
menor con niños o adolescentes a los cuales por sus propias características les
puede ser más complejo mantener cierta atención, relatar experiencias, expresar
emociones o reflexionar en conjunto.
Sin embargo; Judy confía (al
igual que nosotros en la UNA) en que es posible crear un sistema terapéutico donde
se genere una seguridad emocional que permita conocer sus necesidades
afectivas. La pregunta fundamental
es ¿cómo participarán? y ¿qué puede hacer
el terapeuta para facilitar su participación (reconociendo sus
capacidades)?. Ella propone un trabajo
flexible, creativo y lúdico, donde el terapeuta debe sentirse cómodo en la
utilización de distintas técnicas que faciliten este proceso.
La terapia familiar con niños con
necesidades especiales pretende además desafiar el efecto estigmatizador y
patologizador del diagnóstico individual, no negando su dimensión neurobiológica; sino más bien integrando lo que implica para
el niño o adolescente esta dimensión y cómo se engarza en el mundo vincular de
la familia, intentando buscar un sentido compartido. Además; estas narrativas
diferentes pueden tener ecos
posteriores, movilizando y favoreciendo
la trayectoria y los procesos evolutivos.
De este modo; aparece la terapia
familiar como una instancia útil y favorable para el desarrollo de los niños y
adolescentes con necesidades especiales.
Se convierte en un espacio de trabajo de relación padre-hijo, donde se
fortalece la resiliencia familiar.
Tuvimos la suerte de ver a Judy
intervenir con una familia donde dos de los hijos presentaban algún tipo de
necesidades especiales. Destacaría la sutileza y el cuidado con el que se
vinculó con cada unos de los miembros, como le dio un espacio a cada uno, como
trabajó con los hermanos (fortaleciendo la fratría) y especialmente el sentido
de humor y cercanía con que se integró al sistema terapéutico en esa sesión.
También quisiera destacar su trabajo con grupos de padres, los cuales se
convierten en un espacio mucho más enriquecedor que los grupos de psico-educación.
Ella propone un formato estructurado donde se pretende promover la reflexión
personal, crear un sentido de comunidad, se normalizan temas comunes y se promueve
su eficacia, entre otros objetivos. Este tipo de espacio pudiese ser de mucha
utilidad para quienes trabajamos con niños, algo todavía no suficientemente desarrollado por
los terapeutas familiares.
Finalmente; quisiera compartir mi reflexión al integrar lo
vivenciado en este Seminario Ackerman y mi experiencia al trabajar el tema de
inclusión de niños con necesidades especiales en el sistema educativo. Otra
área importante de mi desarrollo profesional, que se complementa y potencia con
mi “ser terapeuta familiar” es el ser psicóloga educacional y trabajar desde
hace muchos años en un establecimiento educacional. En este rol me ha tocado
coordinar el equipo PIE (Proyecto de Integración Escolar). Mientras escuchaba
las reflexiones de Judy pensaba en las complejidad de este trabajo a nivel
familiar; pero también lo pensaba a un
nivel mayor, a un nivel social, donde se replican muchos de los aspectos que se
observan en el sistema terapéutico. Aún no contamos con un sistema educativo
suficientemente inclusivo, donde se reconozcan las diferencias de los alumnos y
se ofrezcan las estrategias y apoyos que requieren para acceder y progresar en
su aprendizaje y su desarrollo socioemocional.
Todavía queda camino por recorrer
para apoyar el desarrollo de los niños con necesidades especiales (no sólo en
lo familiar)….y el aporte del trabajo de Judy nos permite avanzar en ese camino.
Cristina Vera
Psicóloga- Terapeuta familiar
Coordinadora UNA - ICHTF
lunes, 14 de septiembre de 2015
Terapeutas en Formación “Es el minuto de tomar nuevos desafíos y oportunidades”
El Instituto Chileno de Terapia Familiar ha establecido un convenio con la Pontificia Universidad Católica,
específicamente con el departamento de psiquiatría. El Convenio tiene por
objeto establecer las bases de cooperación, coordinación e interacción entre la PUC y el IChTF para el desarrollo integrado de un proyecto académico
que incorpora docencia, investigación y extensión.

Los invitamos a leer la experiencia de las primeras psicólogas que como parte de su proceso de formación como terapeutas familiares y de parejas de nuestro instituto participan de un interesante proyecto de formación que es parte de este convenio.
Terapeutas en Formación “Es el minuto de tomar nuevos desafíos y oportunidades”
jueves, 25 de junio de 2015
Libro La Construcción Social de las Demencias FLACSO SENAMA IChTF 2015
En 1983, cuando se fundó el instituto Chileno de terapia
Familiar, la esperanza de vida al nacer en Chile era alrededor de 70,7 años
para la población general (sin distinción de sexos). Hoy, en 2015, de acuerdo
al INE esta cifra alcanza los 79,7 años de edad. Es decir, hoy las personas en
nuestro país viven casi una década más que hace 30 años y con ello, envejecer
se ha ido haciendo un proceso más largo.
Con el aumento de los años de vida, los avances de la
medicina y la tecnología, este envejecer ha ido acompañado del aumento de las
enfermedades crónicas. Vivimos más años, pues la ciencia permite que
enfermedades que antes acababan rápida- mente con la muerte ahora sean
tratadas. Se impide la muerte, pero se vive con una condición de cronicidad que
obliga a las personas que padecen dicha enfermedad y
a sus entornos cercanos,
especialmente a la familia, a adaptar las condiciones de la vida cotidiana en
lo material, emocional y social para enfrentar la realidad de convivir con la
cronicidad y sus cuidados.
Este libro, que aborda el fenómeno de la demencia en las
personas mayores desde
el discurso de los cuidadores formales e informales y
desde los actores del entorno barrial y local de la Región Metropolitana de
Chile, nos pone en ese escenario: el de la vida de las personas mayores y sus
familias en el contexto de una enfermedad crónica, degenerativa y progresiva,
cuya aparición y diagnóstico produce un quiebre personal y familiar en cuanto
obliga a redefinir y reorganizar sus existencias. Su evolución exige a todas
las personas involucradas la realización de procesos de orden emocional,
relacional, físicos y materiales, por nombrar algunos, que probablemente tienen
similitudes en todos los adultos mayores y sus familias luego que se ha
declarado una enfermedad crónica.
Envejecimiento y enfermedad son probablemente categorías
que no nos resultan ni desconocidas, ni ajenas. ¿Qué hace la diferencia entre
el proceso de envejecimiento y padecer una enfermedad crónica como la fibrosis
pulmonar —por nombrar alguna— con el envejecimiento y la demencia?
En este libro encontrarán elementos surgidos del diálogo
con quienes tienen a su cargo los cuidados de las personas con demencia, de sus
familias y de actores socia- les del mundo del barrio en el que se insertan,
además de información que contextualiza el tema en relación a su incidencia
epidemiológica y a los estudios realizados en torno a él.
A partir de los resultados aquí expuestos, ilustrados con
las voces de quienes compartieron con generosidad sus experiencias, es posible
acercarnos a comprender la diferencia entre envejecer con una enfermedad y
envejecer con demencia, para todos quienes la padecen, pues hay un miembro, un
adulto mayor que la porta, pero es toda su familia, de diferentes maneras,
quienes la padecen junto a él o ella.
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jueves, 28 de mayo de 2015
Reflexión: EL bosque de Karadima por Dr. Sergio Bernales
EL bosque de Karadima (Director: Matías Lira)
Sin duda un
cine de denuncia. De denuncia de una situación de abuso sexual y de identidad,
de denuncia de un poder institucional histórico, en fin, de denuncia de la
falta de cuidados cuando se está en frente a personas vulnerables.
¿Qué
caracteriza el cine de denuncia?
La impotencia
frente a una situación encubierta, no hablada, distorsionada por la palabra
oficial, encubridora de diferentes tipos de daño y que deja marcas imborrables
en las personas que lo sufren. La angustia, la incomodidad y lo opresivo se
hacen presentes en esta cinta y conmueven al espectador obligándolo a
pronunciarse sobre lo que ha visto, ya sea para negarlo, para aplaudir la
valentía de contarlo o para iniciar un camino de elaboración sobre oscuros
pasajes de la historia. Que el cine chileno lo haga es una manifestación de la
apertura de una sociedad que ha sido muchas veces tildada de hipócrita.
Traer a
memoria películas como Matar a un hombre, Aurora e incluso Raíz nos hablan de
ello.
Ahora bien, ya
el título nos convoca a un recorrido en que habrá sorpresas. Se trata de una
cinta que tiene varios niveles de interpretación: el propiamente
cinematográfico, el contenido que nos quiere mostrar, la cercanía del
espectador con el hecho histórico (reciente y situado en la misma ciudad y con
personas vivas y conocidas del “mundo social”), la intencionalidad con que está
hecho, el problema del abuso de poder y el abuso sexual como su máximo
exponente, la consecuencia de una denuncia cinematográfica para personas que
siguen adheridas a una causa en la que no han sido escuchados, el uso de
personajes secundarios que representan a personas que siguen insertas en la
sociedad y con las que podemos interactuar en cualquier momento y que no
sabemos si dieron su consentimiento para ser ejemplificadas en el material
filmado.
¿Por dónde
empezar?
Ser terapeuta
sistémico o contextual-relacional, mira el film de una cierta manera, como lo
hacemos todos por lo demás, una manera que enfatiza la relación que se configura
desde un cierto contexto o entorno significativo. Nos parecemos en parte a un
director de cine (o de orquesta) cuando en este tipo de trabajo filmamos lo que
hacemos, con el consentimiento informado de los consultantes, con el fin de
atender al micro proceso que ocurre mientras dialogan, muchas veces en torno a
un conflicto. En ese proceso, el modo como empieza una escena de apariencia
espontánea, da un montón de pistas al terapeuta para la configuración de una
peculiar organización alrededor de un problema.
Si mi
observación sigue ese curso de acción, lo primero que llama la atención en el
film es que se inicia con un tipo de curiosidad de un adolescente, curiosidad
que se orienta hacia varios aspectos: la búsqueda de pertenencia, una
pertenencia que sea trascendente y que se personaliza en una figura que lidera
a jóvenes con ese tipo de búsqueda. A continuación aparece Karadima, figura
configurada de entrada por una predilección por lo mediático y poderes que
vienen de lo divino: hay que grabar la misa, soy un enviado (en un sentido que
puede ser metafórico o literal). La madre y su modo de vivir, el padre asesino
por despecho, la vida hipócrita y disipada hacen de telón de fondo a la
emergencia de la situación en ciernes: el abuso del más débil.
¿Qué decir
cuando aparecen este tipo de características en una situación vital?
Lo primero es
que la responsabilidad del profesional que orienta debe fijar un setting de
protección y de cuidado, sea éste un médico, un terapeuta, un cura, un pastor,
un rabino, un jefe.
Las personas
que como Tomás andan en búsqueda de vínculo, desde una falta de uno bueno para
él en su origen, obliga a un cuidado aun mayor.
Si se
encuentra con alguien fanático y perverso las posibilidades de ser dañado son
inmensas. Si esa persona va precedida de santidad y se es elegido por él, el
riesgo es inconmensurable.
De eso trata
la película, de los pasos de una seducción de este tipo. Es algo ya estudiado
en la clínica psicológica y se pueden seguir sus pasos. Algunos momentos: estar
por encima de la ley humana “maneja tú aunque no tengas la licencia, yo
gobierno la situación, me voy solo contigo, los demás en otro auto y respetando
la velocidad”; ser el administrador de la verdad y el perdón “no seas tontito,
yo te perdono y absuelvo”; “cuida los pecados de la carne” poniéndolo a prueba
mientras toca sus genitales al punto de confundirlo sin saber hacia donde va
dirigido el acto. Muy distinto a la relación de Sócrates con Alcibíades, del
maestro con el discípulo, orientada a resistir la tentación en aras de ser una
mejor persona y mejor ciudadano de la polis, en un sentido de mejorar el
cuidado y el conocimiento de sí.
En esta
perspectiva, la incomodidad con que he visto la película me obliga a
reflexionar sobre mis motivos más conscientes.
No quedo
indiferente a preguntarme por el consentimiento de cada uno de los familiares
involucrados, en especial el hijo, pues si bien es cine y en tal sentido
“ficción”, el carácter documental es innegable.
Si bien el
relato se centra en la perversión del “santito”, los poderes fácticos de la
Iglesia quedan también en el centro del cuestionamiento. En tal sentido me
llamó la atención las dos veces que sale el padre Hurtado como telón de fondo
de escenas importantes, la primera difuminado, la segunda de un modo nítido.
¿Es que era su salvoconducto? ¿Es que el padre Hurtado pertenece a la misma
especie? Queda una duda que incomoda en la forma en que se muestra.
Que duda cabe
que Tomás fue seducido y abusado. Es de una gran valentía el logro de la
denuncia, de una enorme lealtad advertírselo al cura en el momento en que se
atreve a hacerlo, quizás influido por el flash back que le significa temer la
presencia de su hijo en el mismo cuarto en el que él ha sido sometido. Sin
embargo, que ese aspecto quede escenificado y se haga público también me
incomodó. Por un lado revela un gran sentido de protección de Tomás, pero por
el otro, ¿cómo se le explicó al niño que esta historia quedaría plasmada, ya no
en un programa de TV sino en el celuloide?
Para terminar
este comentario sobre el contenido y desde un punto de vista psicológico vale
la pena recordar la teoría del hechizo. Dice su autor (Perrone): “El hechizo es
un estado de trance prolongado, de hipnosis no convencional, que puede perdurar
aun después de haberse interrumpido la relación. Puede crearse por efecto del
terror, la amenaza, la violencia, la confusión, etc. Los abusos sexuales
intrafamiliares pueden producirse en un clima de terror y de violencia, pero también
pueden ocurrir en interacciones de seducción para tratar de designar la relación
particular que liga al abusador y su victima. No contempla el estado de falta
total de libertad descrito por las víctimas. Como forma extrema de relación no
igualitaria, el hechizo se caracteriza por la influencia que una persona ejerce
sobre la otra, sin que esta lo sepa...”. Tal es el caso de lo vivido por Tomás.
En lo más
cinematográfico quisiera expresar un par de comentarios. El cine de denuncia
social como el Ken Loach, también el de Mike Leigh, recurre a una cámara que se
asemeja al ojo humano, no se acerca demasiado. No es el caso de esta cinta de
M. Lira. El apela al close up y a la fuerza expresiva del rostro cuando es
capturado en cercanía. Es el gran mérito de Gneco, capaz de matizar y darle
intensidad a cada gesto significativo y revelar congruencia o incongruencia en
relación al discurso. Lo mismo vale para la actuación de Vicuña, como de
Campos, lo que se puede hacer extensivo al otro joven que termina siendo cura,
pero en éste sin la debida profundidad del personaje. En este sentido es un
cine intencionado que encuentra lo que busca: producir un efecto en el
espectador. Es difícil que después de verla, las emociones queden en el mismo
sitio. El propósito se ha cumplido y no importa que los personajes secundarios
no tengan la profundidad de los principales, por ejemplo, ¿cómo se acerca a lo
religioso la esposa de Tomás, al punto de ser a su vez influida por Karadima?
Lo mismo ocurre con el fiscal de la curia, quizás algo menos con la madre, la
que de dos pinceladas queda estigmatizada en su manera de ser. Me parecen los
puntos débiles del film.
Por último
agradecer este tipo de películas, la que al mostrar un aspecto bien conocido y
apegado más a la realidad que a la ficción, logra crear un clima emocional
cautivador, asfixiante, denso, angustiante, de atrevimiento.
Dr Sergio Bernales
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