viernes, 28 de enero de 2011

La diversidad también está presente en las vacaciones familiares

Artículo escrito por Ps. Antonia Raies para la revista Carrousel.
http://w3.revistacarrusel.cl/vacaciones-en-familia

Junto con sentir el alivio del término de un año escolar y laboral que estuvo lleno de exigencias, tareas e infinitas coordinaciones, surge ahora la necesidad de organizar unas buenas vacaciones.

¿Qué son unas buenas vacaciones? Esto va a depender del tipo de familia que sea y de la etapa del desarrollo en que se encuentre.

El tipo de familia puede ser una tradicional (papá, mamá e hijos) donde no ha habido separación o divorcio de la pareja, o una familia ensamblada constituida por una pareja donde al menos uno de los dos ya tiene hijos de una relación anterior, o una monoparental en la cual los hijos viven, están a cargo y tienen contacto con sólo uno de sus padres.

Una familia nuclear configurada por padre-madre e hijos comunes requiere tomar en cuenta los deseos y necesidades de sus miembros según sus edades y etapas del desarrollo.
Para organizar unas vacaciones con niños pequeños se debe estar de acuerdo acerca del lugar y, eventualmente, acerca de los otros con los que se compartirá ese tiempo; familia de origen -abuelos, hermanos, primos o amistades.

Resultará útil conversar abierta y claramente acerca de las tareas de las que cada uno de los padres se hará cargo ya que al salirse de la rutina y de la estructura contenedora de la vida diaria, el tiempo compartido y los cuidados que requieren los niños se multiplican. Repartir las tareas para que se cubran las necesidades evitará conflictos en la pareja y permitirá que se vuelva realmente más descansado y no con la sensación de haber disfrutado menos de lo que se esperaba. Es importante recordar que las vacaciones son un contexto diferente del contexto organizado en torno a las actividades laborales y escolares.

Cuando cambia el contexto, debe modificarse también el modo de organización de la familia.

Es fuente de conflictos y de frustración seguir funcionando con los esquemas de la vida cotidiana y con la repartición de tareas del resto del año. Cuando esto ocurre, es frecuente que la madre siga ligada a las tareas de la crianza y las tareas domésticas, pero con la sobrecarga de tener a los hijos las 24 horas del día en casa y al marido que en ausencia de las actividades laborales se toma su “merecido descanso”. Es necesario que el padre y la madre tengan la posibilidad de salir de la rutina que llevan durante el año, pues es esa diferencia la que habitualmente produce la mayor sensación de bienestar y descanso: hacer algo diferente.

Las familias con hijos adolescentes tienen necesidades específicas. Los hijos adolescentes son más autónomos y las vacaciones son una oportunidad para probar y aumentar su capacidad de socializar y establecer nuevos vínculos de amistad: Vacaciones = Amigos Para los padres de estas familias puede aumentar el estrés pues la regulación de los permisos, salidas y horarios ya no se remite a los fines de semana, sino a todos los días, lo que a menudo es fuente de tensión. La tensión que tiene como importante foco en lo académico durante el año, se traslada a la regulación de salidas y horarios durante las vacaciones. Se agrega el aumento de la preocupación por la exposición de los adolescentes a conductas de riesgo como el alcohol y las drogas. Resulta fundamental entonces conciliar necesidades de descanso los padres con necesidades de diversión e integración al grupo de pares de sus hijos.

La flexibilidad en los padres y tener conductas responsables que reflejen auto cuidado y evitación de riesgos innecesarios en los jóvenes serán de gran ayuda en esta etapa. Negociar con los hijos adolescentes es necesario para que queden incluidas las necesidades de ellos, pero también las de los padres en los acuerdos que alcancen para este período. A los adolescentes no les resulta fácil empatizar con las necesidades de los padres y, naturalmente tienden a valorar más las propias, por lo que llegar con ellos a acuerdos y cumplirlos es el camino para que las vacaciones sean realmente una oportunidad de descansar. Para lograr un mayor contacto intrafamiliar para promover la intimidad y la identidad es recomendable que se reserven unos días solos, como familia nuclear, aunque los adolescentes se resistan inicialmente a la propuesta.

La familia monoparental puede aprovechar este tiempo para asociarse a otros en este período y así, diversificar sus relaciones donde el padre o la madre a cargo compartan con otro(s) adulto(s) y los hijos se sientas más acompañados. Incluir a otros en las vacaciones que no necesariamente sean quienes ayudan durante el año en el cuidado del hijo o hija, es una buena idea para estas familias, pero deben considerar que con estos “otros” que se incluyan se debe tener suficiente conocimiento y confianza como para compartir la cotidianeidad y se puedan tramitar las diferencias que surgen de la convivencia y se puedan organizar de modo tal que las necesidades individuales o particulares de cada familia sea considerada.

La familia ensamblada puede estar constituida por una persona soltera sin hijos y otra que haya estado casado, ahora viudo o separado, y que tenga hijos, o por un otro que los tenga habiéndose mantenido soltero (los tuyos). También puede ser una pareja donde ambos hayan tenido uno o más hijos previamente (los tuyos y los míos) o una pareja en la que ambos aportan hijos y tienen otro niño producto de esta unión. En este tipo de familias la necesidad de llegar a acuerdos es mayor porque su composición es más variada y compleja dependiendo del grado de organización que hayan alcanzado, del tiempo que lleve la relación y de la etapa de compromiso en que se encuentren.

No es buena idea aprovechar la instancia de las vacaciones para presentar a una nueva pareja a los hijos sin haber tenido encuentros previos. No es el momento para materializar el sueño de la familia feliz reuniendo a los hijos de ambos sin que exista un vínculo razonablemente construido y bueno entre ellos. Este tipo de familia se constituye gradual y paulatinamente. Los que eligieron unirse fueron los padres, para los hijos no es natural aceptar al otro como alguien significativo y cercano. En la primera etapa es recomendable que cada padre veranee sólo con sus hijos y en forma independiente con la pareja. Desde el punto de vista de los adultos, aunque lleven un tiempo juntos, hay que tener en cuenta que los espacios familiares son excluyentes de la intimidad de pareja. Considerar esto como una realidad puede prevenir futuras frustraciones y resentimientos por sensaciones de abandono.

En las etapas iniciales de la convivencia de familias ensambladas es especialmente positivo que los tiempos de vacaciones contemplen tiempos de cada padre con sus respectivos hijos y tiempos en común, con todos juntos. Esto podría incluso mantenerse como una rutina a lo largo de la vida, mientras los hijos viven con la pareja. Para estas familias a menudo las vacaciones son un momento de importante tensión pues exige combinar los tiempos propios de la familia con hijos e hijastros y además los tiempos de los hijos con el padre o madre con el que no viven. Es una buena idea organizar esto con suficiente tiempo, sin improvisar, para alcanzar a tener todas las conversaciones necesarias entre los adultos involucrados y los hijos, especialmente los adolescentes.

Las diversas familias pueden facilitarse las vacaciones desde una actitud flexible para adaptarse a lo no cotidiano, respetuosa para hacer agradable la convivencia, aventurera para disfrutar de lo novedoso, cooperadora para no llegar más cansados y alegre para volver con buenos recuerdos.


Psicóloga Antonia Raies
Instituto Chileno de Terapia Familiar

martes, 28 de diciembre de 2010

Un tiempo para detenerse y agradecer

Como millones de personas en estas fechas, nos detenemos para pensar en el año que termina y en el que viene. Rito universal que, queramos o no, llevamos inscrito en alguna parte de nuestra memoria y repetimos cada vez que un año llega a su fin.

Esta vez, en este tiempo de balance, queremos detenernos …para agradecer….

A los miembros y al personal del Instituto Chileno de Terapia Familiar, porque con el aporte de cada uno de ellos, construimos lo que fue este año del Bicentenario, nuestro año N°27. Cada uno aportó desde donde habita en esta organización que es de todos: desde los equipos clínicos y psicosociales, desde la docencia, desde la dirección de los departamentos, desde las tareas administrativas. Gracias a todos el IChTF se ha mantenido y crecido a lo largo de más de un cuarto de siglo de existencia.

A todos los profesionales que fueron parte de los grupos de formación y especialización de 2010 en los programas de Post-Título en Terapia Familiar y de Parejas de Santiago, Talca y Antofagasta, en los diplomados de Terapia Familiar orientada a niños y adolescentes y Diplomado Psicosocial. A cada uno de esos 103 profesionales que confiaron en que en el IChTF encontrarían una formación seria, rigurosa y de excelencia, les agradecemos la confianza depositada.

A nuestros ex - alumnos, de estos y otros programas de formación, así como a quienes en forma permanente asisten a los cursos y actividades de perfeccionamiento a través de los cuales nos mantenemos conectados y en continuo aprendizaje. Ustedes son parte de la familia extensa de nuestra institución, a quienes hoy saludamos con mucho cariño.

A las instituciones con las que mantuvimos lazos de cooperación en la formación de profesionales: La Universidad Católica del Norte, Universidad de Talca, Universidad Alberto Hurtado, El Ackerman Institute for the Family of New York y la Fundación AIGLE de Buenos Aires. También a aquellas con las que mantenemos vínculos de colaboración en el ámbito de la intervención psicosocial: Fundación Amanecer, Centro semi-cerrado Calera de Tango, DEM, Municipalidad de Peñalolen, Koinomadelfia, CODENI, UNICEF, COANIL, Hogar de Cristo ,PIB de Huechuraba, CAINI y especialmente a la fundación PARENTESIS. Cada uno de ellos seguirá siendo parte central de nuestras redes para difundir el pensamiento sistémico relacional a otros profesionales a lo largo del país y contribuir al trabajo de equipos que hacen su labor con familias en situación de exclusión y vulnerabilidad.

Se nos va un año especial para el IChTF, porque a estas redes sumamos a las instituciones que confiaron en nuestra convocatoria para materializar las Quintas Jornadas Sistémicas, de la cual surgió un gran equipo de trabajo interinstitucional, aplicado, generoso, amable y eficiente. Gracias a la Facultad de Psicología de la Universidad Alberto Hurtado, a CAPSIS, al Instituto Humaniza, a la Universidad La Frontera de Temuco y a la Escuela de Psicología de la Universidada Católica. Estamos seguros que los lazos y las confianzas creadas se mantendrán y que volveremos a trabajar juntos.

Las Quintas Jornadas también nos dan la oportunidad de agradecer a cada uno de los miembros de este instituto que presentaron sus trabajos en esta importante actividad. Gracias a ellos, casi la totalidad de los equipos clínicos y psicosociales de nuestra institución mostraron a la comunidad profesional lo que hacemos, y de paso, nos dieron la posibilidad de sentir orgullo de pertenecer a ella.

Por último, en un año tan difícil para nuestro país, sólo nos queda agradecer dentro de esta gran familia que es el IChTF, a todos aquellos miembros que nos permitieron responder institucionalmente al llamado de colaboración profesional para los funcionarios del Servicio de Salud del Maule, una de las zonas más afectadas por el terremoto y maremoto del 27 de febrero y, muy especialmente, agradecerles por confiar en la gestión de este Directorio para representar y conducir los intereses de los integrantes de esta querida institución, los miembros del IChTF.
Un abrazo fraterno y nuestros mejores deseos para 2011
Directorio
Instituto Chileno de Terapia Familiar

jueves, 2 de diciembre de 2010

"Familias, parejas y dinero: nuevas maneras de facilitar las conversaciones acerca del dinero para terapeutas".

Como lo hacemos desde hace un tiempo, como parte de nuestro convenio, 2 veces al año el Ackerman Institute for the Family of New York nos propone algún tema para realizar un seminario/taller en nuestro país. Esta vez en Noviembre, nos propusieron el tema “Familias, parejas y dinero: nuevas maneras de facilitar las conversaciones acerca del dinero para terapeutas”, el que sería desarrollado por Judith Stern Peck, Terapeuta Familiar.

Lo primero que pensamos es que no era un tema popular o que pudiera concitar interés en nuestro público habitual de psicólogos, psiquiatras y/o terapeutas. Nos planteamos entonces si sería buena idea realizar la actividad con ese tema o si sería más prudente solicitar un cambio. Nuestro interés por explorar nuevos temas y profundizar en el entendimiento de las parejas nos hizo decidir correr el riesgo.

Nuestras peores fantasías se vieron confirmadas, 10 días antes del evento teníamos muy poco inscritos y sólo realizando una intensa campaña y con invitaciones personalizadas logramos captar a un número de personas que justificara hacer el seminario. La segunda gran dificultad fue encontrar algún terapeuta que estuviera trabajando con alguna pareja en que el tema del dinero tuviera relevancia. Curiosamente nadie estaba en esa situación o, si lo estaban, sentían que no era el momento de tocar el tema. Finalmente, un par de días antes de la llegada de Judith fue posible invitar a una pareja.

En el curso del seminario una de las primeras frase que dijo Judith fue: “ es mas difícil hablar de dinero que de sexo”. Ya hacernos conscientes de esto me pareció un aporte y me permitió entender desde otro lugar las dificultades que habíamos tenido para lograr realizar el seminario/taller. Es un tema que generalmente no tocamos como terapeutas, es un tema que no manejamos como terapeutas y por lo mismo queda invisibilizada la importancia que puede llegar a tener en una relación de pareja o en una familia.

Esto no deja de ser extraño ya que probablemente no hay terapeuta o persona que no piense que las parejas se pueden separan por dinero, que los hermanos dejan de verse por dinero, que los padres dejan de hablar con sus hijos por dinero, en fin las pasiones se pueden desatar por el dinero…. Probablemente no tenemos dudas de la relevancia que tiene o puede llegar a tener en la vida familiar, también podemos ver el mundo de significados que se despliega en relación al dinero: poder, independencia, dependencia, derechos y deberes, control, libertad, abuso, disfrute, obligaciones, oportunidades que se abren y limitaciones que se imponen tanto en la falta como en el exceso…. Aún con todo esto en nuestras mentes, es un tema de la terapia que no hemos hecho suficientemente visible o sobre el que muchas veces no nos hemos detenido a reflexionar.
Como un primer paso en este nuevo desafío, que para ser honesta sólo aparece como tal después de haber escuchado a Judith, les quiero sintetizar algunas de las ideas que ella nos planteó.
• Al hablar sobre dinero, con la pareja o familia, necesariamente nos movemos en 2 niveles, y debemos atender a ambos: el contenido que es el dinero, como lo obtenemos y como lo gastamos y el proceso que es la relación que está tras la forma en como nos organizamos frente al dinero, el significado que tiene en esa relación particular.
• Para abordar este tema los terapeutas tienen que comenzar pensando en el dinero, hacerse conscientes de la relación que tienen con el dinero, cuan cómodos se sienten hablando de él, cual es el significado que tiene para ellos.
• El significado y la relación que tenemos con el dinero viene del contexto familiar en que crecimos, del contexto socio cultural en que estamos insertos y de nuestra propia subcultura, esto es la comunidad en que nos movemos, ideas de cómo se vive la vida y de que se trata la vida. También influye la situación socio- económica, la estructura de clases en la que estamos, el status que me da el dinero que tengo.
• El dinero es un tema tabú y se requiere de un ambiente seguro para hablar de él. El ligarlo a los valores nos permite lograr ese ambiente seguro. Usamos los valores como un lenguaje para que las personas puedan explicar como toman las decisiones financieras, conscientes de que los valores cambian en las diferentes etapas de la vida.
• Es posible observar que a mayor discrepancia entre los valores que se promueven y la conducta final, es mayor la problemática en la relación familiar. Las discrepancias concentran la atención y traen al lugar central los problemas.

Durante el seminario también recibimos algunas herramientas útiles para realizar este trabajo:
• un set de cartas con las que facilitamos que la pareja reflexione y hable sobre los valores que están tras sus decisiones y su forma de manejarse con el dinero y el trabajo.
• el genograma económico, una forma de conocer la historia de la pareja y de la familia de origen de cada uno: nos permite conocer los significados en torno al dinero, el valor del trabajo, el status que ha entregado, las fluctuaciones que han existido, etc.

Estas son algunas de las ideas que nos entregó Judith, el seminario fue muy bien evaluado justamente por su novedad pero también por el excelente manejo que tenía nuestra invitada no solo del tema si no del trabajo terapéutico en relación al tema.

Creo que valió la pena el riesgo que corrimos, estoy segura de que aquellos que participaron salieron sintiendo que están más preparados para abordar el tema del dinero cuando es necesario y para realizar un mejor trabajo terapéutico.


Ps. Teresa Boetsch V.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Entrenamiento en Supervisión Sistémica

El lanzamiento de una nueva versión del Curso de Especialización en Supervisión del IChTF para 2011 me permite compartir la experiencia como participante en el Taller de Supervisión para supervisores en entrenamiento, que se encuentra entre las que más me han aportado para mi crecimiento profesional y personal. Me ha permitido –desde una mirada recursiva más- comprender que el proceso formativo evoluciona: lo que comenzó hace años durante el Postítulo de Terapia Familiar, con el aprendizaje experiencial de que somos “observadores-partes-de-lo-observado” en todo encuentro con familias consultantes, hoy se plasma en el quehacer de la supervisión sistémica: he internalizado el hecho de que la persona, terapeuta y supervisora que soy, participa y se actualiza en cada encuentro intersubjetivo, tanto con el sistema supervisado como con el consultante.

SELLO ICHTF He tenido el privilegio de participar en un Taller con el sello inconfundible del Instituto, que favorece miradas profundas y promueve tanto el compromiso personal como el quehacer ético y respetuoso hacia quienes consultan. Un sello que ha estado presente a lo largo de mi formación como Terapeuta Familiar, como Diplomada en niños y adolescentes y ahora como supervisora en el IChTF que incluye la exigencia cuidadosa por parte de los supervisores a cargo (esta vez meta supervisores), la entrega generosa de conocimientos, miradas y estrategias de intervención; el sello del humor, las risas y también las lágrimas compartidas; de la solidaridad, cariño e incluso amistad entre compañeras/os de formación (¡en este grupo somos nueve mujeres y cada una ha sido un gran descubrimiento!). Sólo en este clima es que se puede mirar con valentía cómo nuestras historias de vida y de vínculos tempranos requieren de nuestra consideración permanente y están presentes al momento de “acompañar” y de “acompañar a acompañar” a otros; sólo de esta manera se hace posible abrir el alma para estar conscientes de nuestras resonancias, nudos ciegos, empatías o quiebres de ésta.

CALIDAD DE LOS SUPERVISORES Hemos tenido el privilegio de contar con supervisores de excelencia en lo profesional y de gran calidad humana (Eduardo Nicholls y Cecilia Jara en 1er. año; Eduardo Carrasco y Margarita Díaz en 2do. año), que nos han acompañado progresivamente a ir comprendiendo lo que ocurre y lo que se juega en cada supervisión, desde el modelo sistémico. La tarea principal ha sido instarnos a incorporar nuestra subjetividad en el proceso de supervisión, a incluir tanto nuestra identidad de supervisor/a, como la del supervisado en la comprensión de ésta. Han sido guías, acompañantes y -como ellos mismos nos han comentado- cuidadores de que en todo momento “el grupo se sienta en un lugar seguro”.

IMPORTANCIA DEL GRUPO Durante mi participación en este Taller, he “vuelto a aprender” que este modelo considera al grupo como aspecto esencial para la formación. Desde el enfoque intersubjetivo, como nuestros supervisores han insistido, se enfatiza que es sólo desde la interacción continua que se genera la subjetividad (espacio terapéutico, proceso grupal, supervisión) y que son las relaciones las que crean significados necesarios para el trabajo con otros sistemas humanos. Así, una vez que se ha generado el clima de intimidad, profundidad, complicidad y confidencialidad necesarios, el grupo de trabajo emerge y actúa como sostén y, a la vez, impulsor de las dinámicas que allí se generan; permite que queden regulados tanto el nivel de exposición como el de intensidad con que se trabajará y que emerja la emocionalidad necesaria como para que se haga posible acompañar a su vez los dolores de quienes nos consultan. Se establece una relación de “mutualidad asimétrica” entre supervisores y supervisados: somos parte del mismo grupo, pero son ellos quienes asumen la responsabilidad final del cuidado y guía. Así, el grupo es capaz de contener, regular, avanzar o retraerse si es necesario, en dinámicas que son isomórficas y están en relación recursiva entre lo que ocurre en la familia y en la terapia.

CONCLUSIÓN Estamos a dos meses de concluir nuestro trabajo de dos años; si miro hacia atrás, admito que me generaba ansiedad y algo de temor dar este nuevo salto en mi formación, que se fue disipando precisamente gracias a un buen grupo de trabajo. Hoy ha crecido mi convicción de que este Instituto es un gran lugar para quienes estén pensando en formarse en el área de la terapia sistémica.

Ps. Alejandra Aspillaga Vergara
Terapeuta Familiar y de Parejas
Instituto Chileno de Terapia Familiar

lunes, 18 de octubre de 2010

Despidiendo las Quintas Jornadas Sistémicas

Hemos llegado al final del camino que iniciamos en abril de 2009. Y, hemos llegado contentos. Cansados también, pero con un cansancio que sabemos va a dar paso luego a la satisfacción de la tarea cumplida.

Hemos recibido durante estos días expresiones de reconocimiento por haber generado la posibilidad de conocer y compartir trabajos de muy buena calidad. Nosotros pensamos lo mismo. y nos alegra enormemente el nivel de todas las presentaciones.

Hemos conocido el trabajo de equipos de muy diferentes instituciones y lugares y reflexionado en torno a los temas de siempre, pero con una mirada novedosa y un espíritu creativo que nos refrescan. También hemos escuchado temas nuevos, desarrollos conceptuales que complejizan la comprensión de las familias, las parejas, las dinámicas sociales, las crisis. Hemos escuchado a terapeutas de larguísima trayectoria, que han ofrecido su experiencia versión 7.0 para abordar temáticas del siglo XXI, con la riqueza que da la sabiduría y la mirada renovada. Hemos escuchado también a profesionales jóvenes, llenos de energía y que plantean interrogantes que nutren el quehacer de los que están empezando y también de los que llevan ya tiempo en el camino. A todos ellos, muchas gracias por la generosidad de compartir y de escuchar lo que los otros hacen en sus propios ámbitos.

Estamos contentos, porque creemos que cumplimos con generar un espacio grato y de calidad para construir una gran jornada. Jornada que fue pensada de modo tal, que su resultado es una co-construcción entre los expositores y la organización. Sin todos ustedes, esto no habría sido posible. Los contenidos y la experiencia la pusieron ustedes y nuestros invitados nacionales e internacionales.

Edith y Steffano, con su larga experiencia aportaron con conceptos y metodologías, que sin duda enriquecerán nuestro quehacer. Ambos, de una sencillez impresionante, compartieron con nosotros el momento del rescate del último minero. Se sentaron frente a un televisor y con infinito respeto y emoción, creo yo, asistieron a este momento histórico junto a nosotros. Esa sensibilidad, esa capacidad de sintonizarse con lo que ocurre a su alrededor, aún cuando no los toque directamente, es parte de lo que los une a ellos con cada uno de nosotros, que por varias razones -ahora sabemos que entre ellas la de haber sido terapeutas fracasados en nuestras familias de origen- elegimos acercarnos a lo sistémico-contextual como una opción epistemológica para pensar y trabajar desde ahí.

La organización de estas jornadas, como cualquier otra experiencia bien aprovechada de la vida, nos deja importantes aprendizajes que servirán para futuras jornadas. Aprendizajes de todo lo bueno vivido y lo que resultó como esperábamos o mejor de lo que esperábamos, pero también aprendizajes de aquello que no fue como quisiéramos. Fundamentalmente hubiésemos querido que la convocatoria fuese mayor, y que más profesionales tuvieran el privilegio que cada uno de nosotros tuvo de nutrirnos de tanto trabajo de gran calidad. Tenemos el desafío por delante de lograr conciliar de mejor manera la accesibilidad con mantener los estándares de calidad en lo operativo y académico.

Tendremos tiempo para hacer un balance de lo que han sido estos días y seguir pensando respecto de cómo seguir adelante. Para ello convocamos a otras instituciones previamente a las jornadas, con la idea de iniciar un proceso de diálogo que esperamos sea fructífero en cuanto a construir redes entre quienes estamos en algún lugar de la gran órbita de lo sistémico. Así, las sextas jornadas podrán hacerse una realidad en algunos años más…esperamos que no doce.

Llegó el momento de la despedida y como cualquier despedida. (después de tener una experta en duelo con nosotros, que nos recuerda incansablemente la importancia de que los círculos se cierren)..como cualquier despedida, debe centrarse en la gratitud y lo dado, además de lo que termina o se pierde.

Quiero pedirle a Carolina Bozzo, que suba al escenario.

Gracias Carolina a ti y a Capsis, pues con tu experiencia y sabiduría siempre nos alentaste en los momentos difíciles y nos recordaste el espíritu de equipo fundamental para hacer bien y amablemente las tareas.

Quiero agradecer a Freddy Orellana del Instituto Humaniza quien con su laboriosidad y espíritu reflexivo sacó adelante un montón de detalles.

A Mauricio Arteaga, decano de la facultad de Psicología de la UAH, quien no nos puede acompañar hoy porque debió viajar a España a acompañar a su señora que con 6 meses de embarazo fue a rendir su examen de doctorado. Mucha suerte para ellos y gracias a Mauricio que puso a disposición de estas jornadas no sólo los recursos operativos de su escuela, y a sus alumnas que nos acompañaron en todo momento para que esta jornada funcionen de la mejor manera, sino la visión política imprescindible para emprender una tarea de esta naturaleza.

A Claudia Lucero, quien desde la Universidad de La Frontera en Temuco, trabajó incansablemente como coordinadora del comité científico para recibir, seleccionar y organizar cada uno de los trabajos que formaron parte de lo que vimos estos días. Si a alguno de ustedes les llegó demasiadas veces un correo de Claudia….bueno, así logró que todo funcionara.

A Alejandra Martínez, quien se incorporó al trabajo en la etapa más intensa y que con su experiencia en la organización de eventos fue un apoyo fundamental para mí y para la comisión.

Quiero dar las gracias especialmente a Fabiola Meneses, la secretaria general de las Jornadas y en su nombre a todas las secretarias que apoyaron esta labor. Fabiola con su incansable dedicación, su tranquilidad para enfrentar las innumerables dificultades que se presentan en la organización de cualquier actividad de este tipo y la dulzura con que se relaciona con las personas..ha sido la piedra angular de este evento. Fabiola, las Quintas Jornadas tienen su sello.

Por último, quiero agradecer al Directorio del Instituto Chileno de Terapia Familiar la confianza depositada en mí para representar a esta institución, a la que tanto quiero, en esta actividad. Por creer que era un sueño posible y que tendría la capacidad de aunar el trabajo de diferentes instituciones y de profesionales de gran prestigio en una labor mancomunada para aportar más allá de cada una de nuestras instituciones.

Me despido en nombre de esta Comisión y espero que nos encontremos en unos pocos años más, más grandes, con más experiencia, pero con el mismo espíritu de aprender unos de otros y de disfrutar juntos. Sugiero, tomar clases de cuecas bravas desde ya.

Un abrazo y los dejo con 2 minutos de música para cerrar con una hermosa canción.

Ps. Claudia Cáceres P.
Presidenta
Quintas Jornadas Sistémicas

jueves, 16 de septiembre de 2010

El sufrimiento de Chile


Ps. Edith Goldbeter-Merinfeld
(Traducción realizada por Ps. Claudia Manhey)

Chile ha sido bruscamente golpeado este año. Por un sismo en febrero de 2010 y por un derrumbamiento de mina que bloqueó a una treintena de mineros en un bolsillo de aire en el que están enterrados, viviendo ahí, sin su consentimiento.Estas catástrofes humanas produjeron muertos, traumatizados y tocaron a todo un país.

Voy a proponer algunas reflexiones sobre cada una de ellas y también sobre su impacto en conjunto.

Querría precisar que, aunque he tenido una práctica terapéutica que me ha hecho encontrar numerosas personas en duelo y traumatizadas, jamás he estado confrontada con una situación tan gigantesca como la que se vive actualmente en Chile, y mis reflexiones no pretenden entregar una visión realista y objetiva de este desastre.

Paul Watzlawick describió (Watzlawick y Hacker, 1988) que cuando le construyeron a la Nasa inmensos hangares para proteger los cohetes, se habría pensado que este tipo de refugios respondía a las mismas reglas que los sistemas más pequeños, provistos de un simple techo. Sin embargo, no fue el caso: En estos lugares cubiertos e inmensos, hubo turbulencias climáticas que jamás se manifestaban en los garajes de tamaño normal. Es decir, no podemos transponer modos de funcionamiento identificados en pequeños sistemas a sistemas mucho más gigantescos.

Seguiré entonces siendo prudente al evocar los efectos de traumatismos en grandes grupos sociales, evitando inferir automáticamente a partir de lo que pasa en una familia lo que sucedería en una institución confrontada a circunstancias "análogas".

Sea lo que sea, respecto al temblor de tierra y sus consecuencias - número de muertos entre los que algunos fueron en un principio declarados desaparecidos, las destrucciones de casas y de bienes-, no puedo abstenerme de asociar estos acontecimientos con lo que viven supervivientes de guerra…:No encontrar a los suyos, perderlos de manera brutal e inesperada, sin haber podido decirles adiós, sin estar seguros al principio que verdaderamente perecieron, deja un hoyo abierto en las generaciones y convierte el proceso de duelo en algo extremadamente difícil.

Las vivencias de los sobrevivientes pueden entonces ceder bajo preguntas diversas y lancinantes: ¿por qué les aconteció esto a ellos y no a mí?, ¿quizás habría tenido que explicarles antes esto o aquello?, ¿no debería haberme reconciliarme con ellos antes?, ¿habría podido salvarlos?… Es muy difícil avanzar en un proceso de duelo cuando tales preguntas están presentes y quedan sin respuestas, o a lo menos sin ecos…

Todas estas vidas que brutalmente se volcaron en la nada dejan tal vacío…

Si tales situaciones son enfrentadas por profesionales, su modo personal de aproximarse a las ausencias y su manera vivir los duelos pueden correr el riesgo de amplificar el malestar de los que les piden ayuda, o reforzar una pared de incomprensión y de ese modo instalar un sentimiento de injusticia.

El trabajo de "tutor profesional de resiliencia" (cf. Goldbeter-Merinfeld, 2010 b) es arduo y delicado. Se tratará para el terapeuta de lograr "abrir" la comunicación, es decir de permitir los intercambios de emociones en el seno de la familia. Esto significa también que este profesional esté dispuesto a oírlos, a aceptarlos (no puede calificarlos, o siquiera pensar en ellos como inadecuados, inconsistentes o inapropiados). Se trata entonces de respetarlos, aún cuando les serán propuestos reencuadres alternativos para ensanchar la relación que tiene con el entorno. De hecho es parte de la psicoterapia cambiar la relación con el entorno, abriendo más ampliamente la mirada y enriqueciendo desde ahí el paisaje observado... (Goldbeter-Merinfeld, 2010 a)

Me gustaría destacar otro punto: La guerra, como la injusticia de ciertas desapariciones y muertes, es algo que Chile ya sufrió bajo la dictadura. Pero por lo menos hubo un enemigo designado que pudo más tarde transformarse en el objeto de cóleras, de venganzas, aunque fuera sólo en un nivel fantasmal. Esto permitió a algunos expresar la cólera, los reproches y la frustración. Sabemos (cf. Bowen, 1976, y su noción de sistema comunicacional abierto) que la posibilidad de expresar los sentimientos a los cercanos respecto a la muerte de un ser querido facilita el proceso de duelo (cf. Goldbeter-Merinfeld, 2003).

¿Pero en este caso, quiénes son estos "enemigos designados"? ¿La Tierra y sus fallas? ¿El estado que debería haber alejado a la población de estos lugares?- ¿Pero, no es todo el país un lugar donde tales riesgos existen? Podemos preguntarnos si la impotencia de encontrar un blanco responsable no es aquí un factor agravante y si la reflexión de los interventores no debiera profundizar en estas nociones y en las alternativas posibles…

Las reparaciones de todo orden muestran que otros, en el país o en el extranjero, comprendieron el perjuicio y su injusticia, pero éstas guardarán siempre un gusto de "demasiado tarde": demasiado tarde porque el mal está hecho, demasiado tarde porque algunos no se beneficiarán de eso, y porque es demasiado tarde para algunos…

Esto no impide que sea preciso ayudar a los sobrevivientes a aceptar su sobrevivencia, que establezcan rituales para dar el peso a los ausentes, a desplegar lugares hasta simbólicos a los que puedan dirigirse y avanzar en sus intercambios; a esos lugares personalizados se les pueden depositar memorias que permitirán a los deudos abrirse lentamente un camino hacia la recuperación de la confianza en la vida…

Además de las pérdidas de vidas humanas, las casas destruidas y los bienes aniquilados provocan otros duelos que hay que hacer: los de haber tenido un buen pasar adquirido gracias al trabajo y a los esfuerzos diarios, y que habían entregado un sentido seguridad respecto del futuro. Esta vía segura se rompió para desembocar en la miseria y la incertidumbre. Cómo caer a cero o bajo de cero, habiendo sido despojado, ya que el entusiasmo y los recursos físicos del comienzo, que habían sostenido los esfuerzos con vistas a alcanzar este bienestar relativo, ahora están ausentes, saqueados por la tristeza, la depresión o la edad…

La vivienda, más allá de la base de seguridad que ofrece, es también el lugar donde están guardadas las memorias - las fotos, las cartas, los objetos guardados de otras generaciones, los legados, los regalos – es decir las huellas de filiación y de pertenencia. Cuando esos rastros preciosos de la historia desaparecen, ¿cómo construir un futuro si no ya no se cuenta con su apoyo? Es aquí dónde se vuelve preciso ayudar a estos sobrevivientes a recoger sus cuentos del pasado, sus descripciones de los miembros desaparecidos, de reunirlos en un escrito para concretar un rastro transmisible a las generaciones futuras. Estos cuentos materializados no deberían sólo contener las fotos de las ruinas del sismo, sino también los cuentos respecto a los acontecimientos que precedieron el terremoto, y también los que se remontan lo más lejos posible en el pasado.

Los interventores psicosociales que encuentran a estos sobrevivientes pueden transformarse en tutores de resiliencia o intentar serlo con el fin de favorecer un salto que permita una bifurcación respecto a la vía fijada por las vivencias post-traumáticas. Esto significa que los terapeutas crean en la posibilidad de un reencuadre en la manera que ellos contemplan el futuro. Y aquí, sólo puedo recordar cuánto la noción de trabajo de duelo, la capacidad de hacer el duelo del futuro es la esencial, y es esta faceta del duelo la que el interventor tendrá que flexibilizar en primer lugar… (Goldbeter-Merinfeld, 2003)

Otro acontecimiento conmueve actualmente Chile: los mineros sepultados. Acabo de leer en la prensa que cinco de ellos se aislaron y parecen deprimirse…

No olvidemos que si bien esta treintena de mineros siente la solidaridad del pueblo hacia ellos, y también de extranjeros, siguen encerrados en un contexto particular: el contraste entre el día y la noche no es perceptible sino sólo por sus sensaciones corporales y por las informaciones que vienen del exterior. No gozan del beneficio de la luz de día. Conocemos el efecto antidepresivo de esta luz. Además, el tiempo (hablamos de tres o cuatro meses) que todavía deberán pasar bajo tierra antes de ser socorridos, es enorme y puede gastar el ánimo. La familia, los cercanos y las costumbres de vida y rituales diarios están fuera de su alcance, cuando estos elementos son los que contribuyen para nuestra seguridad y estabilidad. Estos hombres están pues, en un desequilibrio completo con relación a su modo de vida acostumbrado. Es aquí dónde la fuerza del grupo, la organización del sistema debe crear formas de apoyo alternativo.

Pudimos también comprobar los recursos del sistema de estos mineros creado sobre las bases de una reclusión forzada: organizaron una vida bajo tierra, con reglas y rituales, mostrando al mismo tiempo los tesoros de "salud" de lo humano. Pero no sabemos cómo este sistema evolucionará en el tiempo…

Estos hombres saldrán en todo caso diferentes de lo que eran al entrar. Tendrán, a su salida que readaptarse al mundo exterior, aunque sueñen ahora con este momento, necesitarán nuevas cualidades adaptativas, lo que representará para algunos un esfuerzo doloroso incluso inalcanzable. Sus cercanos se habrán acostumbrado en vivir con un ausente presente, pues habrán cambiado también y anticipado a su manera lo que pasará a su vuelta… Los cercanos pues tendrán que readaptarse también a este nuevo hombre formado a partir de la experiencia del encerramiento y del grupo…

Será posiblemente necesario contemplar un trabajo de duelo de lo que habrá sido para el minero un capullo, su matriz subterránea. La confrontación a las realidades del diario vivir en el exterior, de los niños, de la pareja, los parientes, del trabajo, de la vida social en general ya no tendrá ni el mismo sentido ni el mismo gusto que antes del encierro. Además, esta realidad será comparada con la situación que habrán soñado sin duda durante todo el tiempo de reclusión…y esto será recíprocamente vivido por los cercanos…

Estos dos acontecimientos conmovedores que son el terremoto y el derrumbamiento de la mina que encerró a los mineros, marcando las trayectorias de sus participantes y de los testigos próximos, habrán perturbado el curso del tiempo: sus anticipaciones del futuro concebidas antes de estos acontecimientos se habrán revelado insensatas y ajenas; nuevas visiones del futuro, articuladas sobre las vivencias traumáticas corren el riesgo de ser difíciles de instaurar o generar. Todo un trabajo debería hacerse (con o sin ayuda) para permitir a las familias tocadas de hacer sus duelos diversos y de construir una nueva vía.

martes, 7 de septiembre de 2010

Una lección acerca de los recursos y las posibilidades

La semana pasada dos de mis hijos tuvieron la increíble oportunidad de estar en una conferencia que dio Nik Vujicic en el Saint George´s College, donde estudian. Para quienes no saben quién es él, basta con decir que es un hombre australiano, de 23 años de edad, que nació sin brazos ni piernas, que recorre el mundo dando conferencias motivacionales acerca del sentido de la vida y que lo puden ver en algunos videos buceando, haciendo surf, andando en skate y jugandoa la pelota.

Mientras estudiaba ciencias con mi hijo de 10 años me acordé que él había estado durante la mañana en la conferencia , entonces le pregunté entusiasmada, cómo le había ido. Mi hija de 8 años, que escuchaba esta conversación, interrumpió y preguntó: ¿quién es él?. Yo le dije."es un invalido....." y me detuve ante la cara entre extrañada y horrorizada de mi hijo que me dijo: "mamá...no es un inválido, es sólo un hombre que no tiene extremidades".

Han pasado los días y no dejo de emocionarme con este recuerdo. Una gran lección. El concepto de invalidez dejó de ser transparente y cambió de significado. No basta nacer sin brazos ni piernas para ser inválido. De hecho, se puede tener las extremidades, no tener ninguna limitación física, y ser inválido.

Este hombre ...y mi hijo..me han hecho preguntarme qué hace que una persona viva como un impedimento una limitación o, qué hace que una persona viva y se defina más allá de las limitaciones y dificultades que la vida le ha puesto por delante.

Pienso entonces en la familia que tiene que haber detrás de este hombre y en la capacidad de ésta de amar. Amar en el sentido en que Maturana lo plantea. “El amor constituye el espacio de conductas que aceptan al otro como un legítimo otro en la convivencia”. Es así como, la ausencia del amor, lleva al rechazo y viceversa.
En la experiencia del amor, la corporalidad es secundaria, pues "nuestra corporalidad nos constituye, y, el cuerpo no nos limita, sino que nos posibilita...es a través de nuestra realización como seres vivos que somos seres conscientes, que existen en el lenguaje" (Maturana, 1990)

¿Cuáles habrán sido los diálogos de los padres cuando supieron que su hijo nacería sin piernas ni brazos para decidir que era un hijo que querían tener?, ¿cuáles habrán sido los diálogos entre ellos y su hijo para transmitirle a éste que él era un legítimo otro y que su existencia no pasaba por su particular corporalidad?, ¿cuáles habrán sido los diálogos internos de este hombre para decidir seguir adelante con su vida y hacer de ella un símbolo de esfuerzo, de superación, de confianza y de Fe?

En estos días he compartido esta historia y esta experiencia con algunos de mis pacientes, especialmente con aquellos que han hecho de sus limitaciones un impedimento o que han tenido ganas de “tirar la toalla” . Esta historia me ha permitido volver a centrarme en uno de los núcleos fundamentales de la terapia familiar y una de las razones más importantes de por qué seguí ese camino, como creo, ha sido razón para otros muchos: los recursos y las potencialidades de las personas, las familias, las parejas y los sistemas en general.

Vujicic, su familia, y probablemente toda la red que ha estado en torno a él nos recuerdan que, cómo dice él…”Lo único que realmente se necesita para levantarse es tener la cabeza”. Pero, no importa sólo la cabeza física, sino que tan importante como ella son las ideas que tenemos dentro de ella. Si pensamos, si nos pensamos sólo desde el déficit, si nuestra ideología es que los déficits, físicos, emocionales o sociales nos determinan, seremos inválidos o semi inválidos.. al menos. Si nos pensamos como seres humanos, llenos de fortalezas y con algunos déficits, podremos “levantarnos”, sostenidos en nuestros recursos y potencialidades.

Los invito, especialmente a quienes no conocen a Vujicic, a ver un corto reportaje hecho en un canal de TV de su visita al Saint George´s.

http://tele13.13.cl/noticias/reporteros/20484.htm

Ps. Claudia Cáceres