jueves, 27 de marzo de 2014
Magíster en Estudios Sistémicos Relacionales de la Familia y la Pareja
Muy contentos con la
alianza IChTF-UAH para el Magíster Estudios Sistémicos Relacionales de la
Familia y la Pareja que se encuentra en los últimos días de postulación para
esta nueva y remozada versión. Compartimos una pequeña entrevista en que la Directora del
programa, la Psicóloga Soledad Larraín contesta algunas de las preguntas más
frecuentes acerca de nuestro Magíster.
¿Cuál es la particularidad de este Magíster
respecto de otros en el área de la psicología?
La organización familiar y los modelos de familia
han sufrido importantes cambios en las últimas décadas. Estos cambios deben
permear el análisis teórico sobre el tema, como también las políticas sociales
que se implementan en el país, las que están basadas en un concepto de familia,
muchas veces ajena a su realidad actual. El Magister y Diplomado en Estudios
Sistémicos Relacionales de la Familia y la Pareja, tiene por finalidad
desarrollar una reflexión crítica respecto del desarrollo teórico de los
estudios relativos a la Familia y la Pareja; desarrollar habilidades
metodológicas para llevar a cabo investigación en las políticas sociales que
hoy se están implementado en los temas relacionados con familia y las parejas
y, por último, generar conocimiento que refleje la realidad de las estructuras
familiares en Chile.
¿Cuál es la relación que tiene el Magíster con el
Post-Título de Terapia Sistémica de Familias y parejas del IChTF?
El Magíster es un proyecto conjunto entre el
Instituto Chileno de Terapia Familiar (IChTF) y la Facultad de Psicología de la
Universidad Alberto Hurtado (UAH). En este proyecto se pretende rescatar la
amplia experiencia del ICHTF en la formación de terapeutas y la UAH aporta su
experiencia y conocimientos en metodologías de la investigación social. Entre ambas
instituciones se ha formado un espacio académico que profundiza el estudio de
las temáticas vinculadas a la familia y la pareja actual.
¿Qué aporta a los profesionales que ya se formaron
como terapeutas familiares?
Les aporta un espacio de reflexión sobre la
realidad familiar actual, como también habilidades metodológicas para generar
conocimiento que se origine en la realidad familiar de nuestro país y en la
propia práctica de los terapeutas.
¿Y a los terapeutas familiares formados en el
IChTF?
El Instituto Chileno de Terapia Familiar ha tomado
la opción de diferenciar la formación terapéutica y dirigirla a través de su
Post-Titulo de Terapia Sistémica de Familias y Parejas, a quienes están
esencialmente interesados en el desarrollo de la psicoterapia y de habilidades
clínicas. El Título de terapeuta del IChTF conduce a la acreditación como
Especialista en Psicoterapia. Con la alianza con la UAH, los terapeutas ya
formados, o en formación en el ICHTF, pueden complementar su formación
ampliándola al campo de las políticas sociales, la evaluación de proyectos y la
adquisición de herramientas de investigación. Con esto, pueden enriquecer sus
conocimientos y prácticas y aportar en el campo de las políticas públicas y
obtener el grado académico de Magíster.
¿Qué profesionales pueden optar a esta formación de
post-grado?
Pueden optar todos los profesionales vinculados al
trabajo con familias y parejas, como psicólogos, psiquiatras, trabajadores
sociales, abogados, etc. Todos los profesionales que quieren incorporar o
profundizar en sus miradas y prácticas el modelo sistémico relacional.
Preguntas al correo magisterfamilia@uahurtado.cl
dirigidos a la Coordinadora Académica Ps. Francisca Puga.
martes, 7 de enero de 2014
“Patrimonio histórico y emocional del Instituto Chileno de Terapia Familiar: La Historia después de la primera década"
2013 fue el
año de la celebración de los 30 años del Instituto Chileno de Terapia Familiar
y aún cuando vamos dejando atrás lo vivido como parte de los festejos, quedarán
en nuestros recuerdos los momentos especiales de cada una de las
actividades.
Queremos
terminar esta etapa compartiendo la historia narrada por la Presidenta del
Instituto en el encuentro Institucional de La Leonera. Porque toda institución
que crece y se renueva necesita conocer y hacer suya la historia que funda el
presente. La historia a partir de los 10 años de fundación del IChTF,
vivida y contada en primera persona, para que cada uno recuerde su propia
historia institucional y para que sea conocida por quienes se han unido más
tarde.
A los
amigos y amigas que han estado cerca o por momentos han sido parte de esta
historia, nuestro abrazo fraterno y gratitud.
lunes, 2 de diciembre de 2013
Ceremonia Titulación Terapeutas Familiares y de Pareja 2013
![]() |
| Terapeutas Familiares y de Pareja IChTF 2013 |
Se titularon el 22 de Noviembre:
Antofagasta:
Carolina Alday M.; Ingrid Alfaro M.; Susana Díaz
A.; Mariela Flores B.; Karla Gaete T.; Mónica Guzmán G.; Norma Molina M.;
Patricio Ramírez N.;
Talca:
Gicela Cáceres A.; Cecilia Cisternas I.;
Carolina Mora R.; María Ignacia Sepúlveda R.;
Valparaíso:
Loreto Lillo A.
La Serena
Hugo Rojas J.; Claudia Valladares V.
Santiago:
Paulina Álvarez Z.; Cristián Anuch J.; Álvaro
Campos M.; Alejandra Cobos, S.; Constanza Contreras N.; Cristián Dacaret Z.;
María José García R.; Ester Hasson C.; Isabel Jarpa M.; Valerie Jeanneret M.; Alejandra
Kuthe F.; María de la Luz Mesa M.; Paulina Peña F.; Alejandra Pérez S.; M.
Alejandra Rivera S.; Cecilia Sostín R.; M. Gabriela S.
Compartimos con Ustedes el discurso con que la Presidenta del IChTF recibió a los terapeutas titulados y sus familias.
Estamos llegando al fin de un ciclo y con él, al comienzo de otro, para cada uno de quienes se titulan hoy como terapeutas familiares y de pareja del Instituto Chileno de Terapia Familiar. También es un final para sus familias, que inevitablemente ven interferidas durante algo más de dos años sus rutinas y sus vidas. También es el fin de un nuevo ciclo para nosotros.

Compartimos con Ustedes el discurso con que la Presidenta del IChTF recibió a los terapeutas titulados y sus familias.
Estamos llegando al fin de un ciclo y con él, al comienzo de otro, para cada uno de quienes se titulan hoy como terapeutas familiares y de pareja del Instituto Chileno de Terapia Familiar. También es un final para sus familias, que inevitablemente ven interferidas durante algo más de dos años sus rutinas y sus vidas. También es el fin de un nuevo ciclo para nosotros.

Están reunidos acá terapeutas que se formaron en distintos momentos,
algunos hace muchos años ya, que con perseverancia han logrado que
el esfuerzo se materialice en el título que hoy recibirán. Otros, recién hasta
hace pocos meses eran alumnos regulares de nuestro
programa. También hay terapeutas que se formaron y viven en
diferentes ciudades de nuestro país –Valparaíso, Talca, La Serena y
Antofagasta- Psicólogos y psiquiatras, que se desempeñan
laboralmente en diferentes ámbitos, pero todos con la experiencia común de
haber vivido un proceso de formación como terapeutas de familias y parejas en
nuestro instituto.
Todos ustedes, algunos desde hace algún tiempo y otros, a partir de hoy, recorrerán diferentes caminos y llevarán lo que han aprendido y vivido con nosotros a los lugares por lo que pasen, a los lugares a los que lleguen, y por supuesto, a los lugares en que se queden.
Esos lugares que habitarán con lo adquirido acá, no son sólo sus lugares de trabajo y, aquello que se llevan, no son sólo herramientas profesionales. Al menos, eso es lo que esperamos. Hemos pensado y nos involucramos en el programa de formación pensando en que persona y terapeuta son una unidad indisoluble y confiamos en que se llevan una particular manera de entender y participar de las relaciones humanas, más allá de la relación terapeuta- paciente y más allá de la práctica clínica.
Confiamos en que les hemos logrado transmitir una ética de las relaciones que los invita a ver el modo en que participan en ellas y no sólo lo que los otros hacen en ellas. Una ética que los - y nos -hace responsables de lo que aportamos a las relaciones tanto en sus dificultades y sufrimiento como en el crecimiento y en los aspectos amorosos de ellas. Una ética que surge de mirarnos como participantes y no sólo como observadores de realidades que ocurren independientemente de nosotros.
Desde esta perspectiva, aquello que se llevan, lo construimos juntos. Aquello que se llevan, fue posible porque estábamos nosotros y estaban ustedes en un tiempo y en un lugar que nos acogió. La formación que tuvieron fue el resultado de la danza que danzamos juntos. Danza que como la vida, tuvo momentos de encuentro, felicidad, satisfacción, armonía y gratitud y otros de desencuentro, de frustraciones, de penas y de más de algún tropezón por ahí. Alguien podría decir “a pesar de eso, construimos”. A nosotros nos gusta pensar: Con todo eso construimos”. “A partir de eso construimos”.
Con lo construido, todos aprendimos. Crecieron ustedes y crecimos nosotros. Ustedes aprendieron modos de mirar, modos de hacer, modos de estar en las relaciones. Nosotros también, pero además, aprendimos cómo construir aprendizajes para los tiempos actuales y una vez más nos sentimos interpelados a repensarnos y a ir ajustando nuestra formación y nuestra acción como docentes y supervisores a las necesidades formativas de los terapeutas de hoy. Ustedes, no son los terapeutas de antes. Como dijo Neruda….”nosotros los de entonces, ya no somos los mismos”
Sin duda, también aprendimos para nuestras propias prácticas como terapeutas y como supervisores. Aprendimos de las familias y parejas que supervisamos y también de los terapeutas que las atendieron. Aprendimos de sus aciertos y desaciertos. Incorporamos ideas nuevas y prácticas que sin duda enriquecieron el bagaje con que llegamos cada año a encontrarnos con los nuevos grupos.

Todos ustedes, algunos desde hace algún tiempo y otros, a partir de hoy, recorrerán diferentes caminos y llevarán lo que han aprendido y vivido con nosotros a los lugares por lo que pasen, a los lugares a los que lleguen, y por supuesto, a los lugares en que se queden.
Esos lugares que habitarán con lo adquirido acá, no son sólo sus lugares de trabajo y, aquello que se llevan, no son sólo herramientas profesionales. Al menos, eso es lo que esperamos. Hemos pensado y nos involucramos en el programa de formación pensando en que persona y terapeuta son una unidad indisoluble y confiamos en que se llevan una particular manera de entender y participar de las relaciones humanas, más allá de la relación terapeuta- paciente y más allá de la práctica clínica.
Confiamos en que les hemos logrado transmitir una ética de las relaciones que los invita a ver el modo en que participan en ellas y no sólo lo que los otros hacen en ellas. Una ética que los - y nos -hace responsables de lo que aportamos a las relaciones tanto en sus dificultades y sufrimiento como en el crecimiento y en los aspectos amorosos de ellas. Una ética que surge de mirarnos como participantes y no sólo como observadores de realidades que ocurren independientemente de nosotros.
Desde esta perspectiva, aquello que se llevan, lo construimos juntos. Aquello que se llevan, fue posible porque estábamos nosotros y estaban ustedes en un tiempo y en un lugar que nos acogió. La formación que tuvieron fue el resultado de la danza que danzamos juntos. Danza que como la vida, tuvo momentos de encuentro, felicidad, satisfacción, armonía y gratitud y otros de desencuentro, de frustraciones, de penas y de más de algún tropezón por ahí. Alguien podría decir “a pesar de eso, construimos”. A nosotros nos gusta pensar: Con todo eso construimos”. “A partir de eso construimos”.
Con lo construido, todos aprendimos. Crecieron ustedes y crecimos nosotros. Ustedes aprendieron modos de mirar, modos de hacer, modos de estar en las relaciones. Nosotros también, pero además, aprendimos cómo construir aprendizajes para los tiempos actuales y una vez más nos sentimos interpelados a repensarnos y a ir ajustando nuestra formación y nuestra acción como docentes y supervisores a las necesidades formativas de los terapeutas de hoy. Ustedes, no son los terapeutas de antes. Como dijo Neruda….”nosotros los de entonces, ya no somos los mismos”
Sin duda, también aprendimos para nuestras propias prácticas como terapeutas y como supervisores. Aprendimos de las familias y parejas que supervisamos y también de los terapeutas que las atendieron. Aprendimos de sus aciertos y desaciertos. Incorporamos ideas nuevas y prácticas que sin duda enriquecieron el bagaje con que llegamos cada año a encontrarnos con los nuevos grupos.

Es impresionante como cada año es un nuevo desafío. Desde hace tres
décadas formamos terapeutas familiares y de pareja. Durante todo
este año hemos celebrado los 30 años desde la fundación de esta institución.
Por eso esta ceremonia es especial, es la ceremonia de titulación de
los 30 años y eso los hace a ustedes también titulados especiales.
Durante estos 30 años muchas cosas han cambiado en el Instituto, pero la esencia, sigue siendo la misma. Cada año se incorporan 20 terapeutas en formación en Santiago y más o menos la misma cantidad en regiones. El equipo de docentes y supervisores tiene una gran estabilidad y quienes se incorporan a él comparten el sello de los que ya estamos. Cada año los programas tienen variaciones, pero la esencia es la misma. Entonces, es lo mismo, pero nunca es lo mismo. Como Marguerite Yourcenar dice en Una vuelta por mi cárcel, "No vemos dos veces el mismo cerezo ni la misma luna sobre la que se recorta un pino. Todo momento es el último porque es único”.
Así es, cada grupo que pasa por este instituto es único, cada uno de ustedes es único y con ustedes hemos establecido una relación que no se repetirá. No al menos de la manera que fue con ustedes. Yo, y creo que cada uno de los docentes y supervisores involucrados en su formación, atesoramos momentos y recuerdos que son parte constitutiva de lo que vamos siendo como supervisoras y supervisores. Mi ser supervisora se ha ido constituyendo en la relación con cada uno de mis supervisados. Así creo, ha sido para todos nosotros.
Esto está al centro de nuestro modelo formativo, y se expresa en distintos planos: por una parte, en el modelo de supervisión centrado en la persona del terapeuta, y, a la vez, en la idea que el profesor y el supervisor también están incluidos como personas en el trabajo formativo.”
Pensamos que el encuentro docente-alumno, supervisor-alumno es antes que nada un encuentro humano, luego, un encuentro profesional. Lo mismo pensamos de la relación terapeuta-consultante. Antes que nada, un encuentro humano, un encuentro de personas que entran en una conexión que es emocional y racional. Que se conectan como cada uno de ustedes se conectó en los grupos de los cuales formaron parte y con los supervisores que guiaron su formación.
Nos gusta la idea de partes interconectadas formando un todo que a su vez, es más que la suma de las partes. Idea tan antigua como fresca cuando la llevamos a la realidad de las relaciones y de la comprensión del mundo y de sus acontecimientos como eventos todos interconectados. Queremos que sigan sus caminos con conciencia de esta conexión infinita, con la idea de que somos parte del mundo en que vivimos y que lo que logren hacer en sus espacios de trabajo va a influir mucho más allá del espacio de sus consultas u oficinas.

Durante estos 30 años muchas cosas han cambiado en el Instituto, pero la esencia, sigue siendo la misma. Cada año se incorporan 20 terapeutas en formación en Santiago y más o menos la misma cantidad en regiones. El equipo de docentes y supervisores tiene una gran estabilidad y quienes se incorporan a él comparten el sello de los que ya estamos. Cada año los programas tienen variaciones, pero la esencia es la misma. Entonces, es lo mismo, pero nunca es lo mismo. Como Marguerite Yourcenar dice en Una vuelta por mi cárcel, "No vemos dos veces el mismo cerezo ni la misma luna sobre la que se recorta un pino. Todo momento es el último porque es único”.
Así es, cada grupo que pasa por este instituto es único, cada uno de ustedes es único y con ustedes hemos establecido una relación que no se repetirá. No al menos de la manera que fue con ustedes. Yo, y creo que cada uno de los docentes y supervisores involucrados en su formación, atesoramos momentos y recuerdos que son parte constitutiva de lo que vamos siendo como supervisoras y supervisores. Mi ser supervisora se ha ido constituyendo en la relación con cada uno de mis supervisados. Así creo, ha sido para todos nosotros.
Esto está al centro de nuestro modelo formativo, y se expresa en distintos planos: por una parte, en el modelo de supervisión centrado en la persona del terapeuta, y, a la vez, en la idea que el profesor y el supervisor también están incluidos como personas en el trabajo formativo.”
Pensamos que el encuentro docente-alumno, supervisor-alumno es antes que nada un encuentro humano, luego, un encuentro profesional. Lo mismo pensamos de la relación terapeuta-consultante. Antes que nada, un encuentro humano, un encuentro de personas que entran en una conexión que es emocional y racional. Que se conectan como cada uno de ustedes se conectó en los grupos de los cuales formaron parte y con los supervisores que guiaron su formación.
Nos gusta la idea de partes interconectadas formando un todo que a su vez, es más que la suma de las partes. Idea tan antigua como fresca cuando la llevamos a la realidad de las relaciones y de la comprensión del mundo y de sus acontecimientos como eventos todos interconectados. Queremos que sigan sus caminos con conciencia de esta conexión infinita, con la idea de que somos parte del mundo en que vivimos y que lo que logren hacer en sus espacios de trabajo va a influir mucho más allá del espacio de sus consultas u oficinas.

En esta especie de “envío”…los despedimos para que salgan a contribuir
a través de sus trabajos y a poner sus esfuerzos en la construcción
de relaciones más fraternas, más solidarias, más responsables con los otros. A
hacer esto con cada persona, con cada pareja, con cada familia, con cada grupo
con los que tengan la oportunidad de encontrarse. Porque de este modo, nuestro
trabajo y nuestro esfuerzo también tiene sentido.
Estamos en ustedes y ustedes en nosotros
Muchas gracias por la confianza en que podríamos aportarles a ser mejores profesionales y mejores personas.
Me despido con la frase del increíble pintor uruguayo Carlos Páez Vilaró, cuya vida y obra son tan hermosas como emocionantes y con quien tuve un encuentro de esos que nos conectan con el sentido profundo de estar en este mundo: “ La vida es una excusa para encontrar la manera de vivirla.”
Ojalá cada uno de ustedes encuentre cada día una mejor manera de vivir sus vidas. Ojalá en su paso por el Instituto Chileno de Terapia Familiar hayan encontrado ideas, personas, valores, reflexiones y otros que los ayuden en ese camino.
Estamos en ustedes y ustedes en nosotros
Muchas gracias por la confianza en que podríamos aportarles a ser mejores profesionales y mejores personas.
Me despido con la frase del increíble pintor uruguayo Carlos Páez Vilaró, cuya vida y obra son tan hermosas como emocionantes y con quien tuve un encuentro de esos que nos conectan con el sentido profundo de estar en este mundo: “ La vida es una excusa para encontrar la manera de vivirla.”
Ojalá cada uno de ustedes encuentre cada día una mejor manera de vivir sus vidas. Ojalá en su paso por el Instituto Chileno de Terapia Familiar hayan encontrado ideas, personas, valores, reflexiones y otros que los ayuden en ese camino.
Gracias por ser parte de esta historia y mucho éxito en sus vidas.
Ps. Claudia Cáceres Pérez
Presidenta
Instituto Chileno de Terapia Familiar
jueves, 21 de noviembre de 2013
Cuando el camino a la fertilidad es a alta velocidad
La tecnología actual ha impactado nuestras vidas, permitiendo llegar a lugares nunca antes pensados, y lo que es más sorprendente, con una velocidad asombrosa. En este marco, las autopistas urbanas han marcado una diferencia notable, ya que permiten atravesar una ciudad compleja en pocos minutos, sin necesidad de ir deteniéndose en semáforos, cruces y en definitiva, sin necesidad de mirar la ciudad.
Así sucede con las parejas que se involucran en tratamientos para la infertilidad: abordan un tratamiento que los conduce rápidamente por un camino, sin detenerse a mirar y a veces sin conocer el entorno por el cual circulan. En este proceso se agradece a la ciencia que ha permitido avanzar tanto y tan rápido, pero al igual que en las autopistas, a veces se necesita información clara y oportuna, que les permita a las parejas conocer cuáles son los posibles caminos a seguir y decidir cuánto trayecto de este camino realmente desean recorrer.
Porque en el caso de los automóviles, cuando se enfilan por una autopista de alta velocidad, se hace difícil reconocer a tiempo los desvíos necesarios para salir. A esto se le suma que miles de automóviles ejercen presión sobre el que quiere circular a un ritmo más lento. Es que la presión social por la búsqueda del anhelado hijo biológico no permite hacer detenciones en el camino.
Siguiendo con la analogía planteada en un principio, se trataría de un automóvil que es conducido por un miembro de la pareja, mientras el otro generalmente es el copiloto. A veces se alternan, a veces es siempre el mismo[1].
El piloto es quien asume la conducción del tratamiento y quien se responsabiliza por seguir las instrucciones del camino y llegar a destino. El copiloto por su parte, puede adoptar distintas actitudes: ir atento a las señales colaborando con el piloto; descansar al lado del conductor relajadamente; o dar instrucciones irritantes, entre otras, pudiendo intercambiarse la pareja sus roles.
En nuestra experiencia, nos hemos encontrado con parejas que han hecho una serie de fertilizaciones asistidas y que pueden llevar incluso hasta 18 fertilizaciones in vitro; otras que han tenido numerosos abortos espontáneos; otras que a veces llevan más de 10 años en tratamiento, y sin embargo, muchas de ellas aún continúan, a pesar del desgaste físico, emocional y económico que esto les pueda significar.
Cada camino es único para cada pareja. Nuestro trabajo es ayudarlos a visualizar en qué camino están, como es y ha sido y cuáles son los desafíos que implica. En nuestro rol de terapeutas vemos la necesidad de acompañarlos en su recorrido y para ello es necesario detenerse. En palabras de una pareja atendida en nuestra unidad: “nos subieron a un carro y no tuvimos oportunidad para conversar y reflexionar”. Aquí aparece la “berma” como alternativa en el trayecto, que sería el equivalente al espacio terapéutico. ¿Cómo entra entonces un terapeuta a apoyar en estos casos? ¿Qué rol debería tener?
Como Unidad de Familia, Fertilidad y Adopción, pensamos que nuestro rol principal es ayudar a las parejas a reflexionar sobre lo que están viviendo, cada uno y en conjunto; empoderarse sobre sí mismos y sobre lo que quieren hacer. El desafío es aliarse con la esperanza y el deseo de un hijo biológico sin dejar de lado su experiencia, y sus proyectos a futuro. Es así como el terapeuta adopta una postura de validar la experiencia de la pareja y también mostrar las dificultades que han tenido en este proceso.
En este sentido, la terapia se convierte en un espacio de contención, de apoyo, de comunicación, de abordar las experiencias fallidas de fertilidad, y de qué le ocurre a cada uno de ellos en este proceso. Es importante reconocer y abordar la atribución de significados y creencias que tienen cada uno respecto a los tratamientos y a la paternidad, a objeto de favorecer en ellos mayor intimidad emocional y una comprensión común y favorable del proceso vivido para que puedan ir tomando decisiones en conjunto, decisiones en las que el sentir de cada uno pueda ser tomado en cuenta.
Podemos visualizar como logro terapéutico cuando la pareja integra la infertilidad como parte de la vida y no como un todo, la infertilidad no los define como personas ni como pareja, sino que se transforma en una experiencia más de la vida en conjunto. Para ello se hace necesario que la pareja logre empoderarse en relación a si desea o no continuar con los tratamientos médicos, y si finalmente la paternidad es una forma de vida para ellos.
Nuestro rol también es introducir elementos de psicoeducación que favorezcan el que la pareja pueda tomar decisiones informadas, y normalicen conductas que puedan ser evaluadas como extrañas, entre las que se encuentran no querer visitar amigas embarazadas o sentir celos por el nacimiento de hijos de amigos.
Desde la berma se pueden visualizar las alternativas posibles: seguir o no por la autopista; mirar y entender el mapa, ver donde están las salidas y acordar cuál tomar.
Afortunadamente las autopistas siempre tienen una berma al costado del camino o zonas seguras donde poder detenerse y hacer una llamada….
Unidad de Familia, Fertilidad y Adopción
Ps. María Inés Castro
Ps. Soledad Cifuentes
Ps. Valentina Iacobelli
Ps. Alejandra Martinez
Ps. Yvette Yunis
Ps. Astrid Villouta
[1] La sociedad y la ciencia, en forma emergente, se han abierto a la posibilidad de un camino a la fertilidad que puede ser abordado por una sola persona. En esta oportunidad nos referiremos a los tratamientos que realizan parejas heterosexuales.
lunes, 4 de noviembre de 2013
Seminario Internacional Lo de siempre y lo emergente: Pensar lo sistémico 30 años después
Algunos días después, aún resuenan ecos de la
experiencia vivida en el seminario y en los talleres. Desde muy diferentes lugares hemos recibido
impresiones de lo que fue, incluso de personas que no estuvieron ahí. Es
impresionante cómo las ondas que produjo han llegado tan lejos….y tan cerca.
| H. Anderson y Ps. M. Becerra (UAH) |
| Brad & Hillary Keeney |
Ya dimos las gracias a todos quienes hicieron que esta
celebración fuera posible. Con el fondo de “Gracias a la vida” cantado por
Sergio Barroilhet, agradecimos a los
asistentes, a los invitados nacionales e internacionales, a los
panelistas, a quienes organizaron, a los amigos y amigas de siempre y a
aquellos y aquellas que a partir de ese día se incorporan también a nuestra
familia.
jueves, 12 de septiembre de 2013
Los 40 años del golpe en el IChTF
Hace 10 años conmemoramos los 30
transcurridos desde el golpe con una significativa ceremonia en la que además
de hacer profundas reflexiones acerca del impacto de la violencia política
en la vida de las familias chilenas, homenajeamos a cada uno de los miembros
del IChTF que habían trabajado activamente por los derechos humanos en
nuestro país.
Este martes 10, nos volvimos a reunir,
10 años después para conmemorar los 40 transcurridos desde el golpe. Esta vez,
en una ceremonia íntima en la que vimos juntos el documental “El edificio de
los chilenos”. La historia de los niños que fueron parte del “Proyecto
hogares” contado por una de sus protagonistas. Juntos, compartimos emociones,
reflexiones, esperanzas, temores y la convicción profunda de que saber,
reconocer y recordar nos alimenta para seguir trabajando en la construcción de
relaciones justas y en un mundo más humano.
Al finalizar el documental, Pamela
Cáceres y Juanita Montes compartieron sus ideas del documental a partir de sus
propias historias, sus miradas y resonancias, acompañadas por Margarita Díaz y su experiencia de tantos años en el trabajo en derechos humanos .
Los invitamos a leer estos textos y así
ser parte de esta conmemoración.
http://www.terapiafamiliar.cl/intranet/archivos/Comentario%20El%20edificio%20de%20los%20chilenos.pdf
jueves, 5 de septiembre de 2013
INICIA: UNA MIRADA ESPECIAL A LA ATENCIÓN DE FAMILIAS CON NIÑOS PEQUEÑOS Y BEBÉS
Quisiéramos compartir,
en este espacio, algunas de las muchas reflexiones que nos llevaron hace cuatro
años a elaborar un programa de intervención diseñado para familias con hijos
pequeños y bebés, así como otras que nos han surgido durante su implementación
y desarrollo.
A partir de las
resonancias con muchas de las historias de nuestros consultantes, así como de
nuestras propias vivencias de ser madres y de hacer familia, nos surgieron
reflexiones teórico-emocionales respecto a los desafíos y dificultades en la
crianza.
Dimensionamos la enorme cantidad de cambios que implica a cada
persona el tránsito de ser un individuo que se responsabiliza sólo por sí
mismo, a tener que incorporar a un nuevo ser, frágil y dependiente al extremo,
pero que impone un profundo cambio en la propia vida. Obviamente este cambio se
da de manera distinta según la realidad y el contexto de hombres y mujeres. Así
es distinto ser madre soltera o estar en pareja, quedar esperando un hijo sin
esperarlo o tenerlo cuando se planificaba, convertirse en padres gracias a
técnicas de reproducción asistida o a la adopción, tener un bebé enfermo o uno
sano, ser padres de un hijo único o tener varios hijos.
En todas estas situaciones, observamos los conflictos y
ambivalencias que genera el tránsito a ser adultos a cargo de un pequeño
ser. Por eso esta etapa es considerada
una crisis normativa del desarrollo, que no por ser normativa deja de ser
crisis. Como toda crisis normativa, este periodo tiene algunas características
especiales. Lo singular es que es una crisis que está asociada a la alegría, al
milagro, al regalo, y a la esperanza, pero al mismo tiempo está ligado a
temores, pérdidas, dificultades y sentimientos de incompetencia. Plantear
abiertamente estas emociones ambivalentes, incluso en el seno de la familia, no
es algo que reciba fácil comprensión y acogida.
Además, hay que considerar que, desde una mirada transgeneracional convertirse en padres implica
la actualización de conflictos, no siempre bien resueltos, con los propios
padres.
Por último, tener uno o más hijos pequeños conlleva acostumbrarse
a un cambio radical de vida, especialmente cuando llega el primer niño/a. Hay
que aprender a mudar, alimentar, ha
historias transgenr nuestro quemaetapa del desarrollo temprano.
i comoracional
isicion bituarse a dormir poco, intentar
combinar los espacios de padres y de pareja. Todo ello acompañado de la
responsabilidad de “hacerlo bien”. Así escuchamos frases como las siguientes:
Madres:
“No sé qué le pasa…me dicen que puede
tener cólicos…no soporto el llanto.”
“….Me voy,… la dejo llorar y me
siento en la escalera a llorar yo también.”
“Necesito mirar si respira….. no he
dormido en toda la noche”
“Cómo estará mi leche?..... Habrá
subido de peso?....El pediatra me felicitó por mi leche en el último control,
cómo me irá en este, lo estaré haciendo bien?….”
“De dónde saco un zapallo bien
amarillo para la sopa….?”
“Cuánto Sulpilán tomó?…..Me tomo seis
al día y no me sale más leche…..”
“ de nuevo se enfermó…qué me van a
decir en el trabajo si falto?”
“La protejo porque yo fui excluida…para
que no sufra lo que yo sufrí.”
“Todo el mundo opina, creen saber
todo y yo no sé qué decidir…”
Padres:
“Tendré que pedir aumento o cambiarme
de pega… con una familia más grande no creo que me alcance?”
“¿Sabes cuánto cuesta el kilo de
guagua?”
“Ella llora todos los días, ¿que le
pasa?...tenemos todo, debería estar feliz.”
“Cuando les grita a los niños
prefiero hacerme a un lado, sino me meto se enoja más…pero si no me meto me
dice que no hago mi parte.”
“Ya no me pesca, sólo le interesa ser
buena madre..”
Los hermanos:
“¿mis papás dejaran de quererme cuando
llegue el bebé?”,
“yo no lo quiero en mi pieza”
“¿por qué no lo devuelven a la clínica?”
“La Jose se come todas las galletas y
la mamá no la reta”
Estas frases que expresan algún grado de dificultad,
tienen su correlato en la construcción del vínculo con el niño desde recién
nacido. Puede que sólo representen una queja puntual y un momento difícil pero
acotado en la relación, pero también puede ocurrir que a partir de ello se inicie una trayectoria de
descoordinaciones en la relación entre los miembros de la familia. Estas
descoordinaciones pueden dar origen a la construcción de relaciones familiares difíciles y
disfuncionales que afecten a cada uno de los miembros y que puedan aportar al
desarrollo de síntomas psicopatológicos.
Directamente asociado al párrafo anterior, otro motivo
que nos impulsó a generar este programa – tal vez el principal- fue percibir la
necesidad de realizar un trabajo preventivo con las familias con niños pequeños.
Es así que cuando nos llega a la consulta un adolescente
con síntomas complejos y muchas veces graves, con conductas que atentan contra
su posibilidad de crecimiento y su entorno, visualizamos empíricamente en el
curso de las sesiones que esos síntomas y los entrampes familiares en los que
participa, tienen ingredientes muy tempranos en cuanto a pautas de interacción
y a la calidad del vínculo entre padres e hijos. Desde esta constatación y
desde lo removidas que en muchas ocasiones nos quedamos frente al sufrimiento
de niños y de padres, es que nos surge la pregunta ¿qué habría pasado si
hubiesen consultado antes…desde el inicio…?
Tenemos la certeza que la situación habría sido mucho mejor. Desde esa
certeza surge el desafío de promover
consultas más tempranas para abordar incipientes problemas que proyectados en
el tiempo podrían tener costos mucho mayores.
Por otra parte, durante la última década hemos podido observar
el surgimiento de toda una corriente de profesionales dedicados y estudiosos de
esta etapa, que basados muchos de ellos en las teorías del apego proponían
terapias centradas en la diada madre – bebé y/o se enfocaban en el trabajo de
habilidades parentales para uno o ambos padres.
Sin embargo, quisimos encontrar también respuestas desde
la terapia familiar sistémica. En Chile no encontramos trabajos desde esta
perspectiva que propongan un enfoque especial en esta etapa, y menos aún una
forma de trabajo con familias que incluya la participación activa de niños
pequeños y bebés. Probablemente los
niños pequeños no han sido incorporados, dada su evidente falta de desarrollo y
maduración de algunas competencias centrales para las terapias tradicionales,
en especial las verbales y reflexivas.
Pensamos que la terapia familiar sistémica tiene mucho
que aportar en relación con esta etapa, y asumimos que el ICHTF, como una institución
especializada en familias y relaciones debía tener una voz en esta temática. Esta
fue otra de las razones que nos llevó a desarrollar el programa que aquí
presentamos: INICIA.
Quisiéramos mencionar algunos elementos teóricos que nos
han sido útiles en el desarrollo de nuestro programa, especialmente en la
metodología de trabajo y la actitud terapéutica que proponemos.
Un autor fundamental en este recorrido ha sido Daniel
Stern, recién fallecido en noviembre 2012. En su libro “La constelación
maternal” retrata magistralmente esta etapa desde el punto de vista de la
estructura psíquica de la madre, la relevancia de las interacciones con su
entorno, y de la interacción con el niño en el proceso de la formación de su
identidad.
Stern plantea, que en el periodo prenatal y posnatal
hasta aproximadamente 4 años de la vida del niño, ocurren una serie de cambios
en la estructura psíquica de la mujer. Refiere que los cambios son tan
impactantes que incluso podrían ser vistos como estados psicopatológicos. En
este sentido, es enfático en plantear que una intervención terapéutica en el
periodo de la constelación maternal tiene características especiales y que desafía
al terapeuta a conectarse con ella y tener presente temáticas centrales para ir
elaborando y resolviendo.
Frente a esto y concordantemente con nuestra visión
sistémica, pensamos que también el padre y otros miembros de la familia que
viven el proceso de llegada del nuevo integrante, son incorporados a este
estado especial, a esta extraña constelación en que flotan temáticas antiguas y
ancestrales que afectan el presente.
Recurrimos como base para comprender a las familias que
nos consultan al modelo de trabajo de la UNA - IChTF (Unidad de Terapia
Familiar con Niños y Adolescentes del IChTF) en el que se incluye la mirada de
terapeutas familiares sistémicos como Maurizio Andolfi, Ellen Wachtel y Allan Cooklin,
Catherine Ford Sori, Jennifer Freeman y David Epston entre otros, que rescatan
la importancia de recoger la voz de los niños y de darles participación en la
terapia.
También consideramos las teorías que destacan la
importancia de la transmisión transgeneracional
del apego, en autores como Peter Fonagy, Alicia Fraiberg y Selma Lieberman, de la teoría del apego representada, entre
otros, por Jonh Bowlby, Mary Aisworth y Patricia Crittenden y de los avances en
los estudios de las neurociencias y etología destacando los aportes de Allan
Schore y Boris Cyrulnik. A su vez incluimos la perspectiva intersubjetiva en el
desarrollo en autores Daniel Stern, Peter
Fonagy y Edward Tronick, Colwyn Trevarthen.
A futuro, deseamos ampliar nuestra mirada con elementos
conceptuales que provienen de otras disciplinas que trabajan con niños con dificultades
psicobiológicas en su desarrollo, como terapeutas ocupacionales, fonoaudiólogas
y psicomotricistas, ya que son temáticas que muchas veces están presente en
esta etapa temprana.
Todo este desarrollo teórico, lo hemos plasmado en un
modelo de trabajo concreto en que realizamos sesiones con ambos padres en caso
de ser posible, y con los padres e hijos/as de distintas edades.
En las sesiones familiares, le damos gran importancia a
la observación de la relación entre los miembros, enfocándonos principalmente
en actividades lúdicas y entretenida. Estas
sesiones promueven a través de actividades y juegos muy sencillos y
acordes a los intereses de los niños, un rico despliegue de relaciones que
observar y también un espacio familiar grato para todos.
En nuestra mirada de las relaciones familiares hemos
incorporado el trabajo realizado por Elizabeth
Fivaz-Depeursinge y Antoinette Corboz-Warnery respecto al análisis de las
alianzas familiares.
Estas autoras
proponen que la interacción Triádica y no la Diadica, es la unidad primaria de
un sistema familiar. Y que como todo sistema, la tríada madre-padre-bebé es un
sistema co-evolutivo no reducible a la suma de sus partes. Afirman que esta
matriz intersubjetiva básica es la que sostiene el desarrollo de un niño.
Las autoras proponen una metodología para estudiar la
interacción madre-padre-bebé, el LTP “El
Lausanne Triadic Play”. Este método operativamente basado en filmaciones de
momentos de juego familiar, permite de manera muy fina, observar las alianzas
familiares, las que pueden ir desde más funcionales a más problemáticas.
Asimismo, el material filmado lo usamos en “sesiones de video-feedback”, técnica
utilizada por estudiosos del apego, con el fin de estimular la reflexión y
conexión emocional de los padres respecto a
su propio comportamiento en la interacción con su hijo/a.
En concordancia con las ideas de Peter Fonagy, quien
plantea que el nivel de función reflexiva que poseen los padres es fundamental
para explicar la calidad del vínculo padres-hijos, buscamos generar instancias
que aumenten la capacidad de los adultos de reflexionar y mentalizar coordinadamente
con la mente de sus hijos.
Junto con lo anterior, acompañamos a los padres a
sumergirse en su historia familiar transgeneracional, que en el curso del
proceso terapéutico ocurre de manera natural.
Ellos a través de las reflexiones sobre si mismos ligan espontáneamente
su accionar y emocionar como padres con su propia historia, que Alicia Fraiberg
y Selma Liebermann en sus estudios de intervención temprana, han denominado las historias de “ángeles y
“fantasmas en la cuna o la guardería”, para referirse a las experiencia de la
temprana infancia que pueden perturbar o bien proveer elementos protectores del
vinculo.
De este modo, podemos resumir nuestro quehacer, señalando
que en este desafío de aportar al desarrollo de un modelo de intervención
familiar en la etapa de crianza temprana realizamos y utilizamos una serie de
conceptos y metodologías que nos han seducido y hemos ido decantando
progresivamente.
Es así como observamos interacciones, las filmamos,
jugamos en la alfombra con toda la familia, hacemos video feedback, promovemos el
desarrollo de la función reflexiva, y de la calidad del vínculo familiar, junto
con vincular las historias transgeneracionales de los padres de manera de
apoyar a los padres a darle un sentido y proyección a sus vivencias y desafíos
de esta hermosa y vertiginosa etapa de
la vida.
Así nos divertimos y aprendemos en conjunto con las
familias.
Equipo Inicia:
Cristina Gonzalez B.
Sara Aberg S.
Astrid Villouta S.
http://www.terapiafamiliar.cl/web/cont_equipos_4.php?cod_info=9
Equipo Inicia:
Cristina Gonzalez B.
Sara Aberg S.
Astrid Villouta S.
http://www.terapiafamiliar.cl/web/cont_equipos_4.php?cod_info=9
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