miércoles, 26 de octubre de 2016

Reflexiónes equipo pareja situacional

Desde dónde y cómo surge este grupo? Obviamente desde la inquietud intelectual y desde el quehacer diario que coincide con restructuraciones internas del Instituto; es así como Sergio convoca a un grupo de amigos colegas y pares a pensar la pareja.
El grupo ha tenido una evolución desde lo teórico hacia lo práctico en un modo de ver y hacer terapia particular. En un primer momento el grupo revisó y estudió a distintos teóricos de la terapia de pareja (Gottman, Johnson, Sapir, Safran, Murran entre otros). Largas discusiones teórico filosóficas donde Lucho fue un gran aporte con los resultados de las últimas investigaciones, Ximena y Rodrigo más de una vez fueron los mediadores de extensas conversaciones. Ires y venires varios fueron aportando una conceptualización propia; la mirada al “microproceso” y desde la observación atenta surgen conceptos antiguos, redefiniciones de los mismos y hacemos propios conceptos de otros ámbitos, sobre todo aquellos que aporta la literatura, el cine y el teatro. De este modo nos empezamos a mover entre coreografías, pies, escena dramática, todo lo cual viene a constituirse en lo que hoy llamamos Modelo Situacional.
Podemos grupalmente mirar desde el modelo? Recoger una escena y reconocer en ella los conceptos desde los que nos movemos? Ese ha sido nuestro quehacer los últimos años. Observación atenta, intensa y minuciosa de registros audiovisuales de las sesiones para, desde lo observado, realizar preguntas sobre lo que observamos que dan cuenta del proceso donde la pauta se repite una y otra vez.
Nuestro grupo es fundamentalmente un grupo de supervisión donde el énfasis está puesto en la situación observada más que en lo que le sucede al terapeuta con lo observado. El desafío que aparece una y otra vez es cómo salir de lo cognitivo, de nuestros conceptos y presupuestos de los que nos vemos atrapados para entregarnos a la experiencia de la pareja allí presente. Introducirnos en los climas emocionales para facilitar la emergencia de la pareja e intencionar lo procesal en ella. Surge el desafío constante del aprendizaje y desaprendizaje, de deshacerse del rótulo, de sostener un mirar curioso y cuidadoso para junto a ellos participar de la danza.
Cómo introducirse en la legitimidad del otro es uno de los constantes desafíos, la legitimidad del otro en tanto su diferencia para poder entender la pareja, no hay escena dramática si no hay legitimidad. Entonces el proceso camina por distintas rutas pero en la misma dirección, lo interaccional se va tejiendo con el terapeuta, entre la pareja y entre ambos. Vernos y supervisarnos con video ha permitido ver nuestros recursos y entrampes una y otra vez como otra pauta. Se dan así dos escenas dramáticas simultaneas; la de la pareja y la del espacio de supervisión, donde como en el video, aparecen conceptos recurrentes del modelo; emplazamiento, pauta interaccional, motivación/sintonía, poder y cuidado, expresión, comunicación y organización danzan en espacios simultáneos que constituyen la Situación.
La supervisión de video nos ha permitido recuperar el “dato”, un botón de muestra de lo ocurrido, el hecho que no podemos negar y que está al servicio de mostrar majaderamente lo procesal y nos ayuda a dejar nuestros pre conceptos, ideas y prejuicios a un lado, al menos por un rato, para enriquecernos de lo observado. Cómo se mueve el patrón más que lo que uno teoriza sobre el patrón.
Mirar el “dato”, el fenómeno hasta agotarlo, estrujarlo y ver cuánto da de sí. Entonces la persona del terapeuta está al servicio del proceso. Para qué uno está ahí? Para hacerlo mejor y eso es, hacerlo mejor con ellos. Ver el fenómeno incluye la pregunta por el curso de vida. Lo situacional no es opuesto a lo histórico. El ver lo procesal resulta coherente con lo que es lo terapéutico.
Cuál es el lugar que ocupa el poder ver una sesión filmada? que es tan única como el acto mismo de hacer terapia. Cuando se ve un video, cualquier cosa que uno haga pudo haber sido distinto y no hay una crítica a eso. El video permite dejar bien preservado a los pacientes y terapeuta. Es aprovechar la oportunidad como decía anteriormente, estrujar la oportunidad que brinda el fenómeno.
¿Cuál es el aporte de observar grabaciones y no sesiones detrás del espejo? Es un énfasis en un método de trabajo: el modelo situacional se aplica trabajando desde el microproceso, desmenuzando la sesión, repasando una y otra vez los mismos minutos, volviendo atrás … podemos ver una y otra vez cómo “cuadros” de la misma obra que se van sucediendo. Se hace trabajando un largo rato con cinco o diez minutos de sesión, en una reflexión que abarca un preguntar se sobre alternativas de preguntas, desafíos, comentarios que se podrían hacer o haber hecho y que tiene por objeto ampliar el repertorio del terapeuta en futuras sesiones. Esta observación nos lleva a trabajar simultáneamente en dos niveles que se retroalimentan permanentemente, por una parte desde el modelo intentamos construir una comprensión de lo que está ocurriendo con la pareja, identificar la danza… ¿Qué se están jugando en el conflicto? ¿A qué terreno pertenece? Por otra parte, miramos el modo de estar del terapeuta en sesión, ¿qué preguntas hace? ¿En qué se detiene? Como en el teatro, ¿toma los pies que la pareja le da para intervenir? ¿Los identifica? La mirada es desde el fenómeno, miramos lo que la pareja despliega en sesión para descubrir junto a ellos cuáles son las dinámicas en que están entrampados... el desafío es dejarse sorprender con lo que va apareciendo en lugar de poner la hipótesis por delante, es una guía y también una mirada paradójicamente ingenua de lo que sucede frente a nosotros para que no nos impida ver lo que pasa ante nosotros…  tratamos de tener siempre en cuenta que al mirar la pauta hacemos una descripción que es de un observador que dice algo de lo observado de un modo arbitrario  hasta que en escenas siguientes se ve confirmado, o no,  por algo que hacen los pacientes.
Intentamos identificar la danza de la pareja y bailar con ellos un rato, lo que dure la terapia, tratamos de ayudarlos a bailar de manera más cuidadosa, más fluida, más entretenida y también a veces preguntarse honestamente si la mejor danza es dejar de danzar juntos. Nuestro modelo nos interpela a posicionarnos desde la mirada del asombro frente a la pareja que desde su dolor le pide al terapeuta una mirada compasiva y no critica, pero que provoque el cambio, para dar paso al respeto por el sentir del otro (legitimidad) y el propio, generándose espacios de encuentros y de desencuentros, pero que permiten la reflexión que puede ayudar a salir del estancamiento y del dolor que eso causa.
Además, en el devenir de la supervisión surge espontáneamente la actuación de una escena dramática, este juego es una invitación a pensar en alternativas de intervención y en los diferentes cursos que podría tomar la sesión a partir de éstas, pero teniendo siempre en cuenta que no hay una pretensión de objetividad en esas escenas imaginadas ni en los pacientes actuados, se trata de explorar posibilidades.
Hoy nuestra estructura ha evolucionado gracias a un clima cuidadoso, exigente y directo que nos ha permitido crecer en lo grupal. Este grupo y su particular forma de trabajo, ha mantenido en nosotros el deseo de ser mejores terapeutas, es un estímulo para seguir conociendo del pensar del otro e intentando incorporar la novedad y el respeto por la forma de trabajar de cada uno.
No es fácil ser terapeuta de parejas y la mirada de todos enriquece el propio desarrollo y ayuda a diferenciar, lo de los consultantes y la propia historia.
Intentamos trabajar como un artesano sofisticado que no elude la pregunta y siempre piensa en el “cómo hacer” y ensaya modos de hacer. Tal vez por ello los artesanos tiene dificultades para hablar de lo que hacen, que los teóricos no tienen. En ese sentido, es difícil ocupar un lenguaje y la escena dramática es la acción del terapeuta para hablar del fenómeno. Ahí hay un mapa.

lunes, 24 de octubre de 2016

Nuevo Capitulo de "Notas de Familias y Terapias"

En esta oportunidad les compartimos el último capitulo "Hablando sobre drogas con los hijos", en donde Ps. Eduardo Nicholls, nos habla sobre como aproximarnos a nuestros adolescentes para conversar sobre consumo problemático.

Esperamos que les guste y lo compartan.


Eduardo Nicholls parte 5: "Qué debemos saber sobre drogas y adolescentes para poder conversar con nuestros hijos"



Si Ud. quiere ver el video en alta definición, puede hacerlo en el siguiente enlace:
https://www.youtube.com/watch?v=c7aw0uVoaFw

miércoles, 21 de septiembre de 2016

"Hablando sobre drogas con los hijos".

Los invitamos a revisar los dos nuevos capítulos de "Notas de Familias y Terapias", en donde  Ps. Eduardo Nicholls, continúa entregándonos alguna  ideas sobre lo que debemos saber sobre drogas y adolescentes para poder conversar con ellos.

Esperamos que les guste!!






martes, 13 de septiembre de 2016

¿"El buen trabajo de un hombre malo"?

Como muchas personas de mi generación, disfruté de las películas de Woody Allen, así como de leer sobre su emocionante vida privada con Mia Farrow, la niña-actriz, que se enamoraba de hombres mayores y adoptaba niños alrededor del mundo. Ellos vivían en departamentos separados, ubicados frente a Central Park, de Nueva York, pero fueron pareja durante 11 años. Durante estos años, adoptaron tres niños y fueron padres de un hijo biológico, Satchel.

Este encantamiento con el genial director de cine terminó para mí cuando salió a la luz la relación de Woody Allen con la hija de Mia Farrow, Sonn Yi Previn, en 1991. El, en ese entonces, Woody tenía 56 años, ella, 20 y aún vivía en el hogar materno. Al hacerse pública esta relación, Soon Yi dejó ese hogar y se fue a vivir con Woody Allen, con quien se casó en 1997. (Hasta el día de hoy están juntos y tienen dos hijos).

Al descubrir esta relación, Mia Farrow aulló de dolor, y en 1992 acusó a Woody Allen de abusar sexualmente de la hija adoptiva de ambos, Dylan, de siete años. Los testimonios de la niña se conocieron públicamente. Los abogados de Woody se encargaron que Mia Farrow luciera a los ojos del mundo como una  mujer despechada por el hombre que amaba, que la dejaba por una mujer joven, y  lo acusaba de abuso sexual a una menor. Dylan fue arrastrada a múltiples peritajes, y, a pesar de su relato, y del antecedente sobre su hermana, no se comprobó el abuso. Mia Farrow decidió, finalmente, dejar la demanda, ya que la niña estaba muy afectada. A pesar de esto, en un juicio civil por la custodia de los niños de la pareja, el juez determinó que Woody Allen había actuado inapropiadamente como padre y decidió entregar la custodia de los cuatro hijos de la pareja a Mia Farrow. (http://www.huffingtonpost.com/danny-shea/heres-the-1993-woody-alle_b_4746866.html).

En 2014, Dylan Farrow escribió una carta pública titulada "¿Qué película de Woody Allen es su favorita?" en el momento en que Woody Allen había sido nominado al Oscar. (http://kristof.blogs.nytimes.com/2014/02/01/an-open-letter-from-dylan-farrow/) En ella detalla lo que sufrió a los 7 años. Dio que hablar, pero la prensa, mayoritariamente, se inclinó por pensar que la niña había sido manipulada por su madre a esa edad y que lo que ahora declaraba eran falsos  recuerdos. 

Hoy día, cuando Woody Allen presenta en Cannes su última película, es Ronan (antes llamado Satchel), el hermano dos años menor que Dylan, quien escribe un ensayo en el Hollywood Reporter, diciendo: "yo le creo a mi hermana. Incluso a los 5 años, me intranquilizaba el comportamiento extraño de nuestro padre hacia ella, que se metía en su cama y la obligaba a chuparle el pulgar". Se siente culpable por el silencio que mantuvo por años, cultivando la distancia, ocasionalmente publicando una línea en Twitter, a lo más. Y, con respecto a su hermana Soon Yi, pregunta: ¿Cómo pudo Woody Allen iniciar una relación con una mujer que era su hija? (http://www.hollywoodreporter.com/news/my-father-woody-allen-danger-892572)

El caso de Bill Cosby, un venerado actor acusado de múltiples casos de acoso sexual, hizo que Ronan decidiera salir la luz pública (http://www.etonline.com/news/154160_timeline_of
_bill_cosby_sexual_assault_allegations/) Ronan y su hermana sienten que el hecho que actores famosos trabajen con Woody Allen es una forma de traición, una forma de manifestar que no se cree lo que le sucedió a Dylan. Como dice Jeffrey Kluger,  periodista de la revista Time: "como si así se aprobara el buen trabajo de un hombre malo..." (http://time.com/4327542/ronan-farrow-woody-allen-siblings/) Los actores que trabajaron con Woody Allen en su última película han dicho: "No hubo suficiente evidencia de que el abuso ocurriera... hay temas que conciernen solo a la familia..."

Además de la publicación de su ensayo, Ronan ha dado otros pasos para alejarse de su padre. Entre ellos, dejó de usar su primer nombre Satchel, optando por Ronan. No habla con Woody Allen y es muy cercano a su madre y a su hermana Dylan. Este joven siente que la prensa, (y él mismo es periodista), no se interesa por las víctimas y no se interesa en tocar a ídolos que proporcionan dinero y fama. Su artículo en una revista influyente del medio artístico da cuenta de sus sentimientos como hermano y de la desazón que siente por el desequilibrio en la información cuando el agresor es una persona famosa, como su padre, o como Bill Cosby.

Yo, en este lejano rincón del mundo, decidí, en los lejanos 90, nunca más ir a ver una película de Woody Allen, por muy buena crítica que tuviese. ¿Qué me hizo actuar así? ¡El hecho que tuviera una relación anterior con su propia hijastra, relación que él no negaba, sino que endulzaba diciendo que "ella nunca fue una hija para mi"...! Si él podía tener una relación amorosa y sexual con una joven, hija adoptiva de su pareja, en el propio hogar de su madre... ¿cómo no iba a ser posible que iniciara una relación abusiva con su hija pequeña? Yo le creí a Dylan y decidí que lo que Woody había hecho a su familia no difería demasiado de otras relaciones abusivas que, con frecuencia, atendíamos en el Hospital Calvo Mackenna.

En este caso se da el antiguo dilema que enfrentan con frecuencia los terapeutas y las cortes de justicia. ¿Hubo aquí un abuso sexual intrafamiliar, perpetrado por un padre a una hija de 7 años, o se trata de alienación parental, de un adulto despechado que quiere castigar a quien lo traicionó privándolo de ver a sus hijos?

El juez Elliott Wilk determinó en su sentencia: "tal vez nunca sabremos lo que ocurrió el 4 de agosto de 1992, pero el comportamiento del Sr. Allen hacia Dylan era inmensamente inapropiado y deben tomarse medidas para protegerla." Agregando: "no hay evidencia creíble que la Sra. Farrow actuó motivada por un estado de venganza hacia el Sr. Allen por seducir a SoonYi."(http://www.huffingtonpost.com/danny-shea/heres-the-1993-woody alle_b_
4746866 html).

Ahora bien... abandonando por un momento nuestra personal admiración por un famoso director de cine, o mi propia visceral condena ante los hechos presentados ¿cómo habríamos actuado nosotros, terapeutas familiares del Instituto Chileno de Terapia Familiar, enfrentados a un caso semejante, en el día de hoy? 

En un caso semejante, en que hay una sentencia judicial al respecto, habríamos iniciado la reparación del caso abordando en terapia familiar a la familia "que queda" después del abuso, es decir, a Mia Farrow y sus hijos, reparando los puentes entre el niño agredido y el adulto protector, fortaleciendo esta relación, escuchando por separado a todos los actores de este drama, viendo cuál pudo ser la falla protectora que llevó al niño a callar en la etapa en que se estaba iniciando la seducción abusiva.  

El maltrato grave en niños y adolescentes es, desafortunadamente, un fenómeno frecuente. Afecta, en términos muy conservadores, a alrededor del 22% de los niños en Chile, según datos de Unicef. Estas cifras se refieren, fundamentalmente, a los casos de maltrato físico y abuso sexual. Otras formas de maltrato, como la violencia psicológica, el ser testigo de violencia y la negligencia o abandono, no están incluidas en estas cifras, aún cuando pueden ser igualmente graves. Aunque todas estas son consideradas como vulneración de los derechos de los niños, sólo son constitutivas de delitos el abuso sexual y el maltrato físico con lesiones para la ley chilena. 

Así ocurre que los Tribunales de Familia absorben los casos en que hay vulneración de derechos y la Fiscalía interviene si hay delitos.

Los Tribunales de Familia optan, en los programas de Reparación de Maltrato grave por solicitar una terapia individual para la víctima como un eje fundamental para su recuperación. Esta es una buena medida, pero en los niños y adolescentes, aún dependientes de sus familias, es una medida incompleta. No son los niños los únicos responsables de lo sucedido, como pareciera implicar una terapia individual. No hay completa "reparación del daño" provocado por el trauma del abuso o el maltrato,  si no se repara el tejido familiar en que se habita.

Para que ocurra el maltrato o abuso (tanto intra como extrafamiliar), algunas hebras de este tejido familiar han sido previamente debilitadas o están dañadas. Puede ser que el niño no tenga voz para pedir ayuda, se sienta silenciado, amenazado, sea invisible. Los adultos que los podrían proteger y cuidar o no existen, o están a su vez sumergidos en sus propias tragedias, sometidos, enfermos... O bien están ofuscados y distantes, considerando al niño como el causante de sus dolores y desventuras, alguien quien no los comprende y que no contribuye a aliviar sus problemas.

Por uno u otro motivo, y estos pueden ser infinitos, dada la variedad y unicidad de cada situación familiar, hay un desencuentro entre el niño que necesita protección y el que lo podría proteger.

La combinación de terapia individual con terapia familiar es, para algunos autores, la combinación más exitosa (Furniss, 1991, Scheinberg, 2001, True, 2014). Es, también, lo que nosotros hemos visto, a través de nuestra experiencia en la Unidad de Terapia Familiar del Hospital Luis Calvo Mackenna, a lo largo de 25 años de trabajo. 

Así fuimos aprendiendo que, si la terapia llevaba a distanciar o a debilitar a los miembros de la familia, el resultado era desastroso y el maltrato podía extenderse y perpetuarse. Si, por el contrario, se trabajaba con los recursos de la familia, aunque estos parecieran escasos o defectuosos, se podía reconstruir este tejido familiar en riesgo. 

En el abuso sexual infantil, los estudios realizados concuerdan que una variable determinante en la severidad y duración de los síntomas del niño es cómo la familia responde al abuso. (Furniss, 1991). El impacto en la autoestima del niño se relaciona con el grado  en que los adultos protectores culpan o apoyan al niño. La respuesta de sus adultos protectores influye en su recuperación. No se puede obviar este importante recurso para reparar el daño provocado. En el caso de Dylan, la respuesta protectora de la madre fue oportuna, pero ella misma estaba debilitada por el impacto de conocer que su pareja había seducido a otra de sus hijas.

No sólo las respuestas del entorno inmediato del niño contribuyen a la recuperación del niño que ha sufrido, también es importante cómo el mundo social responde y aquí cobran importancia las instituciones, cuyo deber es colocar el bienestar del niño como prioritario. La acción de la justicia, de protección, de sanción, pero también, como en el caso de Dylan Farrow, el tratamiento que la prensa da a un caso, cuando este es público, y se inclina, en su narrativa, por creerle al niño o dejar de hacerlo. 

La reparación del maltrato no es sólo tarea del niño, sino tarea de su entorno, y en este sentido, la terapia familiar tiene un papel preponderante.  El objetivo primordial el reconectar al niño con sus familiares protectores, lo que se logra en un encuentro terapéutico respetuoso para todos. Para ello hay que potenciar un enfoque colaborativo con la familia, escuchando a cada uno de sus miembros, aceptando que la parentalidad puede no haber sido óptima, manteniendo el juicio moral donde la responsabilidad del abuso o maltrato es del agresor. El niño tiene que sentirse protegido de futuros abusos, sabiendo a quién en su red familiar recurrir.

El desafío para los terapeutas familiares en estos casos es integrar los aspectos lineales de los procedimientos legales y proteccionales con los aspectos relaciones de las familiares. (Furniss, 1991).



Dra. Ana Margarita Maida S.
Grupo de Estudio de Intervención en Reparación de Maltrato y Abuso Infantil
Instituto Chileno de Terapia Familiar

Referencias:

1. http://www.huffingtonpost.com/danny-shea/heres-the-1993-woody-alle_b_4746866.html.
2. http://kristof.blogs.nytimes.com/2014/02/01/an-open-letter-from-dylan-farrow/
3. http://www.hollywoodreporter.com/news/my-father-woody-allen-danger-89257
4. http://www.etonline.com/news/154160_timeline_of_bill_cosby_sexual_assault_allegations/
5. http://time.com/4327542/ronan-farrow-woody-allen-siblings/
6. Kluger, J.: The sibling effect. What the bonds among brothers and sisters reveal about us. 2011. Riverhead books. New York
7. Furniss T.: The multiprofessional Handbook of Child Sexual Abuse. Integrated management, therapy and legal intervention. 1991. Routledge. London.
8. Scheinberg M., Fraenkel P.: The relational trauma of incest. A family based approach to treatment. 2001. The Guilford Press. New York.
9. True, F.: Conferencia trauma relacional. 2014. Seminario Ackerman ICHTF

lunes, 29 de agosto de 2016

Homenaje a Luis Tapia

De Contra la muerte, 1964

Gonzalo Rojas 

¿Qué se ama cuando se ama?
¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida
o la luz de la muerte? 
¿Qué se busca, qué se halla, qué es eso: amor? ¿Quién es? 
¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes, 

o este sol colorado que es mi sangre furiosa
cuando entro en ella hasta las últimas raíces?
¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer 
ni hay hombre sino un solo cuerpo:
 el tuyo, 
repartido en estrellas de hermosura, en particular fugaces 
de eternidad visible?
Me muero en esto, oh Dios, 
en esta guerra 
de ir y venir entre ellas por las calles, 
de no poder amar 
trescientas a la vez, 
porque estoy condenado siempre a una,
a esa una, 
a esa única que me diste en el viejo paraíso.

Lucho ya no está?
En qué momentos noto su presencia, en qué momentos lo evoco?

La última vez que conversé con él en la clínica, no estaba esperando morir, se aferraba a sus fantasías de vivir, de esculpir nuevas maderas, que le trajera un coihue que el viento derrumbó en un temporal de esa parcela del sur a la que voy con frecuencia. Hablamos un rato largo de las nuevas ideas sobre lo que estaba haciendo. Se lo notaba entusiasmado influido por la sedación que lo hacía gozar de un estar sin dolor.

Esa noche ya no despertó más, lo vi de nuevo con su corbata de humita y un rostro plácido en el cajón. Ese día estaba a mi lado un amigo más lejano de él que quiso hacerse presente, recuerdo que acarició con suavidad el vidrio, lo noté conmovido por su partida. Me llamó la atención mi serenidad, quizás porque yo ya lo había despedido esa noche del coihue. 
El otro día fui al sur, llovía, y ahí estaba el árbol esperando ser trozado para él, lo dejaré un tiempo así, no sé todavía darle otro destino a esa madera tan noble con la que también recubrí las paredes del hogar del sur. Desde esa noche Lucho está en ella y será una manera de recordarlo.
Mi amistad se remonta a los 90, me lo crucé la primera vez detrás del Panorámico, venía con una chaqueta a cuadros de otra talla que le colgaba de un modo gracioso y pintoresco, una maleta antigua en una mano y una novela de Anagrama en la otra completaban su andar. La literatura fue nuestra complicidad inicial, intercambiamos autores a lo largo de muchos años. 
No sabía que tenías consulta por acá cerca, ¿qué lees? ¿Dónde vas? Le pregunté. 
Esa tarde me dijo que iba a un seminario de psicodrama. Ahí sospeché lo que después comprobé: su identidad estaba ligada a gustos que tuvieran trajes típicos. Así lo acompañé a cocinar, él vestido de chef, a esquiar no, pero miré sus fotos, gozó cada fiesta de disfraces de Reñaca, elegía con anticipación y arrendaba sus atuendos y el cotillón, sus cumpleaños eran una tradición de buena mesa que mantuvo hasta el final, acompañado por sus hijos y la Oli, después por M Elisa y los hijos de ella. El final de esas fiestas ya sabíamos como terminaban si llegaba a estar ahí algún compañero del I. Nacional: cantando a viva voz el himno institutano.
El cine y la música fueron sus otras pasiones, con Lucho aprendí a bajar películas, algunas de sus enseñanzas las cultivo hasta hoy y creo que le devolví la mano con algunos descubrimientos técnicos. Hubo fines de semana que nos tenían que sacar de su buhardilla o de mi escritorio, hasta que aprendimos que la piratería también le llevaba cocinería, las películas había que dejarlas hornear y degustarlas al día siguiente en cantidades que no bajaban de 20 por fin de semana. Elegíamos alguna para comentarla después.
Ahí surgió la idea de hacer lo que llamamos performance, una suerte de espectáculo que combinaba cine, literatura y teatro. Para ellas invitamos a Rodrigo. Hoy pienso que nos entreteníamos más en prepararlas que en exponerlas. Todo fue bien por años, hasta nos creímos el cuento, algo de verdad hubo en eso porque en algunos éramos invitados especialmente a diferentes congresos para deleitar al público de tanta psicofarmacología o sesudas conferencias psicoanalíticas, pero, pero algo falló. Nos sobredimensionamos con nuestras preferencias. Mientras deambulamos por lo erótico, lo romántico y lo simplemente original íbamos bien, pero se nos ocurrió meternos con la muerte, la muerte nos creíamos, se nos alargó lo espeluznante, las ratas de Nosferatu y los cadáveres de la Reina Margot invadieron la pantalla y aburrimos al público y fuimos condenados al destierro. ¿Qué pasó? Que yo era el que más editaba y ese año me enfermé de neumonía, mientras Lucho y Rodrigo se afanaban en la otra pieza la noche anterior. Ese año no hubo cortes, esos cortes que cada año peleábamos con un entusiasmo infantil. Alguien le comentó a la Sylvia que nos habíamos excedido, la censura funcionó y hasta ahí no más llegamos.
Entremedio fuimos serios, le pusimos nombre a la revista, la editábamos en mi casa con programas que Lucho manejaba bien, se le daba esto de la computación, año 93, después le cambiamos el formato a uno más grande. Armamos el grupo de pareja, al comienzo con Rodrigo, la Ximena, la Sole Sánchez, a muy poco andar la Maritza y una larga peregrinación de compañeras y compañeros que recordamos con cariño cuando nos juntábamos a pelar. Lucho trajo a la mesa a Gottman y a la Susan Johnson, él era bueno para coleccionar de todo, esa vez nos llenamos de protocolos que les pasábamos a los pacientes, pero lo que más coleccionaba además de disfraces eran animitas, les sabía hasta los nombres y el lugar en que estaban.
Su contribución original a varias innovaciones del quehacer clínico y la investigación lo hizo ser querido y respetado en el IChTF. Buen docente, gran expositor, cautivaba al público con su oratoria seria y lúdica a la vez.
Otro tanto fue su aporte a la escultura como intervención terapéutica. Gracias a su experiencia anterior en psicodrama, verlo en acción constituía todo un aprendizaje.
Recuerdo una vez en que estaba atendiendo a una pareja con un señor alto, teutón y exigente, el grupo estaba detrás. En un momento el señor se levanta para decir algo con una voz tan alta ronca que parecía recriminador. Lucho se hundió en su asiento y con voz suave le dijo que lo había asustado, que no entendía y le era difícil trabajar así. Lo dijo de un modo protector de sí mismo, pero también del paciente y su señora. El efecto fue asombroso. Cambió completamente el clima emocional, al punto que de ahí en más contó con un gran colaborador.
Lo mismo hacía cuando en el fragor de la discusión grupal pedía apoyo y comprensión en vez de críticas con una gestualidad y un tono que invitaba a la sonrisa. 
En lo personal viví cerca de él muy diferentes vicisitudes existenciales, muchas de ellas llenas de gozo como aquella vez en Oslo cuando logró que Ceccini se cambiara de un barco vikingo a otro para cantar juntos O sole mio. Otras fueron de profunda tristeza, no olvidaré la expresión de su rostro demudado corriendo por el sótano de la Clínica Alemana al saber que la Mana estaba ahí y ya era demasiado tarde.
Ha partido un amigo, un buen terapeuta, un hombre cariñoso, un compañero de tertulias, un actor que gustaba de su papel de expositor consumado, una persona que deambulaba con una vieja maleta llena de disfraces en su interior, un hombre
que nunca aprendió a conducir un auto, que hizo poco deporte, anfitrión como pocos, buen cocinero, degustador de la buena mesa, viajero, contradictorio a veces, rara vez de mal humor, rápido frente a la crítica injusta, solícito, expansivo y extrovertido con los que le conocían, melancólico por ratos que para él eran eternos. En ocasiones hermético y calculador, sin embargo ingenuo. Buen sobreviviente de jornadas duras en momentos cruciales de su vida Y como tal, capaz de levantarse. Un amigo de esos con los que nos gusta estar.

Sergio Bernales

Agosto 2016



miércoles, 10 de agosto de 2016

Notas de Familias y Terapias 9 "Hablando sobre drogas con los hijos".

Muchas veces se nos convierte en una difícil tarea el conversar con nuestros hijos sobre drogas y alcohol, sin embargo es una tarea que no podemos eludir.
En el nuevo capítulo del video  "Notas de Familias y Terapias", Eduardo Nicholls, de la Unidad de Consumo Problemático de Drogas de nuestro instituto, nos comparte algunas ideas sobre lo que debemos saber sobre drogas y adolescencia para poder conversar  de buena manera con nuestros hijos.





Desde ya los invitamos también a inscribirse en las próximas Jornadas Clínicas: "Posibilidades terapéuticas del juego en Terapia Familiar con niños" a realizarse el 2 y 3 de septiembre y la Jornada "Terapia Familiar con Adolescentes " que se realizará el 4 y 5 de noviembre. Les dejamos el link para que puedan inscribirse: http://www.terapiafamiliar.cl/web/form_cursos_webpay.php


Si Ud. quiere ver el video en alta definición, puede hacerlo en el siguiente enlace:
https://www.youtube.com/watch?v=vI_1xWJp1-A
https://www.youtube.com/watch?v=EIVor5SWKWw


Cariños.
Equipo de Extensión

viernes, 29 de julio de 2016

"Vuelve a sentir Mariposas"

Escribimos este comentario intentando plasmar en un texto algunas reflexiones de nuestro quehacer como terapeutas de pareja, en los tiempos que nos toca vivir.

Una sensación recurrente de quienes nos consultan es la del cansancio, la de estar sometidos a expectativas cada vez más altas, exigencia sin tregua en todos los ámbitos, que los dejan sin tiempo, rendidos, exhaustos, y sin ganas de estar con otro.

Notamos como muchas parejas están sumergidas en un circuito isomórfico al del consumo, en el que se supone que lo que los hará felices es siempre más de lo que tienen. Se les va la vida en ese intento por poseer más y terminan  siempre en la misma sensación de insatisfacción y de falta. Se trata de un circuito sin fin, en que  atrapados en expectativas crecientes que amplifican los sentimientos de frustración, constatan que no llegan nunca a la “meta” de la tan ansiada felicidad  prometida.
Muchos habrán visto la publicidad de una compañía telefónica titulada "un iphone saca otro iphone". En ella, una linda joven, bordeando los 30 se ve tentada por la oferta de pagar una suma mensual extra para poder cambiar anualmente su viejo iphone por uno nuevo que la vuelva a hacer "sentir mariposas". La publicidad nos hace reír porque las imágenes que la acompañan son de esta hermosa joven mirando a su pareja con la misma decepción que mira a su viejo celular y finalmente tomando la opción de cambiarlo también por otro guapetón que rápidamente avive las alicaídas mariposas.

Bauman, en su libro Amor Líquido refiere que "estamos en una cultura de consumo partidaria de los productos listos para uso inmediato, las soluciones rápidas, la satisfacción instantánea, los resultados que no requieren esfuerzos prolongados, las recetas infalibles y los seguros contra todo riesgo".

Quizás la hermosa joven,  fascinada con su nuevo celular y su nueva conquista, no logra ver la siguiente escena de esta historia: su amado mirando en el jardín del lado, mariposas más delgadas y de nuevos colores. 
Como terapeutas de pareja nos parece interesante cuestionar esta manera de vivir las relaciones y plantear algunos desafíos. Al respecto, creemos que puede ser constructivo abrir diálogos con las parejas que nos consultan, en que podamos compartir algunas ideas que sostienen nuestro trabajo. 
Pensamos que las relaciones de pareja:
- Son todas distintas y  diversas,  y por lo tanto  es importante desafiar el discurso homogenizante  que para ser felices, debemos todos recorrer el mismo camino.
- Requieren de un reconocimiento mutuo, lo que supone aceptar que el otro es distinto, no siempre está igual, y no es equivalente a lo que yo quiero que sea.
 -Son procesos dinámicos, en permanente cambio, con momentos  sucesivos  de gratificación y frustración.
- Para ser satisfactorias y no descartables, requieren constituirse en un espacio seguro, confiable y disponible y para eso es indispensable entender  que la falla y la reparación están en constante danza.
Sintetizando, creemos que salvo que hayan heridas muy profundas, las relaciones de pareja son posibles de reparar, pueden  funcionar con algún desperfecto, y que en el abandono de la permanente lucha  porque el otro cambie y la aceptación genuina de su alteridad, surge como posibilidad la novedad y la esperanza.

Equipo Unidad de Terapia de Pareja Transgeneracional:
Dr. Fernando Rosselot
Ps. Catalina Álvarez
Ps. Carolina Correa
Ps. Roxana Lobo
Ps. Daniel Rodríguez 
Ps. Marcela Stekel